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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Nueva - PERASHAT VAIESHEV-18
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

LA SONRISA EN LA OSCURIDAD

“y he aquí vieron una caravana de ishmaelim… y sus camellos llevaban cera, bálsamo y loto” (Bereshit 37,25)

Si pudiéramos acompañar a Iosef Hatzadik a lo largo de todas sus travesías, podríamos comprobar que también, en las situaciones más oscuras y difíciles, siempre, Hakadosh Baruj Hu le envió rayos de luz, como está escrito (Tehilim 4,2): “en la aflicción Tú me das alivio”. Como si le estuviera diciendo: hijo mío, tal vez tú estás muy lejos de tu padre, pero Yo, tu Padre del Cielo, estoy aquí, contigo, y Yo te llevaré al lugar dónde deberás estar y de la forma que te corresponde…

Y esto comienza en el pozo donde arrojan a Iosef, un pozo con serpientes y escorpiones, en el cual, aunque resulte increíble, no sufrió daño alguno. Sin duda alguna, Iosef ve a todos esos seres, que no se atreven a acercarse a él, y siente que también, en ese pozo oscuro, Hashem Itbaraj está junto a él.

También cuando la caravana de ishmaelim lo lleva a Egipto, seguramente se sentía muy mal. Iosef, todavía un niño, el juguete del padre, sería un esclavo… Y lo peor de todo resulta saber quién lo vende… sus propios hermanos, carne de su carne…

Pero ya puede apreciar, mirando de reojo la Sonrisa del Creador, que le muestra que está con él y se preocupa por él. Es sabido que, normalmente, las caravanas de los árabes transportando mercancías llevan siempre mal olor, en cambio ahora, cuando Iosef está en medio de una caravana, por única vez, lleva fragancias con buen olor, y al sentirse entre finos perfumes, Iosef se llena de esperanza…

Toda persona en momentos de sufrimiento, puede apreciar la Sonrisa del Creador que desciende desde las alturas. Sólo hace falta mirar bien, observar los detalles. Iosef supo hacerlo, y eso lo mantuvo fuerte evitando su caída.

Esta sensación de seguridad la vemos también en el rey David (Tehilim 23,4): “también si anduviera por el valle de las sombras de la muerte, no sentiría temor”, ¿por qué?, “porque Tú estás conmigo”. Y sigue David y explica: “Tu Vara y Tu Bastón me consolarán”, también cuando Hakadosh Baruj Hu nos golpea con Su Vara para reprocharnos, de todas formas sentimos el consuelo.

Esto, ¿con qué se compara?, con un día claro, que provoca el deseo del hijo del rey de salir de cacería. En su aventura, no presta atención, y en la inmensidad del bosque se topa con un grupo de piratas.

Ellos de inmediato supieron que se trataba del hijo del rey. Decidieron raptarlo y en un instante ya estaban sobre él. Intentó escapar, pero qué podía hacer él solo frente a un grupo de asesinos. Su futuro era incierto…

Un campesino, que vivía cerca del bosque, revisaba los árboles, eligiendo los que lo proveerían de leña en el invierno. A lo lejos vio lo ocurrido y se propuso ayudar al hijo del rey. Con fuerzas increíbles y con la ayuda de su hacha, logró sacar al hijo del rey de las manos de sus opresores y llevarlo a su casa, con la intención de devolverlo a salvo al palacio del rey.

Mientras tanto, en el palacio real todos estaban preocupados por el príncipe. Enviaron grupos de soldados en su búsqueda, hasta que al cabo de unos días lo encontraron en la casa del campesino, junto al bosque.

Le agradecieron al hombre en nombre del rey, informándole que ya mismo se llevarían al príncipe de regreso al palacio real, cuando para sorpresa de todos escuchan la negativa del campesino. No entregará al príncipe…

Sin alternativa volvieron al palacio, y cuando le informaron al rey, también éste se sorprendió. Más tarde pensó: tal vez el campesino quiere recibir algunos honores. De una forma o de otra, salvó a mi hijo de la muerte. Enviaré a mis principales ministros…

Pero, esto tampoco sirvió. Los honorables de la corte recibieron el mensaje cortante del campesino: ¡El hijo del rey se queda aquí, conmigo!

Volvieron con las manos vacías, y el rey no podía contener la furia: ¡campesino sinvergüenza! Esta vez no habría ministros ni agradecimientos. Una carta enviada a su casa con la orden: si no devuelve al príncipe hasta el día viernes a las doce del mediodía, sería condenado a muerte…

Viernes por la mañana. En el palacio todos iban de un lado a otro: ¿vendría el campesino o no? Ya eran las diez de la mañana, y en el horizonte no se distinguía la figura de los viajeros. El reloj marcó las doce, y se escucharon golpes en los portones del palacio.

Se abrieron las puertas y allí estaban: el príncipe y el campesino. Las lágrimas caían por las mejillas del rey, tantos días sin ver a su hijo. En el cuarto se sentía la alegría. También el campesino derramó algunas lágrimas al ver la emoción de todo el mundo, pero unos minutos más tarde se dio cuenta de que estaba de más, y emprendió la vuelta…

-¡Un momento!, lo detuvo el rey. No voy a hacerte mal, ya que salvaste la vida de mi hijo. Pero tengo una pregunta que no me permite estar tranquilo: ¿por qué has tomado semejante actitud?, ¿qué te ha hecho decidir devolver al príncipe sólo en el último momento? Y en especial: ¿cómo se te ocurre desobedecer a la orden real, después de que te envié soldados y hasta honorables ministros? ¿Acaso no temiste por tu vida?

Sonrió el campesino y contestó: vea mi señor rey, yo soy un simple campesino que vive en un extremo del bosque. Mi vida es por demás aburrida. Además de cortar leña, juntar agua y cazar uno que otro conejo, no tengo nada más que hacer…

Un día muy claro, veo que los piratas caen sobre un joven, y supe que era el hijo del rey. Vi que era la oportunidad de darle un poco de gusto a mi vida y corrí a salvarlo, llevándolo a mi casa. Me sentí importante: ¡el príncipe está en mi casa! Y cuando el rey me envió los soldados y luego los ministros para llevarlo, sentí que si lo entregaba, mi vida volvería al aburrimiento de siempre, por eso me negué hasta que no tuve alternativa…

Y a pesar, concluyó, de que el rey se enojó conmigo, de todas formas sentí que yo tenía negociaciones con el rey, me envía sus ministros, después me envía cartas, y yo me niego a escuchar, a aceptar. Mi vida aburrida se transformó… pero ahora que todo terminó, volverá nuevamente el aburrimiento, hasta una próxima sorpresa…

¿Qué podemos aprender de este campesino? También, cuando atravesamos sufrimientos, recordar Quién está detrás de ellos. Ver la “Mano” de Hashem en todo. Entender que no estamos tratando con alguna mala suerte, sino con el Rey, Rey de Reyes, con todo su Honor… El está hablando con nosotros… Nosotros estamos con Nuestro Rey, con Nuestro Padre, Piadoso y Misericordioso, que decidió que nos corresponde este sufrimiento…

Viendo Su Vara y Su Bastón, nos llega el consuelo.

Traducido del libro Otzaroteinu.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom

 




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