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Shabat Shalom


Parashat Vaishlaj-5
Por. R.Aharon Shlezinger



Parashat “Vaishlaj

El Midrash relata...

Luego de abandonar a Laván, Iaakov reúne a toda su familia y propiedades, y viaja con destino Kenaan para encontrarse nuevamente con su padre. Aunque por aquellos pagos, también se hallaba su hermano Esav, quien mantenía vigente su odio por la venta de la primogenitura y la bendición con la que bendijo su padre a Iaakov. Por tal razón, (Bereshit 32: 3): “Envió Iaakov mensajeros delante suyo a Esav su hermano, a la tierra de Seir, campo de Edom”. Y les ordenó que le digan: “Así dijo tu siervo Iaakov: ‘con Laván residí y me demoré hasta ahora. Poseo toro, burro, cordero, siervo y sierva, y envío para anunciar a mi señor, para hallar gracia ente tus ojos”.

“Los enviados regresaron a Iaakov y dijeron: Fuimos hacia tu hermano, hacia Esav, y también se dirige a tu encuentro, con cuatrocientos hombres”.  

Iaakov sintió mucho temor, por lo que dividió su campamento en dos, pensando: “Si viniere Esav a un campamento y lo golpeare, el segundo se podrá salvar.”

Asimismo oró al Creador y envió presentes a su hermano para intentar aplacar su ira.

Habían transcurrido 34 años desde que Iaakov se había ido del hogar de su padre y pese a todo este tiempo, Esav aguardaba el día en que su hermano salga de casa de Laván, para terminar con él.

Y si no fuera que aun perduraba en Esav el odio hacia Iaakov, Rivka habría mandado a avisar a  su hijo que regrese, tal como le había dicho: (Bereshit 27: 45): ”Residirás con él (con Laván), algunos días, hasta que se aplaque la ira de tu hermano, y su furor hacia ti, y olvide lo que le hiciste, entonces enviaré por ti y te tomaré de allí”. Como se aprecia en los versículos, esto aun no había acontecido, pues Rivka aun no mandó ningún mensaje a su hijo para que regrese, esto significa que el odio de Esav seguía vigente pese a la gran cantidad de años que habían pasado desde aquel hecho.

En tanto, Esav mantuvo en forma permanente uno de sus hombres montando guardia, para que le avise sobre todos los movimientos de Iaakov, y cuando abandonó la casa de Laván, salió a toda prisa para transmitir la noticia a su amo. Es por esta causa, que Esav decide salir en su búsqueda, con 400 hombres fuertemente armados y expertos en la guerra.

Esav sabía...

Aunque Esav sabía muy bien que no sería una tarea fácil, ya que cuando se encontraba solo, no podía con él, y ahora que su hermano cuenta con varios hijos tan fuertes como él y un gran número de siervos, ¿es posible que no logre vencerlo?, por eso reclutó los 400 hombres antes citados.

Solo que era algo vergonzoso y humillante contarles que se dispone a enfrentar a su hermano porque lo engañó con lo de la primogenitura y la bendición, por eso buscó otro pretexto. Fue hasta lo del faraón de Egipto, y logró el nombramiento de cobrador de impuestos a todo el que llegue de Aram Naraim a la tierra de Israel (antes Kennán), pues en ese entonces, Egipto gobernaba sobre todas esas tierras, y cobraban impuestos aduaneros.

Esav se dijo: “mientras Iaakov se halla en el camino, con su alma exhausta por el trajín, me pararé a su lado, y mientras le solicito que me abone impuestos por todos sus bienes, y negocio con él al respecto, en ese momento aprovecho, y hago lo que quiero con él”.

En tanto Iaakov presentía la situación, y comenzó a pensar como contrarrestarla.

Iaakov se prepara

Fue en ese momento, cuando se preparó para la guerra dividiendo su gente en dos campamentos, envió mensajeros y presentes para aplacar su ira, y oró al Creador.

Los versículos subsiguientes narran los detalles de estos preparativos, y la disposición de los distintos rebaños de animales, guiados por siervos suyos, que serían otorgados como presente a su hermano.

