Judaismohoy
Buscador . . . . . . . . . . . .
 






Shabat Shalom


Parashat Jaie Sara-5
Por. R.Aharon Shlezinger



Parashat “Jaié Sara

"Como dirigirse al prójimo"

La Torá declara: (Bereshit 22: 1): “Aconteció luego de estas palabras, que Di-s probó a Abraham y lo llamó: ¡Abraham!.

Abraham respondió: ¡Heme aquí!

El Creador le ordena: Toma a tu hijo único, al que amas, a Itzjak, ve a la tierra de Moriá, y ofréndalo allí como Holocausto sobre uno de los montes que te diré”.

Abraham se levantó temprano por la mañana, amarró su asno, tomó sus dos mozos con él, y a Itzjak su hijo. Partió leña para el Holocausto, se levantó y fue al lugar que le dijo Di-s”.

Hasta aquí lo narrado por los versículos. Solo que no sabemos a que se refiere la expresión “Aconteció luego de estas palabras”, no sabemos tampoco cuando sucedió este hecho. Por eso, ahora nos ocuparemos de dilucidarlo.

El Talmud Revela

Consta en el tratado talmúdico de Sanedrín 89b: Dijo Rabí Iojanán, quien escuchó de Rabí Iosi ben Zimbra: el versículo declara (Bereshit 21: 5) “Organizó Abraham un gran banquete en el día en que hubo crecido Itzjak”.

Al contemplar ésta actitud del patriarca judío, preguntó el Satá'n a Di-s: “Amo del universo, ese anciano a quien a la edad de cien años, le fue otorgado un hijo, de todo ese banquete que organizó, ¿no tenía un toro, o un ave para ofrendar delante de Ti?.

Hashem le respondió: “¡Todo lo hizo por su hijo!. ¡Si Yo ahora le digo: ofrenda a tu hijo delante de Mi, inmediatamente lo ofrenda!”.

El Satá’n infiere al Todopoderoso: “¡Pues pruébalo (para ver si así lo hace)!”

Por tal razón: “Aconteció luego de estas palabras, que Di-s probó a Abraham”, - comprendemos que este hecho se produjo luego de las palabras del Satá’n.

En ese mismo día en que Hashem le encomendó este mandato, Ishmael, tras trece años de estadía en el desierto, desde que había sido echado junto a su madre de la casa de Abraham, por expreso pedido de Sara, regresa para visitar a su padre.

Fue en ese momento cuando el Creador ordena: (Bereshit 22: 2): “Toma a tu hijo único, al que amas, a Itzjak, ve a la tierra de Moriá, y ofréndalo allí como Holocausto sobre uno de los montes que te diré”.

Cabe preguntarse

¿Cuál es el motivo de tantas especificaciones?. ¿Por qué no le dijo directamente “Toma a Itzjak”?

Lo que sucede es que el Creador lo hizo de esta manera, para atribuir pago a Abraham por cada una de las palabras mencionadas, pues el Patriarca deseaba proteger a Itzjak. El Creador no pronunció todo el versículo seguido, sino que lo hizo fragmentadamente, primeramente, Di-s le dijo:

“Toma a tu hijo”.

Abraham respondió: “Amo del universo: ¿Cuál de ellos, el hijo que me nació cuando yo era aun incircunciso, o el que me nació después de la circuncisión?”.

Hashem le hace saber: “al único”

Abraham sugiere: “Este es único de su madre (Hagar la sierva de Sara) y el otro es único de su madre (Sara)”.

Hashem le indica: “al que amas”.

Abraham responde: “A este yo amo, y a este otro también amo”.

Hashem concluye: “a Itzjak, ve a la tierra de Moriá, y ofréndalo allí como Holocausto”

Abraham preguntó: “¿Amo del universo: sobre qué monte?”

Hashem responde: “En el sitio donde divises Mi honor que te aguarda”.

El patriarca estaba totalmente decidido a cumplir de inmediato con la ordenanza del Creador, solo restaba darle la noticia a su esposa. En ese momento calculó que no es bueno revelarle lo que hará, ya que el pensamiento de las mujeres es frágil, pero por otro lado, si no le informa nada y se lleva al muchacho, en el instante en que no lo vea, puede causar es que quizá tienda a suicidarse.

Meditó profundamente: ¿Qué haré?.

