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Shabat Shalom


Parashat Pekudei-5
Por. R.Aharon Shlezinger






Mitad es unidad
  
La sección de la Torá que leemos esta semana, brinda el recuento total de los materiales donados para la construcción del Santuario. Los mismos fueron traídos por cada persona que quiso donar voluntariamente lo requerido. Sin embargo, hubo un elemento que fue la excepción a la regla, el cual fue de carácter obligatorio. Se trata del medio Shekel de plata solicitado para expiación, a los varones mayores de veinte años.
  
Cada uno trajo la media moneda pedida, y cuando las mitades fueron sumadas, se obtuvo la cifra de 301.775 Shekel. Esto significa que en el pueblo había 603.550 hombres (mayores de 20 años).
  
El total de la plata de estas monedas, fue utilizada para construir las bases (zócalos) para los pilares del Santuario, y los ganchos que sostendrían las cortinas.
  
Cada una de las bases requería 3000 Shekel, y como se necesitaban cien, fueron empleados en ellas 300.000 Shekel. En tanto las grampas requirieron 1775 Shekel, que es exactamente la cantidad que quedó disponible de lo recaudado.
  
Resulta obvio que si uno solo de los varones no hubiese aportado su media moneda, faltaría material para completar el Santuario, el cual debe estar íntegro, sin que falte nada. Cada uno de los componentes del mismo es esencial, del mismo modo como lo es cada eslabón de una larga cadena, utilizada para arrastrar un barco hasta el muelle de atraque. Si le quitáremos alguno de los eslabones, la dejaríamos partida en dos e inutilizable.
  
El Santuario tenía como objetivo generar unión y paz entre el Creador e Israel, pero esto acontecería, únicamente si el pueblo se halla unido.

A través de la entrega de la media moneda de plata, y la segunda mitad donada por el otro donante obtenemos un shekel entero; nadie sabía quién completaría la mitad por él donada, por lo que potencialmente todos completaban a todos, generando una unión total.
  
La cifra de monedas obtenida, que arrojó la cantidad de hombres, hace alarde a la necesidad de esta unión, y revela que al faltar la otra parte provocaría la ausencia de uno de ellos. Si esto aconteciere, el Santuario estaría incompleto, y sucedería lo mismo que con la cadena del ejemplo anterior, la cual al faltar un eslabón en el medio, no serviría para lograr el objetivo.
  
Si prestamos atención a lo recaudado, comprobaremos que la cifra total de 603.550 manifiesta una unicidad total. Solo sumemos entre si todos los números de este valor, hasta reducirlo a una sola cifra, y obtendremos como resultado 1.
  
Este proceso es conocido como el cálculo del "Mispar Katán". La cuenta para obtenerlo es la siguiente 6 + 0 + 3 + 5 + 5 + 0 = 19. Ahora Sumamos este valor, y resulta: 1 + 9 = 10. Realizamos la última operación, y nos queda: 1 + 0 = 1.
  
Esta unión espiritual del pueblo pudo materializarse en el Santuario, a través de la donación de la media moneda, aportada por cada uno de ellos por igual. Las monedas fueron fusionadas para construir las bases que soportarían todo el andamiaje del Tabernáculo. Este acto en conjunto, permitió la unión con el Todopoderoso, Quien hizo posar Su Divinidad para morar con los hijos de Israel.

  




Mitad es unidad
  
La sección de la Torá que leemos esta semana, brinda el recuento total de los materiales donados para la construcción del Santuario. Los mismos fueron traídos por cada persona que quiso donar voluntariamente lo requerido. Sin embargo, hubo un elemento que fue la excepción a la regla, el cual fue de carácter obligatorio. Se trata del medio Shekel de plata solicitado para expiación, a los varones mayores de veinte años.
  
Cada uno trajo la media moneda pedida, y cuando las mitades fueron sumadas, se obtuvo la cifra de 301.775 Shekel. Esto significa que en el pueblo había 603.550 hombres (mayores de 20 años).
  
El total de la plata de estas monedas, fue utilizada para construir las bases (zócalos) para los pilares del Santuario, y los ganchos que sostendrían las cortinas.
  
Cada una de las bases requería 3000 Shekel, y como se necesitaban cien, fueron empleados en ellas 300.000 Shekel. En tanto las grampas requirieron 1775 Shekel, que es exactamente la cantidad que quedó disponible de lo recaudado.
  
