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Shabat Shalom


El favor de HaShem - Hoja Mishpatim-19
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



EL FAVOR DE HASHEM TAMBIEN EN LAS COMIDAS

“ellos contemplaron a Hashem, comieron y bebieron” (Shemot 24,11)
Cuentan, que el gaon y justo, Maari Ratzon Ben Amram Manshami ztz”l, el rab principal de Sharav, fue considerado de los alumnos de Aharon Hacohen, amaba la paz y perseguía la paz, amaba a las creaciones y las acercaba a la Tora.

Una vez vio que uno de los asistentes regulares no estuvo presente en las oraciones. El primer día pensó: tal vez tuvo un inconveniente. El segundo día ya estaba extrañado. El tercer día pensó: esto no es común, tal vez está enfermo. Y fue a visitarlo. El precepto de “Bikur Jolim” (visitar a los enfermos) se cumple a partir del tercer día, cuando la enfermedad ya es un hecho concreto (Rambam, Halajot Abel 14,5). Fue a su casa y lo encontró en medio de su comida, comiendo con buen apetito, señal de que estaba sano…
El hombre vio al rab, y se atemorizó. Se levantó de un salto. El rab lo detuvo: ¿por qué dejas de comer? ¿Es posible abandonar la Divinidad y dirigirse a un hombre? Preguntó en su confusión: ¿qué tiene que ver aquí la Divinidad? Al fin y al cabo se trata sólo de una olla de carne… El rab contestó con tranquilidad: ¿de qué te extrañas? Se trata de un versículo de la Tora: “ellos contemplaron a Hashem, comieron y bebieron”. Y lo explicamos así: ¿cómo y en qué oportunidad el hombre puede apreciar la Grandeza del Creador, que es estricto, que puede hacer todo y es dueño de todas las fuerzas? ¿Cómo puede reconocer toda Su Bondad con la que llena el mundo? En el momento en que come y bebe…
Ve, por un lado, Su Grandeza, cómo alimenta a todo el mundo con Su Bondad y Su Piedad, desde el cuerno de los animales más grandes hasta el huevo del piojo más pequeño, abre Su Mano y alimenta a todos los seres vivos con Su Voluntad. Por otra parte, nos sentimos como un “cero” frente a Su Grandeza y Su Favor, al ver que todos los seres vivos dependen de una fuente de comida y un recipiente de bebida. ¿Es posible la soberbia ante esta realidad?
Así, cada uno de nosotros, reconocemos el Favor del Bore, que prepara nuestro alimento y nos da fuerza y salud. Y esto nos obliga a servirlo, a cumplir sus preceptos, en Tora (estudio) y en Tefila (oración)… Y si hablamos de Tefila, te contaré que ayer escuché en el Beit Hakneset (casa de oración) un Bat Kol (la Voz del Cielo) que proclamaba (Ieshaia 50,2): “¿por qué vine y no encontré al hombre?, llamé y nadie contesta”. ¿Puede ser que la intención de estas palabras se dirigían a ti, que dejaste libre tu lugar en el Beit Hakneset? Eres tan importante para el Bore Olam, que hasta pregunta por ti y se interesa por tu salud…

Tan justo y santo era el rab, hasta que podía escuchar el Bat Kol del Cielo. Y también si no lo escuchó, lo que dijo no fue un invento de su corazón, sino sabía que la pregunta estaba presente en el Cielo. Porque se trata de una Guemara muy extensa (Berajot 6b): dijo rabi Itzjak, todo el que acostumbra ir al Beit Hakneset y un día no va, Hakadosh Baruj Hu pregunta por él…

El hombre estaba confundido, hasta tal punto llegaba el rab, descendía hasta su rebaño y preguntaba por su salud, y lo dirigía con paz y tranquilidad. Y de paso, escuchamos una notable explicación al versículo de nuestra perasha que nos obliga a agradecer por el Favor que significa la comida, sabiendo que la fuerza que nos proporciona debemos utilizarla para servirlo con más energía, cumplir sus preceptos y acercarnos más al Creador, para ser dignos de más Bendición, sin límites…

