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Shabat Shalom


Parashat Jukat-3
Por. Rab Ari Kahn



 "La Muerte"

La parashá Jukat comienza enseñando sobre la Pará Adumá, la vaca roja, el rito practicado para purificar a aquellos que han estado en contacto con el muerto.  La Pará Adumá es uno de los mandamientos más oscuros, y sirve como un prototipo de lo que es el "jok" - la clase de mandamiento que trasciende el entendimiento humano: No sólo es la respuesta - la Pará Adumá - difícil de comprender, sino que la causa - la muerte - está  también finalmente más allá del entendimiento humano.

En esta parashá, la muerte es presentada no meramente como una respuesta ritual, sino que de alguna manera es el tema principal de la parashá.  Miriam y Aharón murieron en esta parashá y Moshé recibió la sentencia de muerte.  Al leer entre líneas, las muertes de muchos otros también pueden ser vistas, pero antes de explorar entre las líneas veamos el texto:

"Los hijos de Israel, toda la congregación, llegó al desierto de Tzin en el primer mes y el pueblo permaneció en Kadesh.  Allí Miriam murió y allí fue enterrada.  No había agua para la congregación, y ellos se juntaron alrededor de Moshé y Aharón" (20:1 - 2).

El Talmud deduce de este versículo que el agua que tomaban los hijos de Israel en el desierto existía por mérito de Miriam, y con su fallecimiento el mérito del agua se disipó también.

Rabí Iosef hijo de Rabí Iehudá dijo: tres buenos líderes han surgido en Israel, llamados Moshé, Aharón y Miriam, y por ellos, tres buenas cosas fueron otorgadas [al pueblo de Israel], llamadas el manantial, la columna de nube y el maná.  El manantial, por el mérito de Miriam; la columna de nube, por el mérito de Aharón; el maná, por el mérito de Moshé.  Cuando Miriam murió el manantial desapareció, como está escrito: 'Y Miriam murió allí', e inmediatamente sigue el versículo 'no había agua para la congregación'; y retornó por el mérito de los otros dos (Moshé y Aharón).  (Talmud Taanit 9a).

El pueblo estaba claramente muy preocupado.  Esta no es la primera vez que la nación se acerca a Moshé a quejarse sobre la falta de provisiones.  Ni siquiera es la primera vez que una queja es registrada sobre la falta de agua.  Aquí, sin embargo, hay una sutil diferencia.  Retornemos al texto:

"Y el pueblo discutió con Moshé, y habló, diciendo: 'ojalá hubiésemos muerto cuando murieron nuestros hermanos ante D'os!  ¿Para qué nos has traído a toda la congregación de D'os al desierto, para morir nosotros y nuestros animales allí?  ¿Y para qué nos has sacado de Egipto para traernos a este lugar malo?  Este no es lugar de siembra, o de higos o de viñedos o de granadas; ni siquiera hay agua para tomar" (20:3 - 5).

Esta letanía de quejas has sido escuchada anteriormente; fueron usadas diferentes palabras o imágenes pero fue dado el mismo mensaje: Egipto era mejor que esto.  El pueblo extrañaba su lugar de nacimiento.  Las dificultades fueron olvidadas, y sólo quedaba la nostalgia por la casa de su juventud.

Pero esta descripción fue de alguna manera imprecisa, puesto que esta es una nueva generación.  La mayoría de estas personas nunca vieron Egipto!!  Muy calladamente, sin fanfarrias, los cuarenta años de deambulación por el desierto, prometidos en la parashá de Shelaj, habían pasado.  Esta nueva generación, nacida en el desierto, no tenía nada por lo cual sentir nostalgia.  Estas personas no deberían haber sufrido de ninguna "mentalidad de esclavos", puesto que ellos nacieron libres.  La muerte de Miriam tuvo lugar cuando el decreto de los cuarenta años ya había vencido.  Rashí alude a esto en su comentario:

"Toda la congregación": toda la comunidad (intacta), porque aquellos que tenían que morir en el desierto ya perecieron, y estos (los que quedaron) fueron apartados para vivir" (Rashí 20:1).

