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Shabat Shalom


"La muerte de Iaacov"
Por. Rab Ari Kahn



La porción de Vaijí es diferente de las otras parashot de la Torá.  El comienzo de otras secciones es generalmente delineado por un nuevo párrafo, mientras que la sección de Vaijí es "satum" - cerrada.  Rashí trae el Midrash que explica esto, sugiriendo:

"Por qué esta sección está cerrada (satum)?  La muerte de Iaacov causó el cerramiento de los ojos y el corazón de Israel, debido a los problemas de la opresión que comenzó (con la muerte de Iaacov).  Por otra parte se podría decir: (Iaacov) deseó revelar a sus hijos el final de los días, pero fue cerrado (nistam) para él".  (Rashí 47:18, basado en Bereshit Rabá 96:1).

La muerte de Iaacov representó el final de una era.  Con esta muerte, la era de los patriarcas llegó a su fin y una nueva generación comenzó.  La sección de Vaijí es técnicamente la última del libro de Bereshit así como también ideológicamente.  El comentario de Rashí establece que Vaijí no es sólo el final de un libro sino que también es un libro cerrado.  Iaacov sintió que el final de Bereshit era el tiempo perfecto para revelar a sus hijos lo que les esperaba a ellos y a sus descendientes en el futuro. En el momento que esta revelación tenía que ocurrir, la visión de Iaacov desapareció:

"Y Iaacov llamó a sus hijos y les dijo: reúnanse, y les diré lo que pasará en el final de los días…Reubén tu eres mi primogénito…(49:1 - 3).

Iaacov congregó a sus hijos, su intención era informarles a ellos los eventos del futuro.  Pero en lugar de eso él procedió a bendecirlos:

"Iaacov deseaba revelar el "Ketz" - el final de los días - pero la Shejiná (la Divinidad) lo abandonó, entonces Iaacov comenzó a decir otras cosas" (Rashí 49:1 basado en el Talmud Pesajim 56a).

La respuesta de Iaacov a la pérdida de su visión fue temor.  El Talmud describe la escena:

"Iaacov deseaba revelar el "Ketz" - el final de los días - pero la Shejiná lo dejó.  Él (Iaacov) dijo: 'Quizás hay algo inadecuado en mi cama (con mis hijos) como Abraham que fue padre de Ishmael.  O mi padre Itzjak que fue padre de Esav'.  Sus hijos le dijeron: "Shemá Israel, Hashem Elokenu, Hashem Ejad" (Escucha Israel, D'os es nuestro Señor, D'os es Uno).  Ellos dijeron: 'Así como en tu corazón hay sólo Uno (D'os), así también, en nuestro corazón hay sólo Uno'.  En ese momento Iaacov respondió y dijo: "Baruj Shem Kevod Maljutó Leolam Vaed" (Bendito sea el Honorable Nombre de su Reinado por siempre), (Pesajim 56a).

Cuando el deseo de Iaacov de compartir con sus hijos su conocimiento fue frustrado, él temió que eso haya sido un indicativo de una carencia en sus hijos, y por consiguiente en sí mismo, y por extensión, una deficiencia dentro de la "Keneset Israel" - la Congregación de Israel.  Como ya hemos visto en secciones anteriores, los hijos de Iaacov no eran individuos; ellos representaban al Pueblo de Israel.  Para Iaacov la situación fue temerosa: en su lecho, era demasiado tarde para él rectificar el problema.  En su mente, él había fracasado.

