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Shabat Shalom


Parashá Jaié Sará
Por. Rab. Shraga Simmons



"Sumergirse en el Mar"

Éxodo 13:17 - 17:16

Moshé orquestó un año lleno de plagas que debilitaron completamente a la sociedad egipcia. Después de la décima y última plaga, la muerte de los primogénitos, el Faraón finalmente dejó salir a los judíos de Egipto.

Pero, como cualquier buen megalómano, el Faraón cambió de parecer y los persiguió. Cuando los judíos vieron a las carrozas egipcias acercándose, entraron en pánico. Los judíos se sintieron atrapados. No había otra salida más que el mar - el mar de los Juncos.

Los judíos comenzaron a quejarse a Moshé: "¿Por qué nos tenías que traer hasta aquí para morir en el desierto? Nos tendrías que haber dejado solos para que trabajemos para los egipcios!" (14:11-12).

Ridículo! ¿Cómo es que los judíos después de 210 años de intolerable sufrimiento en Egipto, se quejaron a Moshé por liberarlos?!

Hace como 20 años atrás, ocurrió un incidente en Estocolmo en el cual terroristas capturaron y retuvieron a rehenes. Los rehenes fueron abusados tanto física como emocionalmente. En la conferencia de prensa, después de la liberación, los rehenes hablaron sobre los terroristas con términos halagadores y fervorosos! Desde ese entonces, los psicólogos identificaron al "Síndrome de Estocolmo", en el cual los prisioneros desarrollaron comodidad y satisfacción en cautiverio.

Para los judíos en Egipto, la vida era cómoda. En la esclavitud, las raciones podían ser mínimas y las camas hechas de paja, pero hay un lado bueno también: todas las necesidades de uno son cubiertas, y no hay que tomar decisiones desafiadores. No hay que lavar la ropa, no hay que ir de compras, no hay que hacer tratos, no hay días límites. La palabra hebrea para decir Egipto, Mitzraim, significa "un lugar de confinamiento". A veces es la caja más pequeña la que nos hace sentir más seguros.

 

Un Gran Salto

Tres millones de judíos estaban parados en la orilla del mar de los Juncos. Sus opciones eran entrar al mar o volver a Egipto. El mar era frío, extraño y presagioso. Egipto era cálido, familiar y cómodo.

Los egipcios se acercaban. Los judíos estaban en pánico. Y entonces, Najshón, de la tribu de Iehudá, puso un pie en el mar (el original "un pequeño paso para el hombre, un salto gigante para la humanidad"). Pero el mar aún no se abría. Najshón continuó caminando mientras que el agua llegaba a sus tobillos, luego hasta sus rodillas… el mar aún no se abría. Najshón se sumergió aún más: hasta su pecho. Aún el mar no se abría.

La mente de Najshón pensó: quizás tenemos que volver a Egipto. Entonces él recordó: la vida es crecer… dejando el lugar de confinamiento atrás… Moviéndose hacia adelante, hacia lo desconocido… Pero la alternativa - quedarnos en nuestro pequeño espacio de calidez y comodidad, es elegir el estancamiento y, finalmente, la muerte.

Najshón sabía que Egipto no era una opción. Pero ahora el agua ya había alcanzado su cuello. Najshón estaba siendo desafiado hasta su límite. Pero continuaba en el mar. Cuando las aguas alcanzaron su nariz, en ese último momento… el mar de los Juncos se abrió. El pueblo judío corrió detrás de él. Finalmente, la liberación.

 

Autoestima

A pesar de que todos los judíos atravesaron el mar sobre tierra seca, la experiencia de Najshón fue cualitativamente distinta. Cuando Najshón caminó atravesando el mar, él estaba vivo y fortalecido. El futuro había puesto su desafío, y Najshón lo enfrentó. La esclavitud quedó atrás. Él fue liberado, tanto su cuerpo como su alma.

Compara esto con el resto del pueblo judío. Los otros, habiendo entrado al mar sólo después de que se abrió, estaban - de alguna manera - desilusionados de ellos mismos por no haber tenido la valentía de Najshón. Najshón "entró primero al agua" (14:22); los otros "entraron primero a la tierra seca" (14:29).

El Gaón de Vilna (siglo XVIII, Europa) ofrece una hermosa explicación:

Al describir la experiencia de Najshón, la Torá dice "Y las aguas formaron un muro (jomá)" (14:22). Pero para el resto del pueblo, la palabra hebrea para muro, "jomá", está escrita sin la letra vav ("o"). Es por eso que también ella puede ser leída como si estuviera escrito en lugar de "jomá", "jemá" - que significa enojo. La Torá está reflejando la desilusión de cada judío (y el enojo de D'os) por no haber tenido el coraje de responder con todo su potencial. La oportunidad de crecimiento fue perdida para siempre.

 

Salir del Confinamiento

El mar de los Juncos aparece también en nuestras vidas. Finalmente, la historia de nuestras vidas se reduce a unos pocos momentos de decisión. Esto hace la diferencia entre una vida de logros y una vida de arrepentimiento. Frecuentemente nosotros postergamos tanto las cosas, que la mejor opción ya no existe. La puerta está cerrada y nos consolamos diciendo: "¿Qué podía yo hacer? Las cosas no funcionaron". Este shabat, cuando leamos la porción de Beshalaj, toma cinco minutos y pregúntate:

¿Qué situación negativa yo estoy perpetuando, simplemente porque no estoy dispuesto a hacer el esfuerzo de cambiar?

¿Por qué tengo miedo de cambiar?

¿Qué es lo peor que podría pasar?

¿Qué me está impidiendo que yo desarrolle todo mi potencial?

Desde hace diez años hasta ahora, ¿qué decisión me arrepiento de no haber tomado?

A veces la respuesta es "hazlo". Sumérgete en el mar.

Una vez se hizo la siguiente pregunta al Rebe Najman de Breslev, el gran líder jasídico del siglo XVIII: ¿qué pasa si alguien se siente distante de D'os y la Torá? ¿Cómo ellos pueden entrar en el "circuito" de la espiritualidad, el cual es - por un lado - tan atrayente, y por el otro, tan intimidante? El Rebe Najman respondió: "Ve a una comida de shabat y canta un nigún (melodía). Cántala con todo tu ser, con sentimiento profundo de tu alma. Esa es la manera de sumergirse".

 

El Crescendo de la Vida

Desafortunadamente, nuestras vidas no están equipadas con un fondo de música que alcanza su crescendo, para advertirnos que ha llegado el "gran momento". Nuestra única esperanza de escaparnos de los confines de Egipto es confrontar honestamente nuestros miedos y abrazar las oportunidades que D'os nos da para crecer.

Por supuesto, nosotros no siempre podemos saber lo que nos está esperando del otro lado del mar. Pero eso es parte de la belleza. Es nuestra oportunidad de fortalecernos con la plenitud de la vida.

La Torá nos dice: Najshón escogió la vida. Nosotros debemos hacer lo mismo. El sentimiento es liberador.

Nuestra autoestima depende de eso. Y es nuestra única y verdadera opción.

Shabat Shalom




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