Miriam había muerto; Aharón y Moshé pronto seguirían.  Más aún, toda la generación de los que nacieron en Egipto y fueron esclavos, cualquiera de edad de más de 20 años, había muerto.  La Torá no mencionó los años que pasaron, sino que la última fecha mencionada en el texto es casi 40 años antes de los eventos descriptos en este pasaje.  Quizás este es el significado de por qué la parashá comienza con el antídoto para la muerte: esto no es una discusión teórica, o una ley que se aplica ocasionalmente.  Esta es una situación que ha acontecido en todo hogar.  Una generación entera se ha perdido - ha muerto.

Y sin embargo, los hijos hablan igual que los padres hablaron.  Quizás esto no nos debería sorprender; los hijos frecuentemente imitan a sus padres, incluso si su contexto personal ha sido alterado.  Ellos cuestionaron a Moshé respecto de la sabiduría del éxodo: "¿por qué nos has sacado de Egipto para traernos a este lugar malo?".  Por supuesto que estas personas, en su totalidad, no vieron nunca Egipto, ni fueron sacadas de allí, pero ellas internalizaron el sufrimiento de sus familias.

La observación de que una nueva generación surgió nos ayudará a entender el episodio central de la parashá: la indiscreción de Moshé con la roca, el acto que llevó a la sentencia de muerte a Moshé y a Aharón.

Moshé y Aharón se dirigieron a D'os por ayuda; D'os respondió con la siguiente orden:

"Y D'os habló a Moshé diciendo: 'Toma la vara, y reúne a la congregación, tú y Aharón tu hermano, y hablen a la piedra a vista del pueblo, y ella dará agua.  Toma del agua de la piedra, y la darás a la congregación y a su rebaño para que tomen'.  Moshé tomó la vara de ante D'os, como se le ordenó: Moshé y Aharón reunieron al pueblo frente a la roca.  Él dijo a ellos 'Escuchen ahora, rebeldes, ¿sacaremos agua de esta roca para ustedes?'.  Moshé levantó su mano y golpeó la roca con su vara dos veces; una  gran cantidad de agua salió y ellos le dieron al pueblo y a su rebaño de tomar" (20:6 - 11).

Una lectura rápida no produce nada excepcional; esta es la clase de evento que ha sido común en el desierto; el pueblo se queja, Moshé se dirige a D'os, Quien resuelve el problema, pero señala las deficiencias del pueblo.  Sin embargo, aquí la conclusión contiene un cambio; en lugar de señalar el fracaso de la comunidad, D'os reacciona:

"D'os dijo a Moshé y Aharón: 'Puesto que no creyeron en Mí para santificarme a ojos de los hijos de Israel, no liderarán al pueblo hasta la tierra que Yo les he dado.  Estas son las aguas de la contienda (Me Merivá), por las cuales los hijos de Israel discutieron con D'os, y (Él) fue santificado allí'" (20:12 - 13).

La reacción de D'os es sorprendente: Moshé y Aharón han fracasado en su misión, y en consecuencia la entrada, la conquista y el establecimiento en la tierra será sin ellos.  Ellos no cruzarán el Jordán; el pueblo de Israel quedará con una meta más allá de su alcance.  Pero, ¿cuál fue el pecado?  La Torá no dice claramente lo que ellos hicieron; sino que la Torá parece referirse a la causa: 'Puesto que no creyeron en Mí para santificarme a ojos de los hijos de Israel'.  Los comentarios no están unificados en su entendimiento de la real ofensa cometida por Moshé y Aharón.

De acuerdo a Rashí, el problema fue el haber golpeado a la roca en lugar de hablarle, pero esta "respuesta" trae una cantidad de preguntas: primero, si el problema fue que golpearon la roca con la vara, ¿por qué este procedimiento fue aceptado en episodios anteriores?