La decisión

Hasta que finalmente resolvió decir a su mujer: “¡Prepara comida, y bebida, para que nos alegremos el día de hoy!”

Sara le pregunta: ¿Qué tiene de especial este día, y cual es el objetivo de esta fiesta?.

Abraham responde: “¿A una pareja de ancianos como nosotros les nace una criatura a una edad tan avanzada, y no vamos a festejar por ello?”

La señora se retiró a preparar el banquete.

En medio de la comida le dijo: “Tu sabes, que cuando fui de tres años de vida, reconocí al Creador, y este hijo nuestro ha crecido sin que aun haya sido iniciado en ello. Existe un lugar, algo alejado de aquí, donde inician la educación de los jóvenes para que tengan fe en Di-s. Le sugirió: ¡Llevémoslo allí!”.

Sara respondió: “¡Ve allí en paz!”.

Abraham se va

Por tal razón: “Abraham se levantó temprano por la mañana”, pues pensó: “Por si se arrepiente Sara y no lo deja ir, madrugaré y partiré mientras ella aun duerme. Además, de esta manera nadie nos verá”.

Tomó consigo a Itzjak, Ishamel y su siervo Eliezer, y partió.

En medio del camino, se le aparece el Satá’n investido en un cuerpo con forma de anciano, y le dijo: “¿Hacia dónde te diriges?”

Abraham responde: “A orar”.

El anciano pregunta: “Tratándose de quien va a rezar, ¿para qué porta en su mano elementos para encender fuego, cuchillo y lleva leños en su hombro?”

Abraham explica: “Por si nos demoramos allí un día o dos, y degollamos, horneamos y comemos”.

Le dijo: “¡Veterano!, ¿Acaso no estuve allí cuando te fue dicho: ‘Toma a tu hijo’?. ¿Un longevo como tú va a ir y perder un chico que le nació a los cien años?: ¿Acaso no has escuchado el refrán que dice: ‘lo que tenía en su mano perdió y ahora pide a otros’?”

Y le siguió diciendo: ¿Un hombre tan grande como tú hará semejante cosa?. ¿Tú eres el que acerca las criaturas a la observancia de los mandamientos de Di-s?. ¡Si matas a tu hijo, todos huirán de ti y te llamarán asesino!.

Abraham le respondió: “No escucharé lo que dices”.

Insiste no obstante el ángel del mal y le dice: “¿No eres tú aquel ante quien todos los personajes importantes madrugan para presentarse en tu puerta y solicitarte consejo?. Si haces lo que piensas, todos te abandonarán. ¡Regresa!”.

Pero Abraham tampoco esta vez lo escuchó.

Sin embargo, el Satá’n no se da por vencido y prosigue su tentativa de arruinar los planes del patriarca:

Le dice: “¿No eres tú aquel frente a quien todos los príncipes cuando te ven se detienen y ponen de pie ante ti, e inclusive aquellos que montan a caballo, desmontan y doblan sus rodillas delante de ti?. Si haces lo que planeas, todas las esas rodillas, te patearán en vez de reverenciarte”.

Abraham se mantuvo firme y tampoco esta vez lo escuchó.

Igualmente, el Satá’n prosiguió con su tentativa de frustrar la acción de Abraham, a través de otros pretextos, pero el patriarca le respondió terminantemente: “¡No escucharé lo que dices!”.

Se fue a tentar a Itzjak

Al no encontrar la manera de arruinar sus planes, el ángel del mal se retira, y adquiere la semejanza de un muchacho, parándose a la derecha de Itzjak. Le preguntó: ”¿Hacia donde te diriges?”.

Itzjak respondió: “¡A estudiar Torá!”.

Le sugiere: “¿En vida, o después de haber fallecido?”.

Itzjak pregunta: “¿Acaso hay alguien que estudia después de fallecer?”.

El Satá’n responde: “humillado hijo de humillado: ¿Cuántos ayunos realizó tu madre hasta que naciste?. Y este anciano enloqueció y se dispone a degollarte”

Itzjak sentencia: “Aunque así sea, no profanaré el dictamen de mi Creador, y la ordenanza de mi padre”.

De todos modos, pese a su contundente respuesta ante la tentativa del ángel del mal, Itzjak se vuelve a su padre y le sugiere: “¡Padre, mira lo que ese me dijo!”.

Abraham contesta: “No le hagas caso, vino solo para extenuarnos”.

