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Shabat Shalom


La Nueva Hoja -PERASHAT PERASHAT VAERA-20
Por. Adaptación Rav Gabriel Guiber



בס”ד

ORGULLO… ¡FUERA!

“y multiplicaré Mis Señales y Maravillas en la tierra de Egipto” (Shemot 7,3)

En la perasha de la semana, comenzamos a estudiar las plagas que cayeron sobre Egipto, y en la perasha de la próxima semana, perashat “Bo”, estudiaremos las tres últimas. Unas son distintas de las otras, pero, ¿acaso tienen algo en común?

Tal cual como nos fue transmitido, de manos de uno de los grandes pensadores de las últimas generaciones, el Saba Mikelem ztz”l: si nosotros vemos un libro, y queremos saber algo sobre él – abriremos en la primera página.

El libro puede comenzar tratando sobre un tema en especial, pero es posible que, con el correr de las páginas, pase por una gran variedad de temas. ¿Cómo podremos saberlo?

Viajamos hasta la última página. Si habla sobre el mismo tema que al comienzo, podemos casi afirmar que todo el libro habla sobre el mismo asunto.

Así explicamos las palabras de la Guemara (Sota 14b), que la Tora, en su comienzo, tiene el precepto de “hacer favores” y en su final, el precepto de “hacer favores”. Y si en su comienzo encontramos este tema y también en su final – significa que este asunto se trata permanentemente, y el Maran, el “Jafetz Jaim” ztz”l recorrió una perasha tras perasha otra, en el prólogo de su libro “Ahavat Jesed”, y encontró en todas las perashiot, ordenanzas maravillosas para realizar siempre el favor.

Ahora, ya “empapados” con esta maravilla, analicemos la primera y la última de las plagas, y encontraremos que las dos nos muestran una misma cosa – y veremos, más tarde, que todas las plagas se mueven alrededor del mismo concepto.

En la primera plaga, el río se transforma en sangre y todos los peces mueren. El río representaba la vida de Egipto, el agua para beber y para regar los campos. Además, alimentaba a todo el pueblo con sus peces – el principal alimento de Egipto. El versículo lo confirma más tarde (Bamidvar 14,5): “recordamos los peces que comíamos en Egipto”, porque el ganado era uno de los dioses de Egipto y estaba prohibido comerlo. Como atestigua la Tora (Bereshit 46,34): porque abominación es para Egipto todo pastor de ovejas… Y más adelante está escrito (Shemot 8,22): si vamos a sacrificar al dios de Egipto ante sus ojos, ¿nos van a apedrear? – pero lo principal, era la soberbia de Egipto frente al río, que subía y regaba los campos todas las mañanas, sin ningún esfuerzo (Devarim 11,10), el río era otro de los dioses de Egipto (Tanjuma Vaera 13), y ellos se sentían seguros. De pronto, se transforma en sangre, y todos los egipcios quedaron confundidos, sin respuestas.

También en la última plaga subió la muerte a sus ventanas, no había casa en la que no hubiera un muerto, y un gran clamor se escuchó en Egipto (Shemot 12,30) – pero no fue una muerte casual, sin un destinatario preciso. Murieron los primogénitos. El primogénito era el orgullo de la casa, un seguro para los padres y para los hermanos. Y en la casa en la que no había un primogénito, dijeron nuestros sabios – moría el mayor de la casa.

Y el mensaje, aquí y allá, el mismo. Fue una plaga dolorosa, que golpeó la base de la vida, pero la enseñanza es muy profunda, y aún más fuerte. El orgullo de Egipto recibió un duro golpe, y dejó a todo el imperio en una gran confusión, sin protección. Los fuertes de Egipto desaparecen – “para que sepas que la tierra es de Hashem” (Shemot 9,29), todo está en Sus Manos, y todos quedaron sin respuestas (como en la primera plaga).

Ahora, podemos pasar por las plagas restantes: la casa es segura, y las ranas saltaron sobre ellos, desde la almohada y las cobijas, hasta los hornos y la masa. El cuerpo es seguro, y los piojos y la sarna hicieron lo suyo. La persona busca seguridad en las calles, para eso llegan las bestias salvajes. Otros se apoyan en sus ovejas y rebaños, y la peste los mata. Algunos confían en la producción de la tierra, y el granizo destruye plantas y árboles, pero si algo queda, la langosta se encarga de hacerlo desaparecer. Al menos, la gente confía en el orden del día y la noche, hasta que llega la oscuridad. En resumen – el mundo de los egipcios es arrasado, queda deshecho. Toda cosa en la que creían o confiaban, muestra que no hay en qué o quién confiar, como está escrito (Bamidvar 33,4): “y Hashem hizo juicios a sus dioses”. Y todos supieron, que sólo en Uno se puede confiar, y no existe nada más (Ieshaiah 12,2): “Hashem es mi salvación, confiaré y no temeré”.

Y Hakadosh Baruj Hu nos dio una garantía (Mija 7,15): “como en los días de la salida de la tierra de Egipto, verán maravillas” – miremos a nuestro alrededor y veremos, ¿las “plagas de Egipto” no vuelven para quitarnos toda nuestra confianza en cosas vanas? Vemos como todo se cae, la seguridad, las garantías, las naciones, sus empresas y economías – todo, para que podamos reconocer y afirmar (Irmiah 17,7): “bendito el hombre que confía en Hashem – y Hashem será su confianza”.

El “Noam Elimelej” agrega, y dice sobre el versículo (Shemot 10,2): “para que relates en los oídos de tu hijo y del hijo de tu hijo, que me burlé de Egipto y puse Mis Señales en ellos”, y con esto “y sabrán que Yo soy Hashem”, que los salvará a ustedes de sus sufrimientos. La regla, escribió el “Kedushat Haleivi”, cuando contamos un milagro, entonces, ese milagro, nos alumbrará siempre…

Y contaron (Otzar Hasipurim) que el “Divre Iejezkel” Mishenova ztz”l viajaba en una carreta y un hombre quiso encender su pipa. Lo intentó varias veces, pero el viento le apagaba los fósforos, uno tras otro.

El “Divre Iejezkel” dijo así: una vez, cuando encendían las velas de Shabat en la casa del rebe, rabi Menajem Mendel Merimenov ztz”l, las ventanas estaban abiertas por el calor, y el viento apagaba las velas. Se levantó el rebe y dijo: “¡Señor del Mundo!, yo necesito que las velas de Shabat permanezcan encendidas para honrar al Shabat Kodesh” – y en ese momento, el viento se calmó…

Cuando terminó la historia, dijo: intenten ahora encender la pipa – encendieron un fósforo y no se apagó. Encendieron la pipa, y el rebe dijo: no piensen que aquí hay magia – pero cada vez que quieran hacer determinada cosa, podrán hacerla después de contar un hecho que sucedió con un hombre justo porque “¡Quien le responde a todos los justos, piadosos, íntegros y rectos, nos responderá a nosotros!”

Y más – lo que dijo rabi Bunim Mifshisja ztz”l: que después de todo “Quien responde” a Abraham Avinu en el monte Moriah, a Itzjak y Iaacov, a Moshe y Aharon y a todos los justos de todas las generaciones, existe también un “Quien responde” particular. “¡Quien me respondió a mí hasta ahora, me responderá también de ahora en adelante! (Maamarei Simja) – y también diremos “hasta ahora nos ayudó Tu Piedad – y no nos abandonarás jamás”.

Traducido del libro Mikorvan Latora.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime   z”l

Lea (Luisa) Bat Rosa    Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu    Aleha Hashalom




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