"Se quejó el pueblo con Moshé y dijeron: danos agua para que bebamos.  Les dijo Moshé: ¿Por qué se quejan conmigo?  ¿Por qué están probando a D'os?  Pero el pueblo estaba sediento de agua y se quejó contra Moshé.  Dijo: ¿Por qué nos has sacado de Egipto para matarnos a nosotros, a nuestros hijos y a nuestro ganado, de sed?  Y Moshé imploró a D'os, diciendo: ¿Qué haré yo con este pueblo?  Ellos están dispuestos a apedrearme.  Y D'os dijo a Moshé: 'Pasa delante del pueblo y toma contigo de los Ancianos de Israel, y tu vara con la cual golpeaste el río toma en tu mano y ve.  He aquí, Yo estaré ante ti allí cerca de la roca en Jorev, y golpearás la roca, y agua saldrá de ella, para que el pueblo beba.  Y Moshé lo hizo ante los ojos de los Ancianos de Israel" (Shemot 17:2 - 6).

Inmediatamente después del éxodo, el pueblo pidió agua; allí D'os le pidió a Moshé que llevara su vara y golpee la roca.  En nuestro episodio, D'os sólo le dijo a Moshé que traiga su vara, pero no le dijo que golpee la roca.  Uno puede intentar defender a Moshé diciendo que las instrucciones de D'os  fueron de alguna manera engañosas, al ordenarle a Moshé traer la vara si no la iba a usar, especialmente si la vara fue, de hecho, usada en otra ocasión similar.  Pero esta defensa no puede estar en la cara de las instrucciones de D'os, las cuales deben ser llevadas a cabo exactamente, sin ninguna desviación.  Sin embargo, el castigo que resultó de esto parece ser excesivo.

Hay un segundo problema con esta visión: ¿Por qué fue castigado Aharón?  Él no golpeó la roca; sólo Moshé lo hizo.  "Moshé levantó su mano y golpeó la roca con su vara dos veces".  Aharón aparentemente no participó del pecado en sí; ¿por qué él tendría el mismo castigo?.  Quizás Moshé y Aharón discutieron el tema y juntos concluyeron que había que golpear a la piedra dos veces.

El Rambam opina que el pecado fue el enojo de Moshé reflejado en su respuesta al pueblo.  Un gran hombre no debe permitir que su enojo lo acapare en ninguna circunstancia.  Otra vez, el rol de Aharón parece cuestionable.  De acuerdo al Rambam, la frase "escuchen ahora, rebeldes, ¿sacaremos agua de la roca para ustedes?" fue un acto de enojo.  Del texto mismo, no está claro si Moshé o Aharón dijeron estas palabras.  Quizás aquí Moshé actuó y Aharón habló, como fue en el acuerdo hecho en la zarza ardiente.  El único problema con esta resolución, es que el Rambam explícitamente dice que fue Moshé el que habló.  Entonces, otra vez, el rol de Aharón y su responsabilidad están en cuestionamiento.

De la misma manera Rashí en su comentario al Talmud dice:

"Por el pecado de decir '"escuchen ahora, rebeldes", él (Moshé) fue castigado y no se le permitió entrar a la Tierra de Israel" (Rashí Sanhedrín 101b, ver Rashí Bamidvar 31:21).

De acuerdo con esta visión el rol de Aharón en el pecado, y por consecuencia su castigo, parecen difíciles de entender.

Los comentarios más místicos, desde el Rambán en adelante, señalan que el haber golpeado la roca dos veces fue el pecado: la roca tendría que haber sido golpeada una sola vez.  Lo lógico era que la roca tenía que ser golpeada una sola vez para emanar agua de ella.  La segunda vez fue para garantizar que la corriente de agua continúe, un tema que sólo surgió con la muerte de Miriam.  Moshé y Aharón estaban preocupados porque el agua no correría; el segundo golpe aseguraría que el agua esté sostenida.

