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Shabat Shalom


Parashat Ekev-5
Por. R.Aharon Shlezinger




Esta semana leemos la sección de la Torá llamada "Ekev". En la misma encontramos el siguiente versículo: "Será, por causa de que escucharen estas ordenanzas y las guardaren, e hicieren a ellas, cuidará Hashem tu Di-s el pacto y la benevolencia que juró a vuestros padres". (Devarim 7:12).

La expresión mencionada "por causa", en el original en hebreo es “ekev”. Respecto a la interpretación de este término, hay algunas variantes a ésta última. Otra posibilidad es interpretar la sentencia “ekev” como "talón", o "final". Si utilizamos ésta, el versículo nos quedaría de la siguiente manera:

"Será, si al final escucharen estas ordenanzas y las guardaren e hicieren a ellas, cuidará Hashem tu Di-s el pacto y la benevolencia que juró a vuestros padres".

Los sabios dijeron, que toda vez que en la Torá dice "será", se refiere a una expresión de alegría.

Ahora que tenemos conocimiento de esta regla, la aplicaremos a nuestro versículo, y nos queda así:

"Será" - una gran alegría en el Cielo, si "al final" - cuando sean los últimos días del exilio, es decir, en la época de "los talones mesiánicos", en la cual fue profetizado que sobrevendrán sobre los integrantes del pueblo de Israel pruebas durísimas y amargas (como las que estamos atravesando), y con todo eso "escucharen" - la voz de Di-s y guardaren Su Torá, entonces sin lugar a dudas, habrá una gran alegría en todo el mundo por la redención final, que llegará para terminar con todas las aflicciones y angustias, y cambiar esos disgustos por bienestar y placer verdaderos. (Maianá shel Torá).

En esta época de “los talones mesiánicos”, que es la actual en la que vivimos, un pequeño acto que realicemos haciendo la voluntad de Di-s, alcanza una fuerza muy grande, a tal punto que se pueden revertir situaciones netamente adversas, sobretodo ahora que pareciera no haber salida. Por eso, si pese a los contratiempos cumplimos con la voluntad de Di-s, entonces, con una acción muy pequeña, podemos contrarrestar enorme cantidad de desdichas. No en vano consta en los escritos sagrados que el décimo periodo de hambre que habrá en el mundo (ya hubo nueve) no será de escasez de alimento, sino de la palabra de Di-s.

En la actualidad, pese a que hay energía eléctrica por todas partes, y por esa causa el mundo está alumbrado a toda hora, con todo eso, vivimos en la oscuridad. La luz que tenemos es solo material, pero espiritualmente hablando, no tenemos. Por eso somos llamados la generación huérfana (así consta en el libro Leb Eliahu y otros). Por eso, al ser que con todo eso nosotros seguimos adelante y nos esforzamos en cumplir los preceptos de Di-s, por esa causa, en mérito de este gran esfuerzo, la retribución será muy grande, acorde a nuestro proceder.

En la época del Talmud ya había claros ejemplos de situaciones como las que mencionamos. Por citar alguno de ellos, diremos que en el tratado de Taanit 21b, se narran varios sucesos que muestran como por el mérito de un pequeño acto de una persona se anularon graves decretos.

Por ejemplo, cierta ocasión hubo un incendio que se propagó por toda la ciudad de Drokart, aunque un barrio de la misma no fue afectado en lo más mínimo. Al contemplar ese milagro, los sabios se preguntaban por que causa sobrevino. La respuesta a esta cuestión les fue revelada a través de un sueño. En el mismo les dijeron que la salvación de esa vecindad, ocurrió por causa de cierta señora que vive ahí y cada víspera de Shabat calienta su horno para que sus vecinas carentes vengan a su casa y horneen en forma gratuita su pan para la comida del Shabat.

Otro suceso similar aconteció en Sura, donde se propagó una terrible epidemia que afectó a toda la ciudad. Sin embargo, había un barrio que milagrosamente no contrajo la enfermedad. Los sabios al ver este acontecimiento sobrenatural se preguntaban por que causa esa zona había sido protegida de tal flagelo. La respuesta la obtuvieron a través de un sueño. En el mismo les fue revelado que se debe a cierto individuo que vive allí, y acostumbra prestar su pico y pala cada vez que dichas herramientas son requeridas para enterrar a los difuntos en ese lugar.

Actos aparentemente tan pequeños, alcanzaron para salvar a un barrio entero. Tengamos en cuenta que en la actualidad, a causa de las duras pruebas que atravesamos, es mucho más difícil realizar este tipo de actos como los mencionados. Además, sumemos a ello que el Todopoderoso otorga la recompensa de acuerdo al esfuerzo de la persona, y no por el resultado de lo que hizo. Llegamos a la conclusión que el pago por hacer alguna cosa acorde a la voluntad del Eterno debe ser muchas veces mayor al recibido por aquellas personas que lo hicieron en épocas de antaño, cuando las tentaciones de pecar eran menores. Por eso, el efecto de nuestras buenas acciones puede terminar con la dura situación que atravesamos, logrando que llegue la redención final. Y no olvidemos, que los sabios han dicho que falta muy poco, por lo que si perseveramos, seguramente lo lograremos.

