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Shabat Shalom


Parashat Ajarei Mot-3
Por. Rab Ari Kahn



"Santidad"

"Y D'os habló a Moshé diciendo: Habla a toda la Congregación de Israel y diles a ellos 'Santos habréis de ser pues Santo Soy Yo D'os, vuestro D'os'" (19:1-2).

Para muchos esto es la introducción a las enseñanzas más importantes de la Torá, y por extensión, del judaísmo.  Las leyes centrales que gobiernan las relaciones entre un hombre y su prójimo son enumeradas en los pesukim que siguen: "no pongas un impedimento delante de un ciego, no maldigas (aún) a un sordo, no te pares sobre la sangre de tu hermano", e indiscutiblemente el pasuk más famoso de todos: "ama a tu prójimo como a ti mismo".  Todas estas leyes aparecen una detrás de otra como un acelerado fuego.

A pesar del énfasis "ético" de muchos de estos mandamientos, el capítulo trata también sobre asuntos "rituales".  Lo que llama más la atención en esta sección, y es verdaderamente la característica de toda la Torá, es como se entrelazan las leyes respecto del hombre con el hombre, con las leyes respecto del hombre con D'os.  Otros sistemas antiguos hablan sobre  consideraciones rituales o sobre consideraciones sociales; la unicidad de la Torá es el entendimiento de que lo ético y lo ritual son dos partes de un mismo órgano.  El "Código de Hammurabi", por ejemplo, es una serie de conceptos que Rousseau hubiese llamado "un contrato social", pero sus concernimientos sociales no están en función de una relación con una deidad.  Por otro lado, nuestra parashá enseña:

"Veneraréis a vuestro padre y a vuestra madre y cuidaréis Mi Shabat, Yo soy D'os, vuestro D'os" (19:3).

Este pasuk trata tanto sobre la relación del individuo respecto de sus padres como sobre el Shabat.  El pasuk es "firmado" "Yo soy D'os", como diciendo "Yo soy D'os Quien te ordenó observar ambos, lo ético y lo ritual".  La conclusión a la que nosotros llegamos es que el individuo que no cumple con sus responsabilidades hacia su prójimo está - al mismo tiempo - transgrediendo en contra de D'os también.  Aún el pasuk "Ama a tu prójimo como a ti mismo" concluye con "Yo soy D'os".

Hay otra lección que aprender de esta yuxtaposición textual: le concierne a D'os - quizás - de igual manera, tanto lo ético como lo ritual.  Es por eso que aquellos que se dirigen a las enseñanzas éticas como su exclusiva definición de judaísmo, están mal interpretando el mensaje al ignorar el contexto, y en realidad al ignorar las mismas palabras de la Torá.

Los primeros pesukim de la parashá son críticos para un entendimiento del mensaje de la Torá:

"Y D'os habló a Moshé diciendo: Habla a toda la Congregación de Israel y diles a ellos 'Santos habréis de ser pues Santo Soy Yo D'os, vuestro D'os'" (19:1-2).

¿Por qué fue necesario juntar a toda la congregación para enseñar este mensaje?  El Midrash responde:

"¿Por qué esta sección fue enseñada en una reunión?  ¿Por qué no dice "habla a los hijos de Israel" así como dice en otras secciones de la Torá?  Porque todos los (diez) mandamientos están incluidos en ella" (Tanjumá Kedoshim sección 3).

El Midrash ve a la parashá Kedoshim como una redeclaración de los diez mandamientos.  Por su importancia es apropiado que sea enseñada en frente de toda la congregación.  Debemos notar que los diez mandamientos también combinan el ritual con la ética.  El Talmud remarca este punto en el siguiente pasaje:

"Cuando D'os dijo "Yo soy…", "No tendrán otros…", las naciones del mundo dijeron "Él está predicando para su propio engrandecimiento",  pero cuando Él dijo "honra a tu padre y a tu madre" ellas (las naciones del mundo) alabaron también al primer mandamiento…al final de los mandamientos ellos llegaron a apreciar la verdad en los primeros" (Kidushín 31a).

