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Shabat Shalom


La Nueva Hoja Nueva - PERASHAT PINJAS-19
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



MOSHE, IEHOSHUA Y NOSOTROS

“Y tomó a Iehoshua” (Bamidvar 27,22)

Para librarnos de toda duda, el reparto de cargos no es aquí un tema político. Ahora, después de la aclaración, podemos dedicarnos al tema principal que nos ocupa. Díganme ustedes, qué piensan, cuánto esfuerzo, qué poder de convencimiento es necesario, para conseguir que la oposición acepte la formación de un gobierno…

¿Y a quién podríamos colocar al frente del gobierno para ejercer presión y que sea aceptado por todo el pueblo?, ¿quién podría querer soportar esta carga?

La pregunta está de más. Porque se trata de un cargo que hace mucho ruido, y aunque nos llevaran encadenados, quién no aprovecharía la oportunidad, sería un gran paso al frente.

¿Quién no quisiera o no espera un cargo elevado? ¿Quién no? Sólo yo no…

Y sobre la mesa una gran cantidad de dinero. No gracias. ¿Qué, estoy loco?

¿Por qué no? Hay un versículo (Mishle 25,3) que lo dice explícitamente: “los cielos para las alturas, la tierra para las profundidades, y el corazón del rey no podrá ser explorado”. Y dijeron nuestros sabios, en la Guemara (Shabat 11a): si todos los días fueran tinta, si todas las cañas fueran plumas, si los cielos fueran pergaminos, y todos los hombres escribirían, nada sería suficiente para escribir sobre lo que ocurre en el corazón del gobernante…

Y explicó Rashi: porque tiene que santificar su atención a los asuntos económicos, a las guerras, y a los asuntos internos, ¡todo al mismo tiempo! Demasiada responsabilidad sobre sus hombros, entre lo exterior y lo interior, temas del país y su seguridad, economía y confianza interna. Debe apagar incendios y evitar conflictos con naciones que pretenden devorarlos, y también deberá ser la “cabeza” del establecimiento, guardando todos sus secretos. Esto puede quitarle el sueño al más dormilón, ¿quién necesita semejantes dolores de cabeza? Déjenme descansar…

¿Por qué recordé esto? Porque en la perasha de la semana recibí un refuerzo para mi opinión. Todavía recuerdo cuánto se opuso Moshe a la conducción del pueblo. Una semana “discutiendo” con el Creador Itbaraj, y solamente cuando se enojó con Moshe, solamente en ese momento aceptó. Aceptó dirigir al pueblo “como la nodriza carga al lactante” durante cuarenta años. Y ahora, después de que han pasado los años, nombrará a su alumno según la Palabra de Hashem: “tomarás a Iehoshua Bin Nun”, tendrás que convencerlo para que acepte el cargo: “dichoso que te haces merecedor de ser el conductor de los hijos de Hashem”. “Y tomarás a Iehoshua”, lo tomarás con palabras y le informarás sobre la recompensa que tendrá el dirigente de Israel en el mundo venidero. Al parecer, en este mundo no le esperan grandes satisfacciones, hay veces que el conductor deberá esforzarse mucho por ellos y otras veces no escucharán la voz de su conductor (Rashi), y esto se lo explica para que lo sepa desde un principio, que acepte el cargo sabiendo lo que tendrá que soportar (en nombre del Midrash).