Por la razón expuesta, es necesario saber que es lo principal y prioritario, y en que debemos trabajar en nosotros mismos para poder triunfar y alcanzar el éxito. Si bien todos los preceptos son de vital importancia, hay algunos que sobresalen. Examinemos para dilucidar esto, el momento en el cual Di-s entregó la Torá a Israel:

Inmediatamente de sacar al pueblo judío de Mitzraim (Egipto), era intención de Di-s hacerlos ingresar a la Tierra Prometida. Pero ¿qué pasó?. En el trayecto hacia Israel, cada vez que acampaban y también cuando emprendían la marcha, los hijos de Israel no se comportaban de la mejor manera, y eso causó una demora de cuarenta años en el desierto.

Enseguida uno se hace una pregunta lógica ¿Cómo sabemos ésto y qué es lo que hicieron para merecer un castigo semejante? La respuesta la obtenemos en los versículos de la sección de la Torá llamada “Masei”. Allí consta claramente el comportamiento del pueblo de Israel durante el viaje, pues los versículos anuncian "acamparon en...", "marcharon..." siempre en plural, lo que demuestra que no eran un pueblo, sino varias individualidades que lo componían y todas las acciones se desarrollaban en medio de permanentes discusiones.

Esta situación prosiguió así, hasta que llegaron al Monte Sinaí. En ese sitio todos se unieron y ya no discutían entre ellos, por eso el versículo declara: "Acampó allí Israel", en singular, demostrando que estaban todos unidos y ya no había discusiones. (Shemot 19:2).
Al ver esto Di-s dijo: "Ha llegado la hora de entregar la Torá a Mis hijos". (Midrash Eijá: petijá 20)

Resulta de aquí, que el cese de las discusiones, fue el motivo de la construcción del Templo Sagrado (la entrega de la Torá derivaría en la construcción de éste, permitiendo así la proyección de la Divinidad en el mundo). Aunque esa época de esplendor no duró mucho, ya que el pueblo comenzó a desobedecer al Todopoderoso. Los hijos de Israel cometían actos idólatras, derramaban sangre, y cometían adulterio. Por eso, el pueblo judío fue desterrado brutalmente, y tras 410 años de estar en pie, el Primer Templo Sagrado fue destruido por el rey Navujadnetzar (Nabucodonosor).

70 años más tarde, el Templo Sagrado es reconstruido. Esta vez estaría en pie por espacio de 420 años, hasta que también resultaría quebrantado. Pero luego de esta última destrucción, han pasado 70 años, luego otros 70, y otros 70 más. Sin embargo, la espera prosigue, y mientras tanto, debemos soportar este duro exilio en el que nos hallamos inmersos.

Al contemplar la tan larga espera para que el Templo sea reconstruido nuevamente y la paz vuelva a reinar en el mundo, uno se pregunta ¿cuál fue la causa tan terrible de la destrucción de este Segundo Templo Sagrado? ¿Hay acaso algo más grave que las razones que llevaron a la caída del Primer Templo?. ¿Existe un pecado peor que matar a otro ser humano, practicar la idolatría, o mantener relaciones prohibidas? Pues si en el segundo Templo Sagrado el pueblo hizo eso, y tras 70 años el mismo fue reconstruido ¿Por qué tras la destrucción del segundo debemos esperar tanto? ¿Qué es eso tan grave que hemos hecho para merecer semejante castigo?

Sucedió que las discusiones entre los integrantes del pueblo judío que mantuvieron entre ellos hasta que llegaron al monte Sinaí y les habían impedido recibir la Torá hasta ese momento, volvieron a las bocas de los Hebreos causando la destrucción del Templo Sagrado. Este daño es muy difícil de reparar, y por eso hace tanto tiempo que aguardamos por la reconstrucción del Templo Sagrado.

Los sabios revelaron que: “El último Templo Sagrado se destruyó por causa de odio gratuito”. (Talmud en el tratado de Guitin 58).

Queda claro que debemos trabajar mucho en nosotros para no discutir, pues de esta manera construiremos nuestro hogar, que a su vez afectará a los demás hogares, y al mundo entero. Así se producirá una unión total, como la que hubo en el monte Sinaí, y a través de ello, demostraremos al Todopoderoso que estamos en condiciones de vivir como pueblo unido, posibilitando de ese modo la construcción del Tercer y definitivo Templo Sagrado.

Shabat Shalom.




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