Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 






Shabat Shalom


La Nueva Hoja- JAG HASUCOT 19
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



LA LEY Y SU MENSAJE

Haremos que se cumplan las palabras de nuestros sabios, vamos a centrarnos en las leyes que impone Moshe Rabenu Alav Hashalom: Moshe estableció para Israel que pregunten e investiguen sobre los temas de cada día: leyes de Pesaj, en Pesaj, leyes de Atzeret (Shavuot), en Atzeret, leyes del Jag (Hasucot), en el Jag.

Estudiaremos una Halaja (Ley) entre las leyes de las Arvaat Haminim (las cuatro especies), y buscaremos el mensaje que nos transmite.

Como principio, de base: las cuatro especies crecen en la tierra de Israel, y en otras tierras que tienen un clima parecido. Las “Aravot” (ramas de sauce) crecen también en las tierras áridas (mientras que normalmente crecen junto a las corrientes de agua y en lugares muy húmedos), los “Hadasim” (ramas de mirto) crecen allí, en los jardines de los ministros. Pero allí no encontraremos palmeras datileras ni árboles de etroguim. Estas dos especies habrá que traerlas (o importarlas).

De paso, el “Etrog” es un fruto muy delicado, y de muchas formas puede quedar inapto para su uso y para pronunciar las bendiciones. Como primera característica, es un fruto que tarda más de un año en crecer, en realidad, puede quedar varios años adherido al árbol y continuar su crecimiento. No será la primera vez ni la última, que una persona trae una canasta llena de etroguim, y los encuentran a todos con fallas y defectos.

Cuando los precios suben, gran parte del pueblo no tiene a su alcance comprar etroguim, y si pueden comprar uno, seguramente no será uno muy perfecto (ya que a medida que el etrog tiene menos imperfecciones, también siendo apto, su costo se va hacia las nubes).

Una congregación tenía la costumbre de comprar las cuatro especies, y todos se paraban en fila, esperando su turno para bendecir y realizar los movimientos característicos. Esto se hacía no en forma premeditada, ya que la Tora nos dice “tomarán para ustedes”, lo que tiene que ser de “ustedes”, propiedad de cada persona, o sea, según la Halaja, cada iehudi debería tener sus cuatro especies… Y también llegó a suceder que congregaciones enteras quedaban sin sus cuatro especies.

Una de estas congregaciones alquiló un mensajero, que esperaría hasta que la última persona de una congregación próxima recite su bendición al “Lulav”, y correría hacia allí para que los integrantes de esta congregación puedan hacerse merecedores del precepto.

Estaba muy claro, que las personas pudientes, muy ricos, que podían conseguir tranquilamente las cuatro especies, no ahorrarían de su dinero para que la congregación tuviera cuatro especies “de las mejores”.

Dichoso Israel que tanto ama a los preceptos.

Y ahora llegamos a la Halaja. Escribió el Maguen Abraham (658,12) en nombre de “Mate Moshe”: un hombre que tiene su propio etrog, y ve que en otra ciudad no tienen, es bueno que lo envíe hacia allí, y que él recite la bendición con el etrog de la congregación.

¡Hace mucho ruido! Un hombre trabaja, se esfuerza, ahorra moneda sobre moneda, y tiene un gran sueño: cuando llegue “Jag Hasucot” tendrá su propio etrog. Y no tendrá la necesidad de pararse en fila, adelantar paso a paso, para bendecir apresuradamente, porque la fila es muy larga y mucha gente está esperando…

Tenía ese gran sueño: tomar entre sus manos su propio etrog, lucirlo durante la lectura del Halel, embelleciendo el precepto, moverlo como dice la Halaja, en “Hodu” y en “Ana”, además de dar vueltas alrededor de la Bima (la mesa en el centro de la casa de oración).

Y no lo podemos negar: el sueño también es una debilidad personal. El quiere ser observado como una parte valiosa de la congregación, contarse entre los “fuertes”, que tienen el poder para adquirir el etrog. Y esto no es un pecado. El dinero lo ganó con honestidad, con rectitud, esforzándose, para disfrutar del precepto…

Así fue, se esforzó en demasía, ahorró y compró. Tiene su propio etrog, ¡el sueño se hizo realidad! Y entonces, le cuentan que en una ciudad cercana, hay una congregación de iehudim que no tienen la posibilidad de comprar sus cuatro especies. Cuando escucha esto, se separa de sus ahorros, se separa del gran esfuerzo, se separa de su etrog tan perfecto, se separa de las miradas que lo cuentan entre los “fuertes”, se separa de un sueño que ya se había hecho realidad – y envía su etrog a esa congregación…

El no conoce a los habitantes de la ciudad, no sabe quiénes son. Le alcanza con saber que son iehudim que necesitan un etrog. También este año tendrá que pararse esperando su turno, una fila que avanza lentamente, bendecir muy rápido y volver a su lugar. Sí, a su lugar, allí, con las manos vacías. Pero allá, en el Gan Eden, adquirió para él un lugar nuevo, en la pared orientada hacia el “este”, donde se sientan las personas importantes. Allí, en el mundo venidero, ¡compró el mejor lugar, su propio mundo!

¿Y qué nos enseña esta Ley? Lo mismo que se aprende en una Halaja paralela, en las leyes de Januca: “si tengo aceite en una medida muy ajustada, y mi compañero no tiene, es preferible que yo encienda cada noche una sola vela y le dé a mi compañero para que él también pueda encender. Ya que según la Ley no hace falta encender más de una vela por noche”.

¿Cómo yo podría ser de los más detallistas en los preceptos, encendiendo muchas velas, mientras mi compañero se sienta en la oscuridad?

Aprendimos, que si hay una persona que no tiene nada, que no tiene la posibilidad de adquirir lo necesario para cumplir el precepto, y en mi mano está la posibilidad de completar su falta, de calmar su sed – no puedo dar vuelta la cara y desaparecer, no puedo decir “Shalom Aleja Nafshi” (una expresión que describe el escapar de la obligación, mostrando indiferencia). Yo embellezco el precepto, yo me elevo muy, muy alto, yo aumento mis conocimientos, vivo en un mundo espiritual protegido. Este no es el camino, puedo resignar el aumento de la belleza para darle a mi compañero lo básico, enseñar dando clases de Tora, Halaja, relatos. En resumen, no hay un embellecimiento más grande que darle más Honor a Hashem Itbaraj, y no habrá una satisfacción más grande para Hashem que la recibida cuando compartamos con quiénes no tienen.

Y cada uno de acuerdo a su categoría y a sus posibilidades. Así el rabino con sus alumnos, el padre con sus hijos, y cada uno con su cercano, con su vecino. Ya que si ellos vienen con el etrog, inclusive si traen consigo el lulav y el hadas, puede ser que pregunten: ¿y dónde está la arava?

Traducido del libro Maian Hamoed.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom

 




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 5+2=:
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal

 

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2021 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Entendiendo el Judaísmo]   
[Cocina Judía]    [Festividades]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
[Para Reflexionar]