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Shabat Shalom


La Nueva Hoja PERASHAT KORAJ-18
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

LOS GOLPES ERAN MAS FUERTES

“es demasiado para vosotros, hijos de Levi” (Bamidvar 16,7)

Escribió Rashi: y Koraj, que era tan inteligente, ¿qué vio para hacer semejante tontería?

Explicó rabi David Meleelov: ¿qué vio?, se quiso hacer el sabio en los caminos de Hashem…

Por delante, un relato maravilloso que nos enseña que el hombre que decide conducirse con simpleza con su Creador, nunca tendrá pérdidas. Siempre Hakadosh Baruj Hu le enviará Su Ayuda proveniente de las alturas, y tendremos pruebas de que la simpleza en Sus Caminos trae satisfacciones y resulta en todo momento lo más conveniente.

Esto lo escuchamos del rab Pinjas Beser, que atestiguó sobre todos los detalles del relato y sobre su veracidad.

El principal protagonista fue dueño de un comercio que vendía libros sagrados. El negocio pertenecía a una Ieshiva, que en el sector del edificio que sale a la calle construyó locales comerciales para alquilar y obtener algo de dinero para el funcionamiento de la Ieshiva. La administración de la Ieshiva era muy meticulosa en los contratos de alquiler, donde se debía especificar las actividades que realizaría cada comercio. En nuestro caso, el comerciante declaró que su negocio se dedicaría a la venta de libros sagrados y artículos de librería.

En otro negocio que se alquiló, junto al primero, se escribió en el contrato que vendería artículos para el hogar…

Llamemos al primero de los inquilinos Reuben y al segundo Shimon.

Reuben, nunca aprovechó todo el potencial de su negocio. Le alcanzaba con la venta de libros sagrados, por eso, nunca trajo a su negocio artículos de librería, a pesar de que estaba en su derecho, tal como había firmado el contrato de alquiler.

Shimon, al ver que Reuben no vendía artículos de librería, decidió hacer “algo” y trajo artículos de librería a su negocio, obteniendo buenas ganancias. Antes del comienzo del nuevo año de estudios, compró gran cantidad de mercadería y la ganancia fue mucho mayor.

Reuben, vio lo que hizo su vecino, y guardó silencio. No quiso poner mal ojo y tampoco lo reprochó por hacer algo indebido.

Pasó un tiempo, y después de que logró casar a varios de sus hijos, Reuben estaba muy necesitado de dinero para cancelar sus deudas. Una suma muy importante. Tuvo la gran idea de ingresar artículos de librería a su negocio y venderlos. Estaba en su derecho porque así lo decía el contrato…

Trajo gran cantidad y variedad de artículos, y con la Ayuda de Hashem en sus actividades, las ganancias fueron muy buenas.

Y fue, en un día no muy claro, que Shimon entra al negocio de Reuben “echando chispas”, furioso, y en su boca una queja: “este año no conseguí vender los artículos de librería que compré… por tu culpa”.

¿Escucharon la queja?

En los últimos años, continuó Shimon, yo gané mucho dinero vendiendo estos artículos, pero ahora que tú también los vendes, las ventas descendieron abruptamente.

Shimon no recordaba (al parecer) que era Reuben, su buen vecino, y no él quien tenía permiso para vender los artículos de librería. Reuben, todos esos años, sólo se dedicó a la venta de libros sagrados…

Shimon iba con su queja ante Reuben: ¡¿cómo se le ocurre vender artículos de librería en su negocio?!

Pero, Reuben estaba en su derecho, el permiso se firmó para él.

Y escuchen, por favor, hasta dónde llega el buen corazón de Reuben. Cuando escucha las quejas de Shimon, Reuben le dice que está dispuesto a pagarle todas las pérdidas que le ocasionó… y no sólo eso, sino que le asegura que nunca más vendería artículos de librería en su negocio…

Yo pregunto, ¿existe en el mundo un hombre más correcto que Reuben?

Sin embargo, Shimon no se conforma con esto… sino que demanda a Reuben a un Din Tora (un juicio según las leyes de la Tora frente a un tribunal rabínico) por una suma grandísima de dinero. El rab escuchó las quejas de Shimon y, desde luego, la defensa de Reuben. No hace falta decir que la decisión fue inmediata. Sabía quién tenía la razón, y le dijo a Shimon que su demanda era infundada.

Además, el rabino, Juez del tribunal, se sorprendió ante la rectitud y buen corazón de Reuben, algo que resaltó ante los otros rabinos del tribunal.

Años más tarde, Reuben estaba sentado en su comercio, haciendo unas cuentas respecto a la casa que había comprado para su hijo, que estaba a punto de casarse. Y ve, que al día siguiente debe pagar al constructor varios miles de dólares, y el dinero no está… Tampoco pasaba por su cabeza una idea para conseguirlo…

¿Qué hace un iehudi como Reuben cuando está en problemas? Todos los días cerraba su negocio a las cuatro de la tarde, llegaba a su casa a comer algo y de allí al Beit Hakneset a estudiar Tora. Hoy decidió cerrar las puertas de su negocio a las dos de la tarde, abrir un libro de Tehilim (Salmos) y llorar y suplicar delante de Hashem para que le envíe la Ayuda del Cielo…

Nu, ¿ustedes piensan que Hakadosh Baruj Hu puede abandonar a este hombre, y no pararse a su lado cuando está sufriendo?

Sólo pasaron unos minutos y se escuchó que alguien golpeaba en la puerta de su casa. Reuben decidió no abrir, para no interrumpir su oración. Pero, los golpes aumentaban en intensidad, y Reuben pensó que tal vez pasaba algo, o que alguien necesitaba algo, y abrió la puerta.

Allí estaba parado un iehudi que se identificó como ciudadano de los Estados Unidos, y le preguntó: ¿acaso usted se llama Reuben? Cuando escuchó la respuesta afirmativa le contó que necesitaba comprar de inmediato varios cientos de libros: Guemarot, Mishnaiot, Rishonim y Ajaronim. Reuben, asombrado, entendió enseguida que Hashem le envió la Ayuda del Cielo…

El americano le explicó que debido a la falta de espacio en su comunidad, tuvieron que abrir un nuevo Beit Hamidrash (Salón de estudio) y necesitan con urgencia esos libros. El rebe me envió aquí para que me asesore con un rabino al que le tenemos mucha confianza, que además es Juez de un tribunal, y que le pregunte por un vendedor honesto donde poder comprar todos los libros. Le pregunté al Juez y me dijo que no existe un hombre más recto que usted.

No hace falta aclarar que el Juez del que hablamos es el mismo que intervino en el Din Tora entre Reuben y Shimon.

Todo realmente increíble. Hasta recibió el dinero en efectivo debido a la gran confianza que el Juez depositó en él, inclusive sin entregar todavía la mercadería, pudiendo pagar el compromiso que tenía para el día siguiente.

 

Traducido del libro Barji Nafshi.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 




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