Resulta obvio que si uno solo de los varones no hubiese aportado su media moneda, faltaría material para completar el Santuario, el cual debe estar íntegro, sin que falte nada. Cada uno de los componentes del mismo es esencial, del mismo modo como lo es cada eslabón de una larga cadena, utilizada para arrastrar un barco hasta el muelle de atraque. Si le quitáremos alguno de los eslabones, la dejaríamos partida en dos e inutilizable.
  
El Santuario tenía como objetivo generar unión y paz entre el Creador e Israel, pero esto acontecería, únicamente si el pueblo se halla unido.

A través de la entrega de la media moneda de plata, y la segunda mitad donada por el otro donante obtenemos un shekel entero; nadie sabía quién completaría la mitad por él donada, por lo que potencialmente todos completaban a todos, generando una unión total.
  
La cifra de monedas obtenida, que arrojó la cantidad de hombres, hace alarde a la necesidad de esta unión, y revela que al faltar la otra parte provocaría la ausencia de uno de ellos. Si esto aconteciere, el Santuario estaría incompleto, y sucedería lo mismo que con la cadena del ejemplo anterior, la cual al faltar un eslabón en el medio, no serviría para lograr el objetivo.
  
Si prestamos atención a lo recaudado, comprobaremos que la cifra total de 603.550 manifiesta una unicidad total. Solo sumemos entre si todos los números de este valor, hasta reducirlo a una sola cifra, y obtendremos como resultado 1.
  
Este proceso es conocido como el cálculo del "Mispar Katán". La cuenta para obtenerlo es la siguiente 6 + 0 + 3 + 5 + 5 + 0 = 19. Ahora Sumamos este valor, y resulta: 1 + 9 = 10. Realizamos la última operación, y nos queda: 1 + 0 = 1.
  
Esta unión espiritual del pueblo pudo materializarse en el Santuario, a través de la donación de la media moneda, aportada por cada uno de ellos por igual. Las monedas fueron fusionadas para construir las bases que soportarían todo el andamiaje del Tabernáculo. Este acto en conjunto, permitió la unión con el Todopoderoso, Quien hizo posar Su Divinidad para morar con los hijos de Israel.

  




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La sección de la Torá que leemos esta semana, brinda el recuento total de los materiales donados para la construcción del Santuario. Los mismos fueron traídos por cada persona que quiso donar voluntariamente lo requerido. Sin embargo, hubo un elemento que fue la excepción a la regla, el cual fue de carácter obligatorio. Se trata del medio Shekel de plata solicitado para expiación, a los varones mayores de veinte años.
  
Cada uno trajo la media moneda pedida, y cuando las mitades fueron sumadas, se obtuvo la cifra de 301.775 Shekel. Esto significa que en el pueblo había 603.550 hombres (mayores de 20 años).
  
El total de la plata de estas monedas, fue utilizada para construir las bases (zócalos) para los pilares del Santuario, y los ganchos que sostendrían las cortinas.
  
Cada una de las bases requería 3000 Shekel, y como se necesitaban cien, fueron empleados en ellas 300.000 Shekel. En tanto las grampas requirieron 1775 Shekel, que es exactamente la cantidad que quedó disponible de lo recaudado.
  
Resulta obvio que si uno solo de los varones no hubiese aportado su media moneda, faltaría material para completar el Santuario, el cual debe estar íntegro, sin que falte nada. Cada uno de los componentes del mismo es esencial, del mismo modo como lo es cada eslabón de una larga cadena, utilizada para arrastrar un barco hasta el muelle de atraque. Si le quitáremos alguno de los eslabones, la dejaríamos partida en dos e inutilizable.
  
El Santuario tenía como objetivo generar unión y paz entre el Creador e Israel, pero esto acontecería, únicamente si el pueblo se halla unido.

A través de la entrega de la media moneda de plata, y la segunda mitad donada por el otro donante obtenemos un shekel entero; nadie sabía quién completaría la mitad por él donada, por lo que potencialmente todos completaban a todos, generando una unión total.
  
La cifra de monedas obtenida, que arrojó la cantidad de hombres, hace alarde a la necesidad de esta unión, y revela que al faltar la otra parte provocaría la ausencia de uno de ellos. Si esto aconteciere, el Santuario estaría incompleto, y sucedería lo mismo que con la cadena del ejemplo anterior, la cual al faltar un eslabón en el medio, no serviría para lograr el objetivo.
  