El Talmud conecta el temor de Iaacov con los descendientes errantes de su padre y abuelo.  Por qué Iaacov tendría que haber pensado que sus hijos fueron más grandes que los hijos revolucionarios de su padre y de su abuelo?  Si Abraham pudo tener a Ishmael e Itzjak pudo tener a Esav, por qué Iaacov tenía que esperar que su "propia cama" esté completa?  Esta pregunta está muy relacionada con la discusión kabalística de los tres Avot (patriarcas), específicamente la importancia del número tres.  Por qué hubieron 3 y no 2 ó 6 avot?  Qué delineó la era de los Avot, la cual - como hemos notado - llega a su fin en nuestra parashá?  De acuerdo al pensamiento kabalístico, cada uno de los tres Avot creó una conciencia espiritual en el mundo; cada uno estableció uno de los tres pilares necesarios para mantener las bases de la nación.  Abraham, quien se identificó con el jesed (bondad), trajo el aspecto Divino del jesed al mundo.  Itzjak representó la gevurá o el din (justicia).  El din de Itzjak fue, de alguna manera, la antítesis al jesed, pero cada una de ellas es requerida para equilibrar a la otra.  Iaacov representó al tiferet (belleza), una síntesis entre el jesed y la gevurá.  Pidiendo prestado el modelo Hegeliano, los Avot representaron tesis, antítesis y síntesis.  Una vez que la síntesis es alcanzada, la nación puede surgir.

Sin embargo, hay otro lado de la moneda, porque en adición a la síntesis, otra amenaza filosófica se entreteje a través de nuestra historia.  Abraham también tuvo a Ishmael.  Cuál era el maquillaje espiritual de Ishmael?  De acuerdo a las enseñanzas rabínicas, Ishmael fue la simulación de Abraham.  En lugar de emular verdaderamente a su padre o establecer su propio legado espiritual, Ishmael imitó a su padre de una manera superflua y externa.  Abraham representa el jesed, la principal cualidad del jesed es dar, pero aún una cualidad tan exaltada como el jesed puede tener una falsa aplicación.  El acto de dar es Divino, pero el acto de dar, también, debe tener sus limitaciones.  El jesed llevado a un extremo  puede ser insidioso, puede llevar a la inmoralidad y al libertinaje sexual.  De hecho, cuando la Torá describe la prohibición de relaciones sexuales entre hermanos, la Torá lo etiqueta como "jesed":

Jesed es el acto de dar, pero aún el acto de dar deber ser regulado por algún tipo de sistema moral.  Aquí se apoya la acusación de los Rabinos sobre Ishmael; Ishmael hizo uso cínico de las enseñanzas de su padre:

"Rabí Akivá enseñó: 'Y Sará vió al hijo de Hagar la egipcia' (21)…, [él fue culpable de] inmoralidad sexual…esto nos enseña que Sará nuestra matriarca vio (se dio cuenta) que Ishmael conquistaba a jóvenes doncellas y "cazaba" mujeres casadas y abusaba de ellas (Midrash Rabá 53:11).

Cómo es posible que Abraham educó a un hijo como Ishmael?  La respuesta es que Ishmael cambiaba las grandes enseñanzas de Abraham.  Podemos imaginar la naturaleza de los argumentos de Ishmael: 'Si mi padre nos enseñó que jesed es lo que realmente importa, entonces si realmente nos dedicamos a la idea del jesed, debemos dar todo nuestro cuerpo'.  Abraham enseñó la idea del amor, Ishmael enseñó el "libre amor".  Si Abraham enseñó que debemos "amar a nuestro prójimo como a nosotros mismos", entonces Ishmael enseñó que debemos amar a las mujeres o maridos de nuestro prójimo.  La falsificación, o en el lenguaje de los místicos la "klipá" del jesed, fue "guilui araiot" - inmoralidad sexual.  Esto era el dominio de Ishmael.  Itzjak trabajaba para crear un balance espiritual respecto del jesed de su padre.  Su grandeza fue gevurá, fortaleza, un segundo aspecto de D'os.  La enseñanza judía de gevurá está encapsulada en las palabras de los Sabios:

Quién es considerado fuerte? Aquel que controla sus deseos (Avot 4:2).

