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Shabat Shalom


Parashat Vezot Haberaja-3
Por. Rab Ari Kahn



Parashat Vezot Habrajá:
Los últimos ocho versículos


La Torá finaliza con los siguientes versículos:

"Y Moshé el servidor de D'os murió allí en la tierra de Moav, de acuerdo con la palabra de D'os. Y Él lo enterró en un valle en la tierra de Moav, opuesto a Bet Peor; pero ningún hombre conoce su tumba hasta este día. Y Moshé tenía ciento veinte años cuando murió; sus ojos no estaban débiles, ni su fuerza natural disminuida. Y el pueblo de Israel lloró por Moshé en las llanuras de Moav por treinta días; y los días de llanto y duelo por Moshé terminaron. E Iehoshúa el hijo de Nun estaba lleno de espíritu de sabiduría, pues Moshé había puesto sus manos sobre él; y el pueblo de Israel lo escuchó, e hicieron como D'os le ordenó a Moshé. Y no ha habido desde entonces en Israel un profeta como Moshé, con quien D'os habló cara a cara. Y todas las señales y las maravillas, que D'os le ordenó hacer en la tierra de Egipto al Faraón, y a todos sus sirvientes, y a toda su tierra, y toda esa mano poderosa, y todos los grandiosos e increíbles actos que Moshé realizó a vista de todo Israel".

Al comienzo del libro de Devarim notamos la centralidad de la autoridad Divina de la Torá en el sistema de creencia judía. Más aún, nosotros vimos la importancia de la contribución de Moshé: toda la Torá fue dictada por D'os a Moshé. Estos últimos ocho versículos ponen un desafío a esta afirmación. Pues ¿cómo pudo Moshé escribir después de su propia muerte, o cómo es que Moshé, cuando aún estaba en vida, escribió sobre su propia muerte?

El Talmud ofrece una cantidad de sugerencias para estos versículos:

"El Maestro ha dicho: Iehoshúa escribió el libro que lleva su nombre y los últimos ocho versículos del Jumash. Esta declaración está de acuerdo con la autoridad que dice que los últimos ocho versículos de la Torá fueron escritos por Iehoshúa, así como ha sido enseñado: 'Y Moshé el servidor de D'os murió allí'. Ahora ¿es posible que Moshé, estando muerto, haya escrito las palabras 'Moshé murió allí'? La verdad es que hasta ese momento Moshé escribió, y desde ese momento Iehoshúa escribió. Esta es la opinión de Rabí Iehudá, o de acuerdo a otros, de Rabí Nejemiá; le dijo Rabí Shimón: ¿Es posible que el Rollo de la Torá haya sido acortado incluso en una sola palabra, si está escrito: 'toma este libro de la ley'? No; lo que debemos decir es que hasta este momento El Santo - bendito es Él, dictaba y Moshé repetía y escribía, y desde este momento D'os dictaba y Moshé escribió con lágrimas" (Babá Batrá 15a).

Por un lado, la pregunta de la autoría es debatida en el Talmud. Por otro lado, la pregunta de la fuente Divina de los versículos no es debatida. De acuerdo a las dos opiniones la fuente de las palabras de la Torá es ciertamente D'os. El punto en desacuerdo se limita a la pregunta si fue Moshé o Iehoshúa quien fue el conducto por medio del cual D'os transmitió Su palabra. De alguna manera, la opinión de Rabí Iehudá indica que el libro de Iehoshúa comienza con los últimos ocho versículos, al final de Devarim. Sin embargo, esta descripción es un poco imprecisa, pues hay una gran diferencia entre el final de Devarim y el comienzo del libro de Iehoshúa. El estatus de los Cinco Libros de Moshé, conocidos como la Torá, es claramente superior que lo de los otros libros de los profetas.