No se da por vencido

Una tentativa más intentó el Satán, se convirtió en río que atraviesa las tierras que debían cruzar.

Abraham se interna en las aguas y solicita a los que iban con él aguardar en tierra firme. Cuando comprobó que la altura del caudal llegaba hasta sus rodillas, indicó a los jóvenes que vayan tras él.

Solo que cuando hubieron llegado a la mitad del río, las aguas lo cubrían hasta el cuello. En ese momento, el patriarca alzó sus ojos al cielo y dijo: “Amo del universo: me has escogido, también enseñado y Te revelaste ante mi y me dijiste: ‘Yo soy único y tú eres único. A través de ti se conocerá Mi nombre en Mi mundo’ y también: ‘Ofrenda a tu hijo como Holocausto’. Y yo no me negué. Además, me estoy ocupando en Tu ordenanza, y ahora las aguas llegan hasta el alma. Si yo o mi hijo Itzjak resultan ahogados, ¿Quién cumplirá Tu mandamiento?. ¿A través de quién se declarará Tu nombre único?”.

Hashem le respondió: “Por tu vida, a través de ti se declarará Mi nombre único en el mundo”.

De inmediato, el Creador amonestó al río y las aguas se secaron, quedando parados en tierra firme.

De todos modos, el Satán dijo a Abraham: “He escuchado detrás de la cortina que separa la sección más sagrada en los cielos, llamada Pargod, que un carnero será ofrecido como Holocausto, y no Itzjak tu hijo”.

Le respondió: “Este es el castigo del engañador, que inclusive cuando habla verdad no lo escuchan”.

Abraham contempla el sitio

Inmediatamente después, Abraham vio el lugar de lejos. Ya que se trataba de una planicie, pero cuando Hashem se dispuso a hacer posar su Divinidad allí, indicó a los derredores, que se reúnan en un sitio, formando un monte, digno para que se pose allí la Divinidad de Hashem. Es por eso que se llama al monte donde se erigió el altar: “Har Hamoriá”, o sea “Monte Moriá”, precisamente porque por el temor de Hashem las tierras de ese sector se juntaron para convertirse en monte. (“Temor”, que en Hebreo es “Irá” es el término que da origen al nombre “Moriá” ).

Cuando Abraham avistó la escena, preguntó a su hijo Itzjak: “¿Ves tú lo que yo veo?”.

El muchacho le respondió: “Yo veo un hermoso monte, y nubes junto a él”.

Dijo a los mozos: “¿Ven ustedes algo?”.

Ellos contestan: “Solo vemos desiertos”.

Al escuchar tal respuesta les comunicó: (Bereshit 22: 5): “Quedaos aquí con el asno”.

En tanto, Abraham con su hijo Itzjak, prosiguen solos el camino, y el joven le pregunta: “He aquí fuego, leños...”

Que momento!!!!!

En ese preciso momento, un gran temor se hizo presa de Itzjak, pues no vio nada en manos de su padre para ofrendar, y presagió lo que se avecinaba a acontecer.

Intentó decir: “¿Dónde está el cordero para ofrendar?”.

Entonces su padre le comunica: “Al ser que lo has dicho, el Creador te ha elegido”.

Itzjak comunica a su progenitor: “Si me Ha elegido, mi alma le es entregada, solo me apena mi madre”.

De todos modos, (Bereshit 22: 6): “Ambos caminaban juntos”. Uno para degollar, y el otro para ser degollado, he Itzjak en esos momentos era de 37 años de edad.

En el camino, el rostro de Abraham se tornó anciano, mientras el de su hijo permanecía ruboroso y joven. El patriarca dijo: “Yo soy anciano y él joven, quizá huya, y entonces ¿qué será de mi?”.

Itzjak le respondió: “Padre: ¡No temas!. Sea la voluntad del Todopoderoso, que mi medida de sangre que será ofrecida, sea aceptada de buena voluntad delante de Hashem. Solo átame fuerte porque soy joven, y temo por si mi cuerpo se mueve por miedo del cuchillo, o te fuerzo a través de ello a tener que sujetarme con fuerza una y otra vez. Además, puede suceder que se arruine a través de un movimiento mío el degüello preciso, tal como debe ser en un Holocausto ofrendado a Hashem, y por esa causa la ofrenda no sea aceptada, por eso (Bereshit 22: 9): ‘ató a Itzjak’”. (Midrash Rabá Vaierá 56: 8)

Itzjak no obstante dijo a Abraham: “Cuando vayas a lo de Sara mi madre, no se lo digas en forma repentina, para que no sufra algún daño. Y si se halla parada en la azotea, no le reveles lo que aconteció allí, por si se arroja desde las alturas. O si se encuentra a orillas de un manantial, no le cuentes allí lo acontecido, por si se arroja a las aguas y perece. Tampoco si tiene en ese momento un cuchillo en su mano le informes de lo sucedido, porque puede ser que lo utilice para quitarse la vida”.