Así como D'os controló su infinidad para crear un mundo finito, el hombre debe también controlarse a sí mismo, y un hermoso y bello mundo surgirá.  La klipá de la gevurá es el individuo que trata de controlar o dominar a otros.  El "peor de los casos" es cuando el deseo de controlar lleva al derramamiento de sangre.  Este fue el punto fuerte de Esav, como es sugerido por su nombre Edom: Esav era rojo, como explicó Rashí:

"Él era rojo, esta es una señal de que él derramará sangre" (25:25).

Esav, como su tío Ishmael, era superficial.  Él no entendía realmente las enseñanzas de su padre.  Él distorsionó la idea de guevurá en un mandato para controlar, y finalmente tomar vidas.  El hecho de que Esav tomó esposas de las hijas de Ishmael no debe ser una sorpresa:  estos dos tenían más en común que una simple ascendencia, y el resultado fue la combinación de las fuerzas negativas.  Iaacov, por el otro lado, internalizó los aspectos positivos de las enseñanzas de Abraham e Itzjak, y representó la combinación de dos cualidades, el jesed y la gevurá, en el tercer pilar filosófico: tiferet - belleza.  La cualidad de tifve la belleza en todas las cosas, en diferencias y distinciones, y puede crear una síntesis armoniosa.  Iaacov, que se convirtió en Israel - la nación - tiene que poder combinar todo tipo de ideas, experiencias y visiones.  Esto, en contraposición a Abraham o Itzjak, cuyas cualidades representan los ladrillos espirituales, pero no el edificio espiritual.

Una vez que esta síntesis está en su lugar, la nación debe surgir.  La cama de Iaacov debe estar completa.  En los hijos de Iaacov no encontramos ninguna falsedad ni simulación.  La klipá de la nueva nación judía es el "erev rav", aquellos responsables por la idolatría del becerro de oro.  Ellos no eran los descendientes de Iaacov, sino que impostores, que se unieron al pueblo de Israel en su marcha victoriosa al salir de Egipto.  Ellos, también, tenían un entendimiento superficial de las bases filosóficas del judaísmo.  Para ellos, la cualidad de tiferet, esta visión completa, conllevaba todo tipo de idolatrías.  Su perversión de la habilidad de Israel para sintetizar les permitió a ellos abrazar la idolatría; su error fue darle a esa adoración cualquier tipo de importancia.  Tiferet es la conjunción de muchos atributos en el servicio al D'os único; la idolatría es la conjunción de muchos "dioses", que no tienen, de hecho, identidad.  Una y otra vez a lo largo de nuestra historia, esta perversión de tiferet resurgió, y los libros de los Profetas cuentan sobre muchos "movimientos" dentro del judaísmo que intentaron "sintetizar" el servicio al Baal con el servicio judío.  Este movimiento comienza a los pies del monte Sinai y continúa a través del período helenístico hasta tiempos modernos.

La negatividad espiritual creada por Ishmael, Esav y el erev rav es el poder de las "klipot" de las enseñanzas de nuestros ancestros.  Aquí están las fuentes de la inmoralidad sexual, el asesinato y la idolatría, que eventualmente causaron la destrucción del Primer Templo.  Cuando los judíos siguen las enseñanzas falsas de sus ancestros en lugar de internalizar el verdadero mensaje representado por los pilares filosóficos de nuestra nación, su mandato para liderar dando el ejemplo se acaba; el Templo se destruye, la mancomunidad judía se pierde y el pueblo judío se disperse.

Ahora podemos entender el temor de Iaacov; él pensó que quizás había mal entendido la dinámica espiritual de la nueva nación judía.  Quizás entre sus hijos había alguien que era falso.  Si este era el caso, quizás no era el tiempo para formar la nación.  Los hijos de Iaacov respondieron diciendo "Shemá"; ellos aceptaron a un D'os único.  Sin embargo, hay un significado más profundo detrás de esta declaración.  Diciendo el Shemá ellos realmente se estaban refiriendo a un episodio anterior en la vida de su padre, y trataron de comunicarle algo muy específico a Iaacov.