Contaba el director de un Talmud Tora en Ierushalaim (Tiv Hamashiot 7,27)sobre un iehudi “simple” que rezaba con él en el Beit Hakneset y no sobresalía en nada, pero cuando comían la “tercera comida” del Shabat y llegaban al Bircat Hamazon, realizaba su bendición con tanto sentimiento, hasta derramaba lágrimas…

Le preguntaron sobre el tema y nos contó que cuando tenía doce años, visitó su ciudad el gaon, rabi Meir Shapira Milublin ztz”l. También visitó el Talmud Tora, y se dirigió a los niños: “niños queridos y santos, ¿conocen las señales que aparecen en el Bircat Hamazon?” Todos nos quedamos en silencio, como confundidos.

Y nos leyó las palabras del “Baj” ztz”l (Oraj Jaim 185): ¿por qué la letra “Fei Sofit” no aparece en el Bircat Hamazon? Porque cuando recitamos el Bircat Hamazon con intención, no tendrá gobierno sobre nosotros “lo Af velo Shetzef velo Ketzef” (tres formas del enojo Celestial, y las tres palabras finalizan con la “Fei Sofit”).

Y en el Sefer Jinuj (precepto 130) está escrito: hay quien dice que todo el que sea meticuloso (recitando palabra por palabra y leyendo, no de memoria) en el Bircat Hamazon, recibirá el sustento con dignidad durante toda su vida (Beer Hetev, Ateret Zekenim). Así incentivó a los niños a obligarse a bendecir con intención. Y dijo: vean cuánto pueden ganar con esto. ¡Es un contrato sellado por nuestros sabios! No más sufrimientos, no más estrecheces, sustento en abundancia y con bendición…

Pasaron los años, y estalló la guerra. El enemigo se apoderó de Polonia, y comenzó la exterminación de iehudim. Este hombre se encontró en las puertas del campamento de Auschwitz. Estaba en una larga fila que esperaba ser revisada por el Angel de la muerte Menguele (Imaj Shemo Vezijro). Y recordó las palabras del rab. Y dijo para sí: ¡Señor del Mundo!, ¡tengo un contrato sellado! Llegó su turno, y el verdugo señaló la derecha: la vida…

Los que señalaban hacia la izquierda, iban derecho a las cámaras de gas. Los que vivían, deberían hacer trabajos forzados, y muchos terminaban sus vidas con esos trabajos. A cada uno le preguntaban qué sabía hacer y él no sabía hacer nada. Pero, ¡Señor del Mundo!, siempre recité el Bircat Hamazon con intención, no puede faltarme el sustento…

De pronto, el iehudi que estaba detrás le susurró: dirás que eres cocinero. -¿Cómo puedo decir eso? En mi vida sostuve una sartén… -Dirás que fuiste mi ayudante, y te enseñaré… Los dos fueron enviados a la gran cocina del cuartel. Y así, mientras todos trabajaban hasta quedarse sin fuerzas comiendo sólo un trozo de pan viejo, a él nunca le faltó el alimento hasta que fue liberado del campamento… Se puede entender por qué bendice el Bircat Hamazon con tanta intención y sentimiento…

Y son conocidas las palabras del Maguid Hakadosh Mimezritch ztz”l (Taame Haminaguim 174), que en el Bircat Hamazon hay que poner mayor intención que en la oración, porque la oración fue ordenada por nuestros sabios, mientras que el Bircat Hamazon está ordenado por la Tora. Y la Halaja (Ley) dictamina (Oraj Jaim 183,8) la prohibición de interrumpir en el Bircat Hamazon, igual que en la Tefila Shemona Esre (Amida).

Terrible: comemos hasta estar satisfechos, y si recitamos el Bircat Hamazon sin intención, mostramos que no estamos reconociendo la Bondad, que la Bendición no cayó sobre nosotros… Y cuando ponemos intención en nuestras palabras, con buen ojo y con alegría, haremos que cada vez más, Hashem nos brinde el sustento con buen ojo y con alegría (Caf Hajaim 191,31). ¡Es muy conveniente!

Traducido del libro Mekorvan Latora.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom

 




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