De acuerdo con este pasaje, los primeros mandamientos no dieron una buena impresión a las naciones del mundo, quizás porque ellos recordaron a sus propias deidades, pero cuando D'os comenzó a requerir que el hombre se comporte éticamente en sus relaciones interpersonales también, las naciones entendieron que debían reevaluar el primer mandamiento también.

El Rambán, por otro lado, ve este pasuk como una enseñanza general de evadir excesos.  El Rambán entiende que nos tenemos que separar de cosas que no están explícitamente prohibidas, cosas que van en contra del espíritu de la ley judía a pesar de que ellas están dentro de la ley y llama a quien incurre en este pecado un "menuval birshut haTorá" - un lascivo con el permiso de la Torá".  En cualquier caso, de acuerdo a Rashí y al Rambán, se nos pide que seamos santos - que nos separemos.  La Torá da una razón: 'Santos habréis de ser pues Santo Soy Yo D'os, vuestro D'os'" (19:2).

Si la santidad es una característica de D'os, nuestra pregunta retorna: ¿Cómo el hombre puede alcanzar la Santidad?  El Rebe de Kotzk dijo:

"¿Cómo es que el hombre puede ser santo?  Sólo porque "Yo D'os, vuestro D'os soy Santo" (Shem Mishmuel Vaikrá pag. 277).

El Shem Mishmuel, un nieto del Rebe de Kotzk, explicó la enseñanza de su abuelo de la siguiente manera: todo judío tiene dentro de él una parte de la santidad de D'os, la cual le permite alcanzar santidad.  El hombre puede hacerse santo porque fue creado a imagen de D'os.  Pero cada persona posee un alma diferente, es por eso que cada persona tiene una santidad distinta dentro de él.  Una maravillosa dictonomía surge de esto: esta sección fue enseñada públicamente en función de enseñarle al hombre cómo hacerse santo, y dentro del método de esta enseñanza está el mensaje esencial: la santidad es algo que pertenece a toda la congregación judía.  Si ser "santo" significa separarse, una persona puede llegar a creer que en función de hacerse santa debe apartarse de la comunidad.  Es por eso que esta sección fue enseñada públicamente - para enseñarnos que la santidad que nosotros buscamos se encuentra en la comunidad.

Una nueva luz ilumina, entonces, el tan celebrado pasaje del Talmud en el cual alguien que se quiere convertir le pide a Hilel que le enseñe toda la Torá mientras está parado sobre un solo pie.  Hilel le responde:

"No hagas a tu prójimo lo que no quieres que te hagan a ti.  Esta es toda la Torá, el resto son comentarios; ve y estúdialos!" (Shabat 31a).

La frase de Hilel (originalmente en arameo) se encuentra en el Targum Ierushalmi, como la explicación del pasuk "ama a tu prójimo como a ti mismo".  El comentario de Rashí a este pasaje del Talmud es de alguna manera enigmático:

"'No hagas a tu prójimo lo que no quieres que te hagan a ti: a tu amigo y al amigo de tu padre no abandonarás' (Mishlé 27).  'Amigo': este es D'os.  No ignores Sus palabras porque es detestable cuando tu amigo ignora tus palabras" (Rashí Shabat 31a).

La explicación de Rashí está basada en el Midrash, y aparece en el Zohar:

Está escrito: 'a tu amigo, y al amigo de tu padre no abandonarás'.   'Tu amigo': este es D'os, como está escrito: '(Dijo D'os) por mis hermanos y mis amigos'(Salmos 122:8) … 'no lo abandonarás': y si lo has abandonado presta atención para no entrar a la casa de tu hermano (Midrash Rabá Éxodo 27:1).

"Rabí Jizkía interpretó el pasuk: 'Un amigo ama todo el tiempo y un hermano es nacido para la adversidad' (Proverbios 27:17), de la siguiente manera: 'Un amigo' es D'os, del Cual está escrito: 'a tu amigo y al amigo de tu padre no abandonarás' … en verdad, 'tu no debes abandonar a tu Amigo', tu debes adorarLo, elevarte a Él, cumplir con Sus mandamientos, pero 'retira tu pie de tu impulso del mal para que no se transforme en tu dueño, sácalo de tu casa, de tu alma santa que tu Amigo te ha dado'. El verdadero servicio a D'os, consiste en amarLo por sobre todo y en todo, como está escrito: 'Debes amar a D'os tu D'os'" (Deuteronomio 6:5)  (Zohar Shemot sección2 pag. 55b).