De acuerdo al Midrash, durante el período que Iaacov pensaba que Iosef estaba muerto, Iaacov estaba privado de espíritu de santidad; la Shejiná lo había dejado.  Cuando Iaacov pensaba que Iosef estaba muerto, también pensaba que había fracasado en su misión, porque anteriormente le había sido revelado a él que si ninguno de sus hijos moría antes que él, él no pasaría por el gueinam (Rashí 37:35).  Con Iosef aparentemente muerto, Iaacov pasó su años esperando su suerte amarga en el Mundo Venidero.

Cuando el mensaje de que Iosef estaba con vida llegó a él, la Torá comenta:

"El espíritu de Iaacov su padre vivió" (45:27).  Rashí: la Shejiná que lo había dejado, retornó (a Iaacov).

Cuando Iaacov e Iosef se encontraron después de 22 años, la Torá describe su abrazo:

"Él (Iosef) lo vio a él (Iaacov), él se apoyó en su cuello, y él lloró en su cuello" (46:29).

Después de 22 años, padre e hijo se reencontraron.  Nosotros entendemos por qué Iosef lloró, pero qué estaba haciendo Iaacov?

"Pero Iaacov no se apoyó en el cuello de Iosef, y él no lo besó.  Nuestros Sabios explican que él (Iaacov) dijo el Shemá" (Rashí 46:29).

La respuesta de Iaacov al ver a su hijo perdido fue recitar el Shemá.  A primera vista esto parece raro; él no había visto a su hijo por tantos años, y en el momento del reencuentro, Iaacov sintió que era el momento de decir el Shemá!  Una mirada más cercana a las palabras del Shemá explicará la respuesta de Iaacov: donde una declaración de fe en un D'os único, o aún una declaración de alabanzas y agradecimiento al Todopoderoso por reunirlo con su hijo querido, pudo haber existido con sólo las palabras "Hashem Elokenu Hashem Ejad", pero Iaacov agregó algo más.

Cuando, años más tarde, los hijos de Iaacov respondieron a él en su lecho con las palabras "Shemá Israel - Escucha Israel", fue claro que estaban dirigiéndose a su padre.  Pero por qué Iaacov dijo "Shemá Israel"?  Puede ser que él se dirigió a sí mismo, o esas palabras fueron superfluas?  De hecho, Iaacov se dirigía a Israel - no a sí mismo, sino a toda la keneset Israel, la totalidad del pueblo judío, que estaba en ese momento reunida.  Al ver a Iosef con vida, Iaacov supo que la keneset Israel estaba completa, y recitó el Shemá.  Él se dio cuenta de que su "cama estaba realmente completa", que la Shejiná estaba una vez más con él, la nación de Israel podía surgir.  Con este contexto, podemos entender por qué sus hijos dijeron el Shemá cuando - en su lecho - la Shejiná lo abandonó nuevamente.  Ellos quisieron asegurarle que todos ellos aceptaban a un solo D'os, que ellos estaban completos, y que él no debía temer.  Ellos repitieron su propio rezo, refiriéndose a una keneset Israel unida mientras que al mismo tiempo se refirieron directamente a su padre.

Sin embargo, hay otro aspecto de la recitación del Shemá.  El Midrash mejiltá enseña:

"Israel dijo 'Shemá Israel Hashem Elokenu, Hashem Ejad - Escucha Israel Hashem es nuestro D'os, Hashem es único' - y el espíritu de santidad (Ruaj Hakodesh) gritó y dijo desde los cielos 'Quién es como Tu Nación Israel, una nación única en la tierra' (Crónicas I 17:7)" (Mejiltá Bishalaj sección 3).