(Bereshit 33: 1): “En eso, alza Iaakov su vista y ve a Esav que viene con cuatrocientos hombres. Repartió los hijos entre Lea, Rajel y las dos siervas. Y dispuso a las siervas y sus hijos en primer orden, a Lea y sus hijos, y a Rajel y Iosef últimos”

“El (Iaakov) pasó por delante de ellos, y se prosternó a tierra siete veces, hasta acercarse a su hermano. Entonces corrió Esav a su encuentro, lo abrazó, cayó sobre su cuello, lo besó y lloraron”.

El popular y destacado comentarista “Rashi” explica que la razón de estas palabras, fue que se despertó la piedad de Esav por causa de todas las prosternaciones que realizó su hermano.

Aunque cuesta bastante creer que tras 34 años de odio incesante, (Iaakov estuvo estudiando en la academia de Ever por un lapso de 14 años, y 20 años residió en casa de Laván), de repente cambie por completo la actitud de Esav, y se comporte frente a su hermano como una dulce criatura.

Parece algo increíble

Evidentemente este acto es prácticamente imposible que acontezca, a menos que haya existido un ablande previo, similar al caso de un individuo que odia a otro, y aguarda el momento de tomar venganza de su prójimo, por lo que le hizo. Pero sucede que a tal hombre, le acontece una caída precipitada de sus ventas, lo que hace peligrar la estabilidad de sus negocios, y para colmo, en forma simultánea, su pequeño hijo contrae una enfermedad gravísima. En estas circunstancias, este sujeto es pasible a aceptar una conciliación ante un breves esfuerzo que provenga de la otra parte. Y el por qué de esta predisposición es algo obvio, existió un proceso previo de ablande, que lo tornó una persona sensible, temerosa, y con extrema necesidad de recibir actos de piedad.

Con Esav aconteció algo similar, como mencionaremos enseguida. Aunque es importante recordar, los versículos que narran todas las precauciones que tomó Itzjak, quien estaba ciego, para reconocer a su hijo Esav y darle la bendición, a tal punto que le preguntó su nombre para identificarlo, y también reconocer su voz, le pidió que se acerque para palparlo e inspeccionar su piel, y también olió sus vestimentas para corroborar que tengan aroma campestre, como las de su hijo que frecuenta esa clase de lugares. Luego de toda esta serie de observaciones, Iaakov sentencia: “La voz, es la voz de Iaakov, y las manos, son las manos de Esav” (Bereshit 27: 22). E inmediatamente, en el versículo siguiente, consta claramente: “y lo bendijo”.

Vemos que se trata de algo por demás extraño, y además poco creíble, ya que es totalmente absurdo, que su padre tome todo tipo de recaudos para constatar que no lo están engañando, y luego el versículo declara una clara duda que no le permite saber con certeza cual de sus hijos está frente a él, y sin más miramientos lo bendice. ¿Cómo puede ser algo así?. ¿Para que se tomó el trabajo de esforzarse en cerciorarse que no lo engañan si cuando llegó el momento de dar la bendición no le interesó en absoluto esclarecer este punto?.

Lo que sucede, tal como lo explicamos en la sección Toldot, es que Esav había hecho un pacto con su padre, pues temía que Iaakov trate de engañarlo, vistiéndose como él, simulando el aspecto de su piel, y hablando como él, por eso pactó con su progenitor que cuando llegue del campo con los animales que cazó, aparecería frente a su padre con su aspecto de siempre, las mismas ropas que huelen a campo, la misma piel áspera, solo que la voz, la cambiaría, simularía la de su hermano Iaakov. En tanto que Iaakov cuando entró, trocó todo como Esav, solo que habló con su propia voz, por eso no tuvo Itzjak ninguna duda y supo con certeza que se halla frente a su hijo Esav y no frente a Iaakov, ya que la declaración “La voz, es la voz de Iaakov, y las manos, son las manos de Esav” lo confirma.

Ahora nos queda claro

De esta manera se puede comprender la actitud de Itzjak, quien muestra una total seguridad y lo bendice sin preguntar más.

Sin este dato, es imposible comprender la acción del patriarca y lógicamente, los versículos que narran su actitud. Es gracias a la Torá oral, que podemos disponer de esta información, y alcanzar la comprensión adecuada. Y en nuestro caso, sucede algo similar, ya que es algo ilógico, el cambio de actitud de Esav, tras un odio intenso a Iaakov, que llevó en su corazón durante 34 años, y ahora, fuertemente armado y escoltado por un enorme ejército entrenado para la batalla, se muestra frente a su hermano como un tierno corderito, lo abraza, besa, se arroja sobre su cuello y llora.