Mientras tanto

En tanto, Ishmael y Eliezer que habían quedado con el asno reñían para ver quien se queda con la herencia de Abraham.

Ishmael decía a Eliezer: “Ahora Abraham degüella a Itzjak, ofrendándolo como Holocausto en el altar, y yo, al ser su primogénito, heredaré a mi padre”.

Por su parte Eliezer le respondía: “Ya te expulsó como a una mujer a la cual divorcian, y te envió al desierto, pero yo soy su siervo, que lo atiendo día y noche, por lo tanto, yo heredaré su fortuna”.

Sin embargo, el espíritu sagrado les respondía: “Ni este ni el otro heredarán”.

Mientras tanto, sobre el altar yacía Itzjak atado de pies y manos cual cordero preparado para el degüello.

Su padre Abraham alza el cuchillo, y sus ojos comienzan a derramar lágrimas, que caen dentro de los ojos de Itzjak. De todos modos, su corazón se hallaba alegre por hacer la voluntad del Creador.

Se dispone a dar el golpe final, que quitará la vida de su amado hijo. Acerca el cuchillo hacia su cuello, y alcanza a cortar su carne, fluyendo por la herida una medida “Rebiit” de sangre (unos 86 centímetros cúbicos).

Pero solo hasta allí alcanzó a cortar, ya que en ese preciso instante, el Satá’n tocó la mano de Abraham, provocando que el cuchillo caiga de su mano.

Abraham se dispone a tomarlo nuevamente, pero en ese momento sale una voz del cielo que pregona: (Bereshit 22: 12): “No dirijas tu mano hacia el joven, ni le hagas nada, pues ya supe que eres temeroso de Di-s, y no escatimaste a tu hijo, a tu único de Mi”. Pues desde ahora, poseo pruebas contundentes para responder al Satá’n y a los demás pueblos que se admiran por el amor que te tengo, ya que perciben que eres temeroso de Di-s.(Rashi Vaierá 22 : 12)

Satá'n frustrado

El Satá’n enfurecido por no haber podido frustrar el sacrificio de Abraham, quien no vaciló en absoluto en ningún momento, pasando con éxito la crucial prueba, se dirige al sitio donde se hallaba Sara, adoptando para esta ocasión la forma de un anciano pulcro, aplomado y muy humilde.

Al llegar a estar frente a ella, le dice: “¿Sabes todo lo que hizo Abraham a tu hijo Itzjak el día de hoy?. Construyó un altar, lo dispuso sobre él, paso seguido lo degolló, para finamente ofrendarlo. En tanto Itzjak clamaba frente a su padre, sin que este se inmute y apiade de él”. De esta manera relató a la mujer el hecho unas cuantas veces. (Sefer Haiashar - Ialkut Sipurim)

Sara pensó que se trata de un anciano que se hallaba presente al lado de su hijo, en el momento de producirse el hecho, y ahora le contó lo que había sucedido.

La señora alzó su voz, lloró, y clamó con gritos desgarrantes y amargos. Su alma yacía despedazada, se la vio derrumbarse y tomar ceniza que arrojó sobre su cabeza y decía: “¡Mi hijo Itzjak, quien trocare mi muerte por tu vida!, ¡Mi aflicción por ti es terrible!, ¡Yo te crié, te eduqué, y ahora mi alegría que sentía por ti, se ha convertido en duelo. Pero siento consuelo al saber que hiciste la voluntad de tu Di-s, pues ¿quién puede ir en contra de la voz de nuestro Di-s?. Recto eres Tú, Hashem, pues todos Tus actos son buenos y rectos, ya que también yo me alegré con Tus palabras. Mis ojos con pena llorarán, pero mi corazón permanecerá alegre!”.