Cuando decimos el Shemá el cielo responde.  Así como nosotros aceptamos la unicidad de D'os al decir el Shemá, D'os declara nuestra unicidad, "Nación única".  El Talmud utilizando un lenguaje metafórico dice que D'os se pone Tefilín.  La pregunta es expuesta: cuál es el contenido de los tefilín de D'os, porque seguramente no es el Shemá, como en los tefilín del hombre.

"Los tefilín del Señor del Universo, qué está escrito en ellos?…Quién es como Tu nación Israel, una nación única en la tierra" [Crónicas I 17:7] (Berajot 6).

Así como los judíos se dedican a D'os, D'os se dedica al pueblo judío.  La respuesta de los Cielos a nuestro Shemá es la declaración de la condición de nuestra nación.  Iaacov entendió esto, y es por eso que respondió:

"Baruj Shem kevod Maljutó leolam vaed - Bendito es el honorable Nombre de Su reinado por siempre".

Esta declaración es dicha en Iom Kipur por el pueblo, que escucha el Nombre Divino mencionado por el Cohen Gadol.  La manifestación del Nombre Inexpresable es en sí mismo una manifestación de la Shejiná; es por eso que la reacción del pueblo era postrarse y declarar  "Baruj Shem Kevod Maljutó Leolam Vaed - Bendito es el honorable Nombre de Su reinado por siempre".  

Cuando los hijos de Iaacov dijeron el Shemá, los Cielos respondieron:

"¿Quién es como Tu Nación Israel, una nación única en la tierra". (Crónicas I 17:7).

Iaacov se dio cuenta de que sus hijos estaban completos, "una nación".  Él respondió y dijo plegarias por haber visto la Shejiná, así como toda la nación responderá a la Shejiná en el futuro:

"Baruj Shem Kevod Maljutó leolam vaed - Bendito sea el Nombre Honorable de Su Reino por siempre".

"Cuando ellos (los romanos) llevaron a Rabí Akivá para ejecutarlo era el tiempo de decir el Shemá…él prolongó la palabra "Uno" hasta que su alma se fue mientras decía "Uno". (Berajot 61b).

Cuando los romanos torturaron a Rabí Akivá, el Talmud nota que fue "tiempo de decir el Shemá"; fue el tiempo de sacar a la nación de la opresión romana, fue el tiempo de infundir al pueblo con un sentimiento nacionalista.  La Shejiná se había exiliado con la destrucción del Segundo Templo, y en ese momento el destello de esperanza de volver a construir el Templo se había extinguido.  El Shemá de Rabí Akivá hizo eco a través de las generaciones; verdaderamente, fue escuchado por los judíos en incontables ocasiones y les dio la fuerza para tomar decisiones difíciles.  Es fascinante que el nombre Akivá deriva del nombre Iaacov; los dos se casaron con mujeres llamadas Rajel, quienes se destacaron por el autosacrificio.  El Shemá de Rabí Akivá está conectado ciertamente con el Shemá de Iaacov.

Por alguna razón, D'os eligió que el "final de los días" no sea revelado por Iaacov.  Esto no fue una indicación de desvalorización de Iaacov o de sus hijos.  Sino que fue una señal de que algunos libros deben estar cerrados.  Rabí Akivá también tuvo que ver con una especulación sobre el final de los días.  Él trató de orquestar su rápida llegada.  Al final, Rabí Akivá fracasó en traer al Mashiaj, pero ésto no lo desanimó ni le sacó las ganas de decir el Shemá en voz alta y clara para que sea oído tanto en este mundo como en el cielo.

"Cuando ellos (los romanos) llevaron a Rabí Akivá para ejecutarlo fue el momento de decir el Shemá…él prolongó la palabra "Uno" hasta que su alma se fue diciendo "Uno".  Una voz bajó de los cielos y dijo: "Afortunado es Rabí Akivá cuya alma se fue diciendo "Uno"…una voz vino del cielo y dijo: 'Afortunado es Rabí Akivá porque estas invitado a entrar al Mundo Venidero" (Berajot 61b).

 

 

 




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