Es necesario para que una situación de este tipo acontezca, que haya habido un ablande previo, similar al que hicimos mención, pues de lo contrario, esta conducta resulta demasiado extraña.

Por lo tanto, recurrimos nuevamente a la Torá oral para saber realmente cual fue la causa que generó su ablande y total cambio de actitud.  

El Midrash (es el nombre de un conjunto de libros que pertenecen a la Torá oral) menciona el versículo que hace alusión a la plegaria de Iaakov cuando supo que su hermano se aproximaba fuertemente armado y custodiado para enfrentarlo. El patriarca pidió al Creador (Bereshit 32: 11): “Sálvame por favor de manos de mi hermano, de manos de Esav”. 

Hashem escuchó la solicitud de Iaakov y de inmediato envió cuatro ángeles para que se ocupen de “ablandar” a Esav. Estos seres celestiales adoptaron el aspecto de cuatro ejércitos poderosísimos, compuestos de miles de jinetes montados a caballo, fuertemente armados. Entonces se dividieron en cuatro compañías, cada una comandada por un capitán.

La primera compañía salió hacia Esav, y cuando lo hubieron visualizado, azuzaron sus corceles y se abalanzaron sobre él y sus tropas, generando un clima de pánico general. Esav del susto cayó de su caballo y al ver esto, se esparcieron todos sus hombres, dejándolo solo.

En eso clamaron a viva voz los guerreros que habían llegado y decían: “Nosotros somos siervos de Iaakov, el siervo de Di-s. ¿Quién puede osar hacernos frente?”.

Esav respondió: “Mi señor Iaakov, que es vuestro señor, es mi hermano, y ya hace 20 años que no lo veo (a través de un hechizo lo había visto después de los 14 años que estudió en la academia de Ever, por eso menciona solo 20 años del total de 34 que estuvo ausente de la casa de su padre). Hoy mismo iré a verlo, ¿y ustedes me tratan de esta forma?”.

Los soldados dijeron: “Si no fuese por Iaakov que dijiste ser su hermano, no hubiéramos dejado de ti y tu gente un alma, pero por Iaakov no les haremos nada”.

La tropa se retira y Esav avanzó unos cuatro kilómetros en dirección a su hermano, en ese momento, aparece la segunda de las cuatro compañías de ejército que se hallaban preparadas, y procedieron igual que la primera. Luego aconteció lo mismo con la tercera compañía, y posteriormente entró en acción la cuarta.

Tras este suceso, Esav sintió terror por lo que le hicieron las cuatro tropas, que decían ser siervos de Iaakov, por lo tanto, sintió mucho miedo de su hermano. 

Comprendemos de aquí

Ahora se entiende por que razón Esav se presentó delante de su hermano de una manera tan dócil y amable, fue por el pánico que había penetrado en sus entrañas, a causa de los ángeles que lo “ablandaron” previamente.  

Así es como Esav luego de saludar a su hermano, y tomar los obsequios que le dio, se retiró con sus hombres, y Iaakov prosiguió su marcha: (Bereshit 33: 16): “Regresó en ese día Esav por su camino a Seir. Y Iaakov viajó a Sucot...”.

De este modo, Iaakov se libera de una verdadera pesadilla, como lo era su hermano Esav, y permaneció en Sucot por espacio de 18 meses.

Luego, prosiguió su camino y (Bereshit 33: 18): “Llegó íntegro Iaakov a la ciudad de Shjem, que se hallaba en la tierra de Kenáan, en su venida de Padam Aram (donde vivía Laván), y acampó ante la ciudad. Compró la parte de campo donde instaló su tienda, de manos de los hijos de Jamor, padre de Shjem por cien ‘kesitas’. Erigió allí un altar, y lo llamó el ‘Omnipotente Di-s de Israel’”.