El comentario enigmático de Rashí ahora se aclara: la declaración de Hilel de que en este sólo pasuk está incluida toda la Torá se hace entendible sólo cuando traducimos "amigo" como "D'os".  De acuerdo a Rashí, el amigo al que no debes maltratar es no otro que D'os!  Si ese es el caso, la elección de Hilel es recta, puesto que verdaderamente contiene todos los aspectos de la Torá, tanto éticos como rituales, de relaciones interpersonales como de la relación entre el hombre y D'os.  Ahora vemos que la línea trazada entre las dos clases de leyes no es tan extensa como habíamos pensado: amar a mi prójimo incluye amar a D'os; amar a D'os incluye amar a mi prójimo.  Yo debo ser santo porque D'os es santo.  Ser santo significa estar separado; la manera en que me santificaré es amando a mi prójimo.  Al amar a mi prójimo yo manifiesto mi amor por D'os.

Ahora nosotros entendemos por qué la ley judía legisla que antes de rezarle a D'os, uno debe aceptar el mandamiento de "amar a tu prójimo como a ti mismo" (Maguen Abraham 46:1 en nombre del Ariza"l).

Volvamos a nuestro texto en la Torá.  Después de la enseñanza de amar a nuestro prójimo, ¿qué viene?  ¿qué puede venir?  ¿qué mandamiento puede estar junto a esta hermosa enseñanza?

"Mis leyes observarán.  No combinarás distintas especies de animales, no sembrarás en tu campo mezcla de semillas y ropa de fibra mezclada no usarás sobre tu cuerpo (shatnez)" (19:19).

Este pasuk o parece anticlimático.  El cambio fue repentino y brusco: de amar a tu prójimo, la cima de la disciplina ética, nosotros nos encontramos empujados al ritual más arcano - la prohibición en contra de mezclar lino con lana en nuestra ropa - siendo éste un mandamiento sin una aparente razón.

Un análisis profundo revela la conexión: como notamos antes, ser santo significa estar separado.  Mantener las especies separadas es una lección de santidad.  El tema no ha cambiado tan drásticamente como pensamos.  El Gaón de Vilna explica el origen de la prohibición de Shatnez desde una perspectiva mística:  

"Este es el secreto místico del shatnez, lana y lino.  Porque la ofrenda de Cain fue lino, y [la ofrenda] de Hével fue lana" (el Gaón de Vilna en su comentario a "Sifrá Detzneuta" cap. 4 pag. 51b).

Hével era un pastor, mientras que Cain trabajaba la tierra.  La primer persona de ser culpable de no amar a su prójimo como a sí mismo fue Cain.  Su pecado tuvo grandes repercusiones; resultando una necesidad de más santidad en el mundo, más separación, más apreciación de la existencia de reinos diferentes - animal y vegetal, Cain y Hével.  Si Cain se hubiese dado cuenta que un aspecto de la unicidad de D'os existía en Hével, él nunca lo hubiera matado.  Él habrá pensado que Hével era prescindible.  Él fracasó en entender que la imagen de D'os dentro de cada persona es única, y para que la humanidad alcance la santidad todas estas diferentes partes de D'os necesitan estar unidas.  En consecuencia, una nueva clase de separación necesitaba ser introducida al mundo, para recordarnos del terrible crimen de Cain.  Es así, que el acto de Cain resultó en la prohibición en contra del shatnez!  Las leyes de separación de especies siguen, naturalmente, lógicamente, después del mandamiento "ama a tu prójimo como a ti mismo".