Me gustaría sugerir una solución diferente, basada en varias enseñanzas del Rab Meir Simja de Dvinsk en su comentario "Meshej Jojmá".

El libro Meshej Jojmá nota una aparente interrupción en Devarim.  Moshé da una advertencia de las consecuencias de la idolatría, y él agrega:

"… y D'os se enojó conmigo por ustedes y juró que yo no cruzaré el Jordán y no entraré a la tierra…" (Devarim 4:21).

Después de esto Moshé vuelve al tema del momento y continua hablando sobre la idolatría.

"Pero yo moriré en esta tierra, yo no cruzaré el Jordán; pero ustedes si cruzarán, y poseerán la buena tierra.  Tomen precauciones, no sea que se olviden del pacto de D'os, el cual Él hizo con ustedes, y hagan escultura o imagen alguna, lo que les ha ordenado D'os.  Puesto que D'os, fuego que consume es, D'os que retribuye.

Cuando hayas tenido hijos e hijos de hijos, y hayas envejecido en la tierra y hayas dañado y hayas hecho esculturas y hayas hecho mal a ojos de D'os, para enfurecerLo…" (Devarim 4:22 - 25).

El Meshej Jojmá sugiere:

"La sabiduría más elevada estaba preocupada, no sea que cuando el pueblo entre a la tierra las personas tratarían a Moshé como una deidad" (Meshej Jojmá Devarim 4:15).

La razón por la cual no le fue permitido a Moshé entrar a la tierra, fue que esta generación que creció en el desierto y presenció milagros increíbles, corría el riesgo de ver a Moshé como algo más que un ser humano. Quizás ellos hubieran pensado que los milagros venían de Moshé y no de D'os.  Si aplicamos esta visión a nuestro pasaje, encontramos que después de que Moshé golpeó la roca, D'os pronuncia:

"Puesto que no creyeron en Mí para santificarme a ojos de los hijos de Israel, no liderarán al pueblo hasta la tierra que Yo les he dado."

El problema es que Moshé y Aharón no santificaron a D'os suficientemente; sino que Moshé y Aharón dieron la impresión que el milagro vino de ellos.  Seguramente esta no fue la intención de ellos, pero fue el resultado de sus acciones.  El propósito de que Moshé saque agua de la roca fue mostrar que D'os es la fuente de todos los milagros.  El daño fue hecho, y ellos no pudieron liderar a "este pueblo", a esta generación en particular, dentro de la tierra de Israel.

Si este es el caso, Aharón no era diferente que Moshé.  Su estatus a ojos del pueblo era similar.  Como resultado de esto, ni Aharón ni Moshé pudieron entrar a la tierra.  Por su lado, Moshé tendría que haber entendido el problema inherente de la percepción de santidad en algo que no sea D'os.  Recordamos que cuando Moshé bajó de la montaña con las Tablas de Piedra - la Palabra de D'os tallada en la piedra por la "mano" de D'os - al ver la celebración alrededor del becerro de oro, destruyó las Tablas, y de acuerdo con el Talmud, D'os aprobó:

"¿Y cómo sabremos que D'os dió su aprobación?  Porque esta dicho: 'que has roto' (asher shibarta): Resh Lakish dijo: (iasher kojejá sheshibarta) 'todas las fuerzas para ti [felicitaciones] por romperlas'" (Talmud Shabat 87a).

El Meshej Jojmá explica que así como el pueblo había errado, pensando que a través del becerro de oro podían crear una relación con D'os, Moshé temió que transformasen la Tablas en algo que contenía divinidad por si mismo, independiente de D'os.  En otras palabras, si ellos ya habían adorado al becerro hecho de oro, ellos podían ciertamente terminar adorando a las Tablas que fueron hechas por D'os mismo.  Esta observación explica por qué le fue ordenado a Moshé hacer las segundas Tablas, con sus propias manos, y no por medio de la mano de D'os, puesto que D'os estaba de acuerdo con su análisis (ver Meshej Jojmá Shemot 32:19).