Retornemos al pasaje del Talmud citado anteriormente, cuya conclusión es poco clara:

"¿Cuál de estas dos autoridades sigue la regla presentada por Rabí Iehoshúa ben Aba, en la cual él dice en nombre de Rabí Guidel quien dijo en nombre de Rab: 'los últimos ocho versículos de la Torá deben ser leídos [en la sinagoga] por una sola persona? Sigue a Rabí Iehudá y no a Rabí Shimón. Sin embargo, incluso puedo decir que sigue a Rabí Shimón, [quien diría que] puesto que ellos difieren [del resto de la Torá] de una manera, ellos difieren de otra" (Babá Batrá 15a).

Hay un debate halájico respecto del correcto entendimiento de estas palabras. Rashí explica que cuando el Talmud dice que estos ocho versículos son leídos por una persona, quiere decir que estos versículos no deben ser divididos en dos aliot. Nosotros sabemos que la cantidad mínima para una aliá son tres versículos. Estos ocho, sin embargo, de acuerdo con Rashí, deben quedar como una sola unidad. Esta opinión de Rashí ha sido codificada en el Shulján Aruj, sección 428:7.

El Ramá (Oraj Jaim sección 669) indica que la costumbre de Jatán Torá deriva de este pasaje. El entendimiento del Ramá de que "uno" lee estos ocho versículos indica que el que lee esto debe ser una persona especial de la congregación.

La formulación del Rambam es particularmente interesante:

"Los ocho versículos al final de la Torá están permitidos de ser leídos con menos de diez hombres. Incluso que toda la Torá es de Moshé basada en las palabras de D'os, pues estos versículos dan la indicación de que fueron escritos después de la muerte de Moshé, su estatus ha cambiado y está permitido que una persona los lea" (Mishné Torá Leyes de Rezos 13:6).

El Rambam es muy claro respecto de que las palabras de la Torá originan de D'os y fueron dictadas por Él a Moshé. Sin embargo, puesto que estos versículos dan la impresión de que fueron escritos después de la muerte de Moshé, el estatus halájico cambió de tal manera que pueden ser leídos sin un minián.

En su introducción al Mishné Torá, el Rambam escribe:

"Toda la Torá fue escrita por nuestro maestro Moshé antes de su muerte por su mano".

La posición del Rambam es clara: toda la Torá, incluyendo estos ocho versículos, fue el producto de la mano de Moshé.

Rashí ⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪⨪

Puede faltar algo en la Torá [y seguir siendo válida]?'… En realidad, D'os habló y Moshé escribió con lágrimas" (Rashí Devarim 34:5).

El comentario de Rashí es poco claro, pues él cita ambas opiniones, la de Rabí Iehudá y la de Rabí Meir a pesar del hecho de que en el Talmud estas dos opiniones parecen opuestas. Rashí está claramente "molesto" por el hecho de que Moshé escribió su propia muerte en tiempo pasado. Es poco claro en el comentario de Rashí cuál de estas dos opiniones él considera correcta, o en todo caso, cuál es la naturaleza de su "comprometida" posición.

Otro análisis del pasaje del Talmud nos permitirá entender a Rashí y obtener una visión en todo este tema:

"No; lo que debemos decir es que hasta ese momento El Santo - bendito es Él dictó y Moshé repitió y escribió, y desde ese momento D'os dictó y Moshé escribió con lágrimas" (Babá Batrá 15a).

¿Qué significa la expresión "Moshé escribió con lágrimas"? El entendimiento simple sería que Moshé escribió estos versículos mientras lloraba. Moshé, el fiel servidor de D'os, toma dictado por última vez, se emociona y llora. Sin embargo, de acuerdo a este entendimiento, no está claro por qué las lágrimas de Moshé deben cambiar el estatus halájico de estos versículos.

El Ritvá explica que cuando el Talmud dice que Moshé escribió con lágrimas, significa con lágrimas literalmente - en lugar de tinta. Este comentario del Ritvá verdaderamente explicaría por qué se le da un estatus halájico distinto a estos versículos: por un lado, ellos fueron escritos por la mano de Moshé y por el otro lado, sin tinta.

Basados en esta explicación del Ritvá, podemos reinterpretar las palabras de Rashí: En verdad, Iehoshúa escribió estas palabras, y Moshé escribió estas palabras. Moshé las escribió con lágrimas, basadas en la palabra de D'os, mientras que Iehoshúa las escribió con tinta.