Amar a nuestro prójimo trae Divinidad al mundo, como está ilustrado en el Midrash: (nota: este midrash es relativamente largo y se encuentra en dos fuentes: Otzar Midrashim pag. 319 y el Ialkut Meam Loez, Vaikrá pag. 210)

"Hubo una vez dos amigos cuya amistad era profunda.  Por causa de las guerras los amigos se separaron por muchos años.  Finalmente uno oyó donde se encontraba su amigo, y viajó a visitarlo.  Desafortunadamente los países en donde los dos vivían estaban en guerra uno con el otro.  Rumores comenzaron a escucharse respecto de la misión del extranjero que había llegado a visitar.  Pronto él fue arrestado y fue acusado de espionaje.  Él fue encontrado culpable y sentenciado a muerte por el rey.  El hombre suplicó al rey que le conceda un último deseo.  El rey le preguntó: "¿Cuál es tu deseo?".  El hombre respondió que él era un prominente hombre de negocios en su propio país y era bien conocido porque hacia negocios a crédito, con sólo un apretón de manos.  La plena verdad es que a pesar de que él acumuló una pequeña fortuna, la mayoría de su dinero fue prestada a personas sin contrato.  Él le pidió al rey que le permitiese hacer un último viaje a su casa para poner sus cosas en orden, y decir adiós a su familia.  Si no podría hacerlo, el rey no sólo lo estaría condenando a él a muerte sino también a sus hijos a una vida de pobreza.  El rey estaba pasmado: "¿cómo yo puedo creerle que volverá, qué puede darme como garantía?".  El hombre respondió que él tenía un muy buen amigo que vivía en la ciudad, y él estaba seguro de que el hombre estaría dispuesto a tomar su lugar en la condena hasta su regreso.  El amigo fue traído.  Se le preguntó "¿tomaría usted el lugar de su amigo?  Usted entiende que si él no vuelve es su cabeza la que será cortada".  El hombre aceptó.  "Después de todo, ¿para qué son los amigos?" respondió el hombre.  El rey estaba intrigado de ver si el hombre verdaderamente volvería, y es así que le permitió salir, sabiendo que la ejecución sería en 30 días.

El momento fijado llegó, pero el hombre no retornó, entonces el rey ordenó a sus guardias que tomen al amigo y lo decapiten.  Ellos sacaron al hombre, pusieron su cabeza en la guillotina y cuando el cuchillo estaba por bajar, un gran murmullo se escuchó desde la ciudad.  Se le pidió al ejecutor que espere; el hombre había retornado.  Él caminó valientemente hacia el ejecutor y agarró la espada, y dijo "Yo estoy aquí y estoy preparado para recibir mi suerte".  El amigo se levantó y agarró también la espada y dijo: "Llegaste tarde, el trato era que regresarías en la mañana.  Puesto que no regresaste, yo soy el que tiene que ser matado".  El amigo respondió: "Pero es a mí a quien acusaron de traidor, fui yo el que fue sentenciado a muerte".  El rey observó la discusión y mandó a llamar a los dos hombres.  "Ninguno de ustedes será matado, con una sola condición".  Los dos miraron al rey y le preguntaron: "¿cuál es la condición?".  El rey respondió: "Que yo pueda ser su tercer amigo".

El Ialkut Meam Loez usó esta historia para enseñar el significado del pasuk "ama a tu prójimo como a ti mismo, Yo soy D'os".  El mensaje profundo de la historia es que si el hombre verdaderamente y de corazón va a amar a su prójimo, D'os promete amar a los dos hombres y ser nuestro socio constante, nuestro tercer amigo.  Los mandamientos que tratan sobre el hombre y su prójimo incluyen a D'os también.  Ahora podemos entender por qué el "odio gratuito" causó la destrucción del Templo.  Cuando nosotros actuamos con amor hacia nuestro prójimo, nosotros traemos la Shejiná al mundo; el odio entre los hombres expulsa la Shejiná del mundo.  La santidad de D'os es reflejada a través de la santidad del hombre; la unicidad de D'os está manifestada en la unicidad colectiva de todos los hombres.  La unión de dos personas causa que más Divinidad sea revelada en este mundo.  Ser santos significa estar separados: cada persona debe encontrar la Divinidad exclusiva dentro de él y dentro de su prójimo.  Esto requiere nuestra "separación", y nuestra unidad.  El resultado es Santidad

 

 

 




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