Así acostumbraron siempre los conductores de Israel, en todos los tiempos. El rey Shaul, se escondió cuando lo buscaban para nombrarlo rey. Rabi Iehoshua Ben Perajia, príncipe de Israel, atestiguó sobre sí mismo (Menajot 109b): a todo el que me diga que me eleve a la grandeza, lo arrojaré a los leones… Y cuando fue nombrado, y era el más grande de los Emoraim (los sabios en la época de la Guemara), al subir al Tribunal, solía decir (Sanhedrin 7b): quiero entregarme a la muerte (debido a mi gran responsabilidad) y no quiero llevarme nada, sólo quiero volver a mi casa con las manos vacías, y ojalá que no salga perdiendo…

El Maguid Mimezritsh ocupó el lugar y continuó con la herencia del Baal Shem Tov Hakadosh, abandonó su fama y su ascenso a la grandeza cuando viajó una vez en Jol Hamoed (los días intermedios de la fiesta de Pesaj o Sucot), sin gran necesidad. Cuando falleció el justo, rabi Aharon Hagadol Mikarlin ztz”l, y el cargo le iba a ser entregado al justo rabi Shlomo Mikarlin ztz”l, éste escapó con el Maguid Mizlotsov ztz”l para que lo ayude a negarse a aceptar el cargo. Cuando falleció el justo, rabi Mordejai Milajovich ztz”l, se produjo una amarga discusión entre el hijo, el justo rabi Noaj, y el más grande de los alumnos, el justo rabi Mijl: cada cual quería que el otro fuera nombrado, y el justo rabi Baruj Mimechibuch ztz”l fue el encargado para tomar la decisión.

Cuando falleció el justo, rabi Shlomo Meradomsk ztz”l, se armó una disputa similar entre sus hijos, ninguno quería ocupar el lugar del padre, y el justo, rabi Jaim Mitzanz ztz”l, fue el encargado de decidir por ellos. Cuando falleció el “Imre Emet” Migur ztz”l, su hijo, el “Leb Simja” ztz”l, sospechó que le pedirían que suceda al padre, y escapó al exterior…

Cuando falleció el “Leb Simja” la discusión fue entre su hermano, el “Pnei Menajem” ztz”l, y su hijo, el rebe Migur. Cada uno de ellos sostenía que debían nombrar al otro…

Todavía recordamos cuánto necesitaron los “grandes” de la generación anterior, presionar y pedir, hasta convencer a rabenu Ovadia Iosef ztz”l, para ser nombrado rab de Tel Aviv. Y en ese cargo, con toda la responsabilidad sobre sus hombros, pudo componer su maravilloso libro “Iabia Omer”. Sin hablar de la amplitud de sus funciones, en cuanto al Kashrut (aptitud de las comidas), cuestiones de límites para el Shabat, divorcios y casamientos, además de los cientos de cursos de Tora (Moed Katan 6a): “cuando hay un sabio en la ciudad, todos los asuntos de la ciudad están sobre él”. Y recibe y recibe, una cosa más y otra más, más esfuerzo y más dedicación, día y noche, sin descanso.

Y recordamos cuando se le pidió dar un gran paso más, para ocupar el cargo de rabino principal del país, con la corona de la Tora sobre su cabeza. ¡Cuánto escapó del honor!, y cuánto corrió el honor detrás de él, hasta que en su entierro fue acompañado por casi un millón de personas…

Y nosotros, nos detenemos y nos preguntamos: no hay duda, el honor es halagador, el cargo es tan deseado. ¿Por qué nuestros sabios escaparon siempre y fue necesario tanto poder de convencimiento? Simplemente, porque la responsabilidad es inmensa. Y saben que deberán rendir cuentas en el Tribunal Celestial por cada movimiento, por cada acción.

Y el cálculo es sencillo: si todo pastor de ovejas deberá rendir cuentas por cada corderito, y mostrar su sacrificio por el trabajo, como lo hizo Iaacov Avinu, entonces, el pastor del Rebaño de Hashem, un pastor de almas, tendrá una exigencia mucho mayor…

¿Y por qué escribimos todo esto? Porque la misma función que cumplió Moshe Rabenu, Iehoshua, el rey Shaul y rabi Iehoshua Ben Perajia en el pueblo de Israel, la deberá cumplir todo padre de familia con su propia familia. La misma responsabilidad con cada hijo e hija de la familia.

Traducido del libro Maian Hashavua.

 

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 




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