Si prestamos atención a lo recaudado, comprobaremos que la cifra total de 603.550 manifiesta una unicidad total. Solo sumemos entre si todos los números de este valor, hasta reducirlo a una sola cifra, y obtendremos como resultado 1.
  
Este proceso es conocido como el cálculo del "Mispar Katán". La cuenta para obtenerlo es la siguiente 6 + 0 + 3 + 5 + 5 + 0 = 19. Ahora Sumamos este valor, y resulta: 1 + 9 = 10. Realizamos la última operación, y nos queda: 1 + 0 = 1.
  
Esta unión espiritual del pueblo pudo materializarse en el Santuario, a través de la donación de la media moneda, aportada por cada uno de ellos por igual. Las monedas fueron fusionadas para construir las bases que soportarían todo el andamiaje del Tabernáculo. Este acto en conjunto, permitió la unión con el Todopoderoso, Quien hizo posar Su Divinidad para morar con los hijos de Israel.

  




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La sección de la Torá que leemos esta semana, brinda el recuento total de los materiales donados para la construcción del Santuario. Los mismos fueron traídos por cada persona que quiso donar voluntariamente lo requerido. Sin embargo, hubo un elemento que fue la excepción a la regla, el cual fue de carácter obligatorio. Se trata del medio Shekel de plata solicitado para expiación, a los varones mayores de veinte años.
  
Cada uno trajo la media moneda pedida, y cuando las mitades fueron sumadas, se obtuvo la cifra de 301.775 Shekel. Esto significa que en el pueblo había 603.550 hombres (mayores de 20 años).
  
El total de la plata de estas monedas, fue utilizada para construir las bases (zócalos) para los pilares del Santuario, y los ganchos que sostendrían las cortinas.
  
Cada una de las bases requería 3000 Shekel, y como se necesitaban cien, fueron empleados en ellas 300.000 Shekel. En tanto las grampas requirieron 1775 Shekel, que es exactamente la cantidad que quedó disponible de lo recaudado.
  
Resulta obvio que si uno solo de los varones no hubiese aportado su media moneda, faltaría material para completar el Santuario, el cual debe estar íntegro, sin que falte nada. Cada uno de los componentes del mismo es esencial, del mismo modo como lo es cada eslabón de una larga cadena, utilizada para arrastrar un barco hasta el muelle de atraque. Si le quitáremos alguno de los eslabones, la dejaríamos partida en dos e inutilizable.
  
El Santuario tenía como objetivo generar unión y paz entre el Creador e Israel, pero esto acontecería, únicamente si el pueblo se halla unido.

A través de la entrega de la media moneda de plata, y la segunda mitad donada por el otro donante obtenemos un shekel entero; nadie sabía quién completaría la mitad por él donada, por lo que potencialmente todos completaban a todos, generando una unión total.
  
La cifra de monedas obtenida, que arrojó la cantidad de hombres, hace alarde a la necesidad de esta unión, y revela que al faltar la otra parte provocaría la ausencia de uno de ellos. Si esto aconteciere, el Santuario estaría incompleto, y sucedería lo mismo que con la cadena del ejemplo anterior, la cual al faltar un eslabón en el medio, no serviría para lograr el objetivo.
  
Si prestamos atención a lo recaudado, comprobaremos que la cifra total de 603.550 manifiesta una unicidad total. Solo sumemos entre si todos los números de este valor, hasta reducirlo a una sola cifra, y obtendremos como resultado 1.
  
Este proceso es conocido como el cálculo del "Mispar Katán". La cuenta para obtenerlo es la siguiente 6 + 0 + 3 + 5 + 5 + 0 = 19. Ahora Sumamos este valor, y resulta: 1 + 9 = 10. Realizamos la última operación, y nos queda: 1 + 0 = 1.
  
Esta unión espiritual del pueblo pudo materializarse en el Santuario, a través de la donación de la media moneda, aportada por cada uno de ellos por igual. Las monedas fueron fusionadas para construir las bases que soportarían todo el andamiaje del Tabernáculo. Este acto en conjunto, permitió la unión con el Todopoderoso, Quien hizo posar Su Divinidad para morar con los hijos de Israel.

  




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