En eso (Bereshit 34: 1): “Salió Dina la hija de Lea, que le nació a Iaakov, a ver las muchachas de la tierra.  La vio Shjem, hijo de Jamor, el jiveo, príncipe de la tierra, y la tomó, yació con ella y la ultrajó. Entonces se apegó su alma a Dina, la hija de Iaakov, y amó a la muchacha, tras lo cual habló al corazón de ella (4la intentó convencer mencionándole la gran cantidad de dinero despilfarrado por su padre por una pequeña porción de campo, en cambio yo – le dijo – me casaré contigo y podrás comprar la ciudad y todos sus campos)”.

Luego, (Bereshit 34: 4): “Dijo Shjem a Jamor su padre: toma para mi esta niña por mujer”.

En tanto (Bereshit 34: 5): “Iaakov oyó que impurificó a Dina, su hija; y sus hijos se hallaban con el ganado en el campo. Entonces calló Iaakov hasta que regresen”.

“Jamor, el padre de Shjem salió hacia Iaakov, para hablar con él, y los hijos de Iaakov regresaron del campo cuando se enteraron”.

Lo que sigue

En los versículos siguientes, se narra la petición de Jamor, quien solicita le sea dada Dina por mujer a su hijo. Asimismo le  ofrece a Iaakov que se realicen en lo sucesivo casamientos mixtos entre ellos, y también le da la posibilidad de residir en la tierra, y comercializar allí.

Los hijos de Iaakov responden a la petición, y le hacen saber que (Bereshit 34: 14): “no podemos dar a nuestra hermana a un varón incircunciso, por ser una humillación para nosotros, solo con esto consentiremos con vosotros, si fueren como nosotros, haciendo circuncidar todo varón de entre ustedes. Entonces daremos nuestras hijas a ustedes, y vuestras hijas tomaremos para nosotros,  residiremos con vosotros, y seremos un pueblo”.

Las palabras de los hijos de Iaakov parecieron bien a Jamor y Shjem, por lo que hablaron a su pueblo acerca de la solicitud de los hijos de Iaakov, y como consecuencia de esto, los varones del lugar circuncidaron su prepucio.

(Bereshit 34: 25): “Pero aconteció al tercer día, mientras se hallaban doloridos, tomaron dos de los hijos de Iaakov, Shimón y Levi, hermanos de Dina, cada uno su espada, fueron a la ciudad confiados, y mataron todo varón. También a Jamor y Shjem mataron a filo de espada, rescataron a Dina de la casa de Shjem y salieron. Luego los hijos de Iaakov llegaron hasta los muertos (los despojaron), y saquearon la ciudad, porque impurificaron a Dina. Sus ovinos, sus bovinos, sus burros, lo que había en la ciudad y lo que había en el campo se llevaron. Todos sus bienes, todos sus niños, y sus mujeres capturaron y todo lo que había en la casa de ellos”. 

Se hizo

La venganza por el vejamen de su hermana Dina quedaba concretada, pero aun cuesta creer que dos de los hijos de Iaakov, parte de las doce tribus de Israel, hombres santos y rectos, engañen de esta vil manera a los ciudadanos de Shjem, pues primeramente les dijeron que si circuncidan su prepucio, serían aceptados para realizar matrimonios mixtos entre ambos linajes, y conformarían un solo pueblo. ¿Cómo es posible que luego de asegurar esto, los traicionen alevosamente?.

Lo que sucede, es que falta conocer un detalle importante que tuvo lugar entre la pronunciación de las citadas palabras de los hijos de Israel, ofreciéndoles unidad, y la matanza de toda la población a través de Shimón y Levi. Conociendo lo que sucedió entre medio, quedará perfectamente aclarada la situación.  

Cuando (Bereshit 34: 24): “circuncidaron todo varón...”, la cantidad de hombres adultos era 645, mientras que el número de niños ascendía a 276. pero Jidecam hijo de Pered, padre de Jamor y sus seis hermanos, no oyeron a Shjem y Jamor su padre, y no se circuncidaron. Pues la tradición de los hijos de Iaakov era repudiable ante sus ojos, y se irritaron mucho por esta cuestión, mas porque la gente de la ciudad no les prestaron oídos.

Aconteció al segundo día, al atardecer, que hallaron ocho niños pequeños que no habían sido circuncidados, porque sus madres los habían ocultado de Jamor, Shjem y la gente de la ciudad.