El Gaón de Vilna entiende que la palabra "dima" - lágrimas - se pronuncia de una manera un poco distinta "dema" - que significa confusión. Estos versículos fueron escritos por Moshé pero sin el entendimiento del significado de las palabras que él estaba escribiendo. Basados en esta enseñanza del Gaón de Vilna, el Ketav Vekabalá sugiere que Rabí Shimón y Rabí Iehudá no presentaron distintos puntos de vista, y puede ser visto en las líneas de la eón de Rashí al texto citado anteriormente.

Esta enseñanza del Gaón de Vilna nos recuerda la idea popularizada por el Rambán en su introducción al comentario a la Torá, en donde describe la existencia de una Torá primordial, la cual existe desde antes de la creación, escrita con fuego blanco y fuego negro. Esta Torá contiene una cadena de letras que componen el Nombre Divino. Esta enseñanza la encontramos en el Zohar:

"Y la Torá, como se nos ha enseñado, consiste completamente de Su Santo Nombre; de hecho, cada palabra escrita en ella consiste y contiene el Nombre Sagrado. Es por eso que uno debe cuidarse de no errar respecto de este Nombre y no falsificarlo. Aquel que es falso al Rey Supremo no le será permitido entrar al Palacio del Rey y será echado del mundo venidero" (Zohar Shemot sección 2, pag 87a).

La fuente del fuego blanco y negro también puede ser encontrada en el Zohar:

"Dijo Rabí Itzjak: 'La Torá fue manifestada en fuego negro el cual fue sobrepuesto sobre el fuego blanco, significando que por los medios de la Torá la "Mano Derecha" abrazó a la "Mano Izquierda" para que las dos puedan unirse, como está escrito: 'De su mano derecha, desde el fuego la ley les ha dado a ellos' (Devarim 33:2)" (Zohar Shemot sección 2 pag 84a).

Basados en esta enseñanza, uno puede entender la entrega de la Torá como piezas de Divinidad partidas y entregadas al hombre. La esencia de la Torá es el aspecto recubierto de la mente Divina, del cual se nos permite entrever. Esta cadena de letras celestiales fue partida letra por letra, palabra por palabra, y entregada al hombre a través de Moshé. Con justicia poética, al final de la Torá, la misma forma es restablecida. Cuando la revelación llega a su final, la misma Torá primordial es recordada por el carácter y el estatus único de estos versículos finales. Finalmente, toda la Torá tiene un aspecto oculto. Siendo Divina, en verdad debe trascender el entendimiento humano. Nuestra habilidad de entender a D'os es menos exitosa que ver una cadena enigmática de letras. A través de un increíble acto de benevolencia Divina, el hombre fue creado, y le fue otorgado entendimiento y elección. Como regalo de coronación de D'os al hombre, fue entregada la Torá, sus secretos descubiertos y revelados a las masas.

Quizás ahora entendemos por qué al final de la Torá, los últimos ocho versículos - los cuales mantienen las letras Divinas - son el dominio del individuo para ser leídos como una unidad. Se nos enseña que incluso un individuo puede leer estos versículos, porque ellos nos recuerdan la Divinidad de las palabras y la habilidad de cada individuo de relacionarse con estas palabras y el significado que hay detrás de las palabras de toda la Torá.

Somos afortunados, cuán buena es nuestra porción, y cuán placentera es nuestra parte y cuán hermosa es nuestra herencia.

Bendito es Él nuestro D'os Quien nos ha creado por Su Gloria, nos separó de aquellos que se desvían, nos dió la Torá de la Verdad e implantó vida eterna dentro nuestro. Que Él abra nuestro corazón a través de Su Torá y llene nuestro corazón a través de Su Torá e imbuya nuestro corazón con amor y admiración hacia Él para que podamos hacer Su Voluntad y servirLo con todo el corazón (Liturgia diaria).

Jazak, Jazak Venitjazek!




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