Sara dejó caer su rostro sobre el plexo de una de sus siervas, y quedó inmóvil como una piedra. Luego se puso de pie, y comenzó a caminar e indagar acerca de la situación relatada por el anciano hasta que llegó a Jebrón. Preguntaba a cada transeúnte que veía si sabía que había acontecido con su hijo. En Kiriat Arba, que es Jebrón, envió por todos lados para tratar de saber al respecto, sin ninguna novedad. Se dirigió a casa de Shem y Ever (el primero era el hijo de Noaj, que se salvó del diluvio, y Ever hijo de Shem), sin hallar tampoco allí respuesta. Buscó por toda la tierra y nada.

En ese momento, el Satá’n se aparece frente a Sara con aspecto de hombre y le comunica: “¡Te mentí, porque no lo degolló, ni falleció!”.

La señora al escuchar la noticia, sufre un shock emocional, y de tanta felicidad, su alma abandona el cuerpo y fallece.

Por eso, la sección de la Torá “Jaie Sara”, comienza informando: (Bereshit 23: 1): “Fue la vida de Sara ciento veintisiete años... Y falleció Sara en Kiriat Arba...”. Y pese a que se abordan temas relevantes en el cuerpo de esta sección, como la búsqueda de una esposa apropiada para Itzjak, su boda, culminándose con el fallecimiento de Abraham, y luego el de Ismael, pese a ello, la sección no lleva el nombre identificatorio con uno de estos hechos, o el del glorioso patriarca Abraham como título, sino el de Sara.

La Torá no otorga esta noticia al final de la sección anterior, intitulada “Se reveló”, (“Vaierá”) pese a ser el final del episodio allí relatado, donde Abraham ofrenda a su hijo, etc. siendo este dato reservado hasta el inicio de la sección siguiente, para resaltar la importancia de Sara y asignarle a una sección completa su nombre.

Lo que hay que aprender

Es importante recalcar de todo este desenlace que hemos tenido la oportunidad de conocer, dos puntos muy importantes:

El primero es, la información que se nos lega al revelarse cual era la verdadera intención del Satá’n, quien pretendía frustrar la absoluta determinación de Abraham para hacer la voluntad de Hashem, ya que en el momento en el cual vio que no podía lograrlo, él mismo tocó su mano para impedirle el sacrificio de su hijo Itzjak.

Vemos que lo que se requiere de nosotros es la determinación, no siendo necesariamente lo más relevante el resultado final de la actitud asumida. Pues, si fuere así, no le hubieran impedido como aconteció, culminar la acción de degollar a Itzjak y ofrendarlo sobre el altar. Solo que a través de la concreción del acto planeado, queda de manifiesto cual era nuestra verdadera intención.

Shabat Shalom.

Fuentes utilizadas:

1 - Pirkei de Rabí Eliézer 31
2 – Midrash Tanjuma Vaierá 22
3 – Midrash Rabá Vaierá 56: 8
4 – Midrash Tanjuma Vaierá 23
5 – Pirkei de Rabí Eliezer 32
6 – Rashi Vaierá 22 : 12
7 – Sefer Haiashar - Ialkut Sipurim
8 – Rab. Iosef Jaim
9 – Tosafot en la guemará Babá Metzía 58b.
10 – Tratado de Berajot página 34b.
11 – Maianá shel Torá parashat vaiejí
12 – Tratado talmúdico de Babá Metzía 59b
13 – Séller Haparshiot




Tus comentarios:
Nombre
Apellido
EMAIL Dirección obligatorio
Mostrar mi email?
Si   No
Resumen (en una línea):
Comentarios obligatorio

Campo validacion 7+1=:
 
 suscripción
 direccion email:
  Clik

Semana a semana
Perlas
Visiones
Brainstorming
Temario semanal
En profundidad
Actualidad
Selecciones
Haftara semanal

 

Judaismo para Hoy en español
Copyright © 1995-2021 Todos los derechos están reservados a judaismohoy.com
Queda prohibida la reproducción de todo el material escrito y dibujos usados en este sito sin la autorización de judaismohoy.com
Por favor no leer el contenido de este sitio en Shabat y en las Fiestas judías



[ CONTACTENOS ]

[Vida Judía]    [Nuestras Fuentes]    [Cocina Judía]    [Entendiendo el Judaísmo]   
[Cocina Judía]    [Festividades]    [Para Reflexionar]    [Januca]   
[Para Reflexionar]