"Y D'os le dijo a Moshé: 'esculpe para ti dos tablas de piedra como las primeras; y escribiré sobre estas tablas las palabras que estaban en las primeras tablas, las cuales has quebrado" (Shemot 34:1).

Esta explicación es apoyada por otro comentario del Meshej Jojmá, en nuestro pasaje en Bamidvar.  El Meshej Jojmá nota la interesante frase:

"Y D'os habló a Moshé diciendo: toma la vara, y reúne a toda la congregación, tú y Aharón tu hermano, y habla a la piedra a vista del pueblo".

¿Qué quiere decir "habla a la piedra a vista del pueblo"?  La implicación es hablar para que las personas puedan ver, y no - como esperaríamos - en función de que el pueblo escuche.  Por supuesto, hubo otro momento donde D'os habló para que las personas vean: en la Revelación en el Sinai.

"Y todo el pueblo vió los sonidos y los truenos, y el sonido del shofar, y la montaña humeando; y cuando las personas vieron esto, ellos se estremecieron y se alejaron.  Y dijeron a Moshé: habla con nosotros, y escucharemos, pero que D'os no hable con nosotros, para no morir" (Shemot 20:15:16).

Esta fue una nueva generación, que no estuvo presente o que era demasiado joven para apreciar la Gran Revelación.  Esta nueva generación pronto entraría a la tierra.  D'os quería darles una nueva revelación, pero en lugar de ser una revelación clara y visible de D'os, Moshé y  Aharón causaron que el pueblo simplemente vea otro milagro.  Moshé y Aharón se hicieron ver más impresionantes, pero  privaron a la generación que entraría a la Tierra de Israel, de su propia revelación.  Al hacer esto, Moshé y Aharón crearon una situación en la cual ellos mismos no podían entrar a la tierra; su "castigo" no fue excesivo, fue meramente el resultado de sus propias acciones.

¿Cuál fue la motivación de Moshé para tomar este curso de acción?  Rashí y el Rambam señalaron el enojo como la causa.  Por otro lado, podemos decir que cuando Moshé escuchó a esta generación quejarse de manera muy similar a la de la generación anterior, él comenzó a considerar la educación que estos hijos habían recibido de sus padres: si ehabían heredado el cinismo, las quejas y la actitud de rebeldía, entonces ellos también debían haber recibido algunas características positivas.  Quizás Moshé sintió que la experiencia colectiva en el Sinai había sido efectivamente comunicada, y esta generación no necesitaba otra experiencia colectiva.  De acuerdo al Meshej Jojmá, Moshé fue privado de entrar a la tierra de Israel, pero no porque su pecado lo hizo no merecedor; sino que lo opuesto.  Moshé era demasiado grande para esta generación.  Ellos eran incapaces de entender la pureza del espíritu, la modestia, la grandeza de Moshé.  Ellos no tenían conciencia de que el hombre puede alcanzar semejante nivel.  D'os deseaba que esta generación sea elevada, para tener el mérito de tener líderes como Moshé y Aharón.

Desafortunadamente, inconscientemente, Moshé y Aharón frustraron ese plan.  Ellos, también, morirían en el desierto, y esta nueva generación tendría que entrar sin ellos a la tierra de Israel.  En verdad, Moshé y Aharón nunca entraron a la tierra.  La nación entró sola, bajo la conducción de Iehoshúa en lugar de Moshé; sí, Iehoshúa fue un gran hombre, pero no era Moshé, y nos quedamos con una pregunta intrigante: ¿qué hubiese pasado si Moshé hubiese entrado con ellos, si Moshé los hubiese liderado?

Mientras que estas preguntas hipotéticas pueden ser tentadoras, podemos decir una cosa con certeza:

El tema de la muerte, el cual penetra esta parashá, hubiese sido considerablemente limitado si Moshé y Aharón hubiesen actuado de diferente manera, y si el pueblo hubiese sido merecedor de tenerlos a ellos como líderes.

 

 




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