Solicitan que se circunciden

Entonces enviaron por ellos Shjem y Jamor su padre, para que sean circuncidados, pero se abalanzaron sobre ellos Jidecam y sus seis hermanos con sus espadas, y pretendieron matarlos, e inclusive, intentaron asesinar a Shjem y Jamor su padre y también a Dina por esta causa.

Dijeron a ellos: ¿Qué es esto que hicisteis?. ¿No hay entre las hijas de todos vuestros hermanos de Kenaan una mujer, que tomasteis una de las hijas de los Hebreos a quienes no conocisteis antes de este suceso, y ahora hacéis toda esta cosa que no ha sido ordenada por vuestros padres?. ¿Acaso pensáis que triunfaréis en todo este hecho que hicisteis?. ¿Qué responderéis  a vuestros hermanos Kenaanitas cuando vinieren el día de mañana y os preguntaren por esta cosa?. ¿Qué acontecerá si no parece bien a sus ojos lo que hicisteis, qué haréis para salvar vuestras almas por no habernos escuchado?. ¿Y cuándo escuchen todos los habitantes de la tierra, y todos vuestros hermanos, los hijos de Jam, y digan: por una mujer hebrea hicieron Shjem, Jamor su padre, y todos los habitantes de la ciudad lo que no conocieron ni les fue ordenado por sus padres en toda la historia. En ese momento hacia donde huiréis, hacia donde conduciréis vuestra ignominia?.

Y ahora, no podemos soportar todo este yugo sobre nosotros que no nos ha sido ordenado por nuestros padres. Mañana nos iremos para plegarnos a nuestros hermanos Kenaanitas que residen en toda la tierra, y vendremos todos juntos, los atacaremos, y no quedara de vosotros sobreviviente.

Fue al escuchar Jamor, Shjem y toda la gente de su ciudad estas palabras de Jidecam y sus hermanos, que sintieron gran temor y se condolieron por todo lo hecho. Entonces respondieron Shjem y Jamor su padre a Jidecam y sus hombres: “Todas las palabras que hablasteis de nosotros son certeras, pero no creáis en vuestros corazones que por amor a los Hebreos hemos procedido de esta manera, fue porque vimos que no querían cedernos a su hija, solo a cambio de esta cosa fue que escuchamos su voz, e hicimos lo que solicitaron. Resulta luego de haber logrado nuestro propósito, que regresaremos a ellos, y les haremos lo que nos digáis. Pero ahora por favor esperad a que sane nuestra carne, nos fortalezcamos e iremos juntos hacia ellos y les haremos lo que hay en nuestros corazones y los vuestros”.

En tanto Dina oyó todas estas cosas que hablaron Jidecam y sus hermanos, y lo que respondieron Jamor, Shjem su hijo, y la gente de la ciudad. Entonces se dio prisa y envió a una de las jóvenes que mandó su padre para que la cuide en casa de Shjem hacia Iaakov y los hermanos de ella, para que les informe que es lo que hay en el corazón de Shjem y Jamor, para hacerles a ellos.

Aconteció al escuchar estas palabras  Iaakov y sus hijos, que se enojaron mucho, y juraron Shimón y Levi, que mañana no dejarán sobreviviente en la ciudad.

Por tal razón: (Bereshit 34: 25): “al tercer día, mientras se hallaban doloridos, tomaron dos de los hijos de Iaakov, Shimón y Levi, hermanos de Dina, cada uno su espada, fueron a la ciudad confiados, y mataron todo varón”.

De esta manera, queda perfectamente aclarado porque causa Shimón y Levi se comportaron de esta manera, fue para salvar la vida de su gente, ante la traición de Shjem, Jamor y su pueblo que se avecinaba.

Queda perfectamente clara la imperiosa necesidad de analizar bien, y reunir toda la información antes de emitir un juicio respecto a cualquier cosa, pues luego de haberlo hecho y hablado, ya las palabras no tornarán nuevamente a nuestra boca.

Shabat Shalom.

Fuentes utilizadas:

1Midrash Tanjuma/Bereshit Rabá/Sefer Haparshiot
2 – Ilkut sipurim – Sefer Haiashar 
3 Talmud: tratato de Meguilá 17/ Rashi Bereshit 33: 174 - Rashi Bereshit 34: 3
4 – Sefer Haiashar/Ialkut Sipurim

 




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