Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 






Shabat Shalom


La Nueva nueva hoja SHAVUOT-17
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

JAG  HASHAVUOT

LA VIDA ETERNA, POR DENTRO

La vida de los iehudim en las generaciones pasadas se desarrollaba pura y exclusivamente alrededor de la Tora, y en sus corazones estaban grabados los sonidos del monte Sinai, donde nuestro pueblo, el pueblo de Israel, recibió la Tora. Jamás fue posible apartar sus pensamientos de ese gran acontecimiento.

El gaon rabi Iejezkel Abramsky ztz”l fue acusado una vez por la policía secreta rusa con el cargo de traición al reino. Con estas palabras rondando en las oficinas de la policía, los oficiales decidieron llegarse hasta la casa y apresarlo para realizar un interrogatorio.

Cuando le hicieron todas las preguntas, el rab argumentó que todas las acusaciones eran absolutamente falsas, “y yo sé que no traicioné a ningún gobierno y no cometí ninguna falta”…

Los policías trataron de convencerlo para que confiese, aunque sea, que algunas de las acusaciones tenían fundamento, y que de esa forma, al confesar, verían su buena voluntad y le reducirían la condena.

Pero todos los intentos eran en vano, el rab negaba rotundamente todas las acusaciones diciendo: ¿acaso yo voy a reconocer sobre cosas que no hice, y mentir?, ¿puedo decir que son verdaderas cosas que no existieron ni existirán? Yo no puedo negar una Ley escrita explícitamente en la Tora que Hakadosh Baruj Hu nos dio en el monte Sinai…

El interrogador que estaba sentado frente al rab comenzó a ponerse nervioso, levantó la voz y amenazó al rab diciéndole que si no confesaba su delito el final sería mucho más amargo.

No logró convencerlo, al punto que el rab dijo mientras señalaba su corazón: si quieren dispararme, adelante…

El oficial interrogante no iba a dejarse dominar por un iehudi, levantó la voz mucho más, gritando de forma que podía asustar a cualquier persona. Sin embargo, el rab Abramsky le contestó con tranquilidad: usted no me da miedo, y tampoco me dan miedo sus gritos. Yo ya escuché gritos mucho más poderosos, y tampoco tuve miedo…

El oficial estaba asombrado: ¿Dónde escuchaste gritos más fuertes que los míos?

Y el rab Abramsky contestó: en el monte Sinai, allí Hakadosh Baruj Hu nos entregó la Tora…

El oficial quedó descolocado, no estaba preparado para reaccionar favorablemente ante una respuesta de este tipo, y… finalmente decidió liberar al rab.

Las palabras que salieron del corazón del rab Abramsky, tenían la fuerza de perforar inclusive el corazón de piedra del oficial ruso…

El rab Matitiahu Godlevsky contó la siguiente historia que escuchó de la boca del rab Dov Freizel ztz”l, alumno de la Ieshivat Radin, quien fue uno de los estudiantes más cercanos al Maran Hajafetz Jaim ztz”l. En la Ieshiva, el rab Freizel se sentaba muy cerca del Jafetz Jaim, lo que era muy valorado por él, ya que dada la cercanía podía estudiar sus movimientos y su forma de proceder ante distintas circunstancias. Era un gran privilegio para cualquier persona estar cerca del “Cohen Hagadol” (del gran Cohen) de la ciudad de Radin.

Y justamente, en los últimos tiempos, el rab Freizel se había percatado de que durante las oraciones, cuando el Jafetz Jaim llegaba a las palabras “Vejaie Olam Nata Vetojenu” levantaba sus piernas del piso mientras señalaba su corazón indicando que las palabras le trajeron un hermoso sentimiento.

Un día el rab Freizel decidió preguntarle al Jafetz Jaim por qué esas palabras, exclusivamente, despertaban tal sentimiento, ¿acaso no hay dentro de nuestras oraciones infinitos pasajes que pueden hacernos sentir tantas cosas?

El Jafetz Jaim escuchó la pregunta, y contestó: las palabras “Vejaie Olam Nata Betojenu” me provocan tal sensación porque nuestra Tora es verdaderamente ¡nuestra vida eterna!...

La respuesta del Jafetz Jaim fue tan enérgica, fue pronunciada con tanto sentimiento, atestiguó el rab Freizel, hasta que pude sentir, palpar, hasta dónde llega la fuerza de la Tora para conducir nuestras vidas en cada circunstancia.

Escuchamos del rab hagaon Itzjak Zilverstein Shlita, que se han presentado muchas situaciones en las que un joven proveniente de una familia alejada de la Tora, retorna a nuestras fuentes y pasa a ser un alumno más de la Ieshiva, un Bnei Ieshiva, y el abuelo o el padre llega a enfrentarse con el joven y le pregunta sobre esta nueva forma de vida que ha adoptado. Le pregunta, por ejemplo, cómo obtendrá su sustento, o frases ya famosas y conocidas que hablan sobre la “igualdad de esfuerzos” (que argumenta que los Bnei Ieshiva tienen una vida parasitaria, Jas Veshalom, sólo porque no cumplen con el servicio militar). Muchas veces el joven es tomado por sorpresa y no sabe qué contestar.

A uno de ellos que vino a preguntarme le dije que puede responder con un ejemplo:

¿A qué se compara esto? A un carpintero que quiere fabricar un armario de pared.

¿Alguien vio alguna vez las manos de un carpintero? Siempre están sucias y llenas de lastimaduras debido a que continuamente está cortando trozos de madera.

Y desde luego, el trabajo del carpintero es un trabajo predominantemente manual. Ningún otro miembro del cuerpo puede reemplazar las funciones de sus manos. Y el que no tiene manos, Jalila, nunca podrá ser carpintero. Esto es algo muy sencillo de entender.

Imaginemos la siguiente situación, que las manos llamen a la cabeza y le digan: ¿qué haces allí a un costado? Vamos, ven a trabajar tú también…  No hace falta ser carpintero para entender que la cabeza no puede hacer nada para ayudar a construir el armario. Solamente las manos tienen las aptitudes necesarias para cortar, clavar, martillar, etc.

¿Acaso puede ocurrir que las piernas que están sobre los pedales de un automóvil le pidan a la cabeza que siga apretando el acelerador mientras ellas se toman un descanso? Podríamos presionar el acelerador con la cabeza pero no se vería como algo muy normal.

Justamente así, le dije al alumno de la Ieshiva, es como debes sentir la importancia de tu misión, y saber que no existe cosa más elevada que la ocupación que tú tienes. Solamente de esta forma podrás contestarle a tu abuelo o a tu padre cuando te preguntan por qué no tomas una herramienta para trabajar, porque al decirles que todo iehudi del pueblo de Israel tiene una función específica, y tu función está en el Beit Hamidrash. Está el que desarrolla su trabajo con las manos, está el que lo hace con sus piernas, y también quien tiene su identidad y su esencia con su cabeza, que tiene la obligación de estudiar Tora, y no ocuparse de ninguna otra cosa ajena a la Tora…

Y esto es algo que debemos grabar en las mentes de nuestros niños, que el estudiante de Tora se maneja exclusivamente con la cabeza, por lo tanto su misión primordial será estudiar para hacerse merecedor de la gran Bendición y también propagar esa bendición a las personas más cercanas y a todo el mundo.

Traducido del libro Lejanej Besimja.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 6+1=:
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal

 

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2021 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Entendiendo el Judaísmo]   
[Cocina Judía]    [Festividades]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
[Para Reflexionar]