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Shabat Shalom


Parashat Vaigash
Por. Rav Arie Natan



¿Podemos verdaderamente entender el programa divino?

¿Por qué Yosef no avisó a su padre que estaba vivo? ¿Por qué acusa Yosef a sus hermanos de espionaje? ¿Por qué estalla en llanto? ¿Acaso el hombre debe tratar de entender el programa fijado por Dios, a pesar que puede equivocarse? Todas estas preguntan se presentan como cuestionamientos personales y generales al leer esta parashá, sus acontecimientos y al tratar de entender sus mensajes.

Dijo Rabí Jiyá Bar Abba: todo lo que tú lees que habló Yehudá con Yosef delante de sus hermanos, hasta que llegas al pasaje que dice "no pudo Yosef aguantarse" (Bereshit 45,1) fue para tratar de reconciliarse con Yosef... queriendo decir que vean todos cuanto él es capaz de arriesgarse por los hijos de Rajel. (Bereshit Rabbá 93,9)

El hecho que Yosef estalla en llanto al principio de nuestra sección semanal, nos hace cuestionarnos sobre el motivo de las intrincadas e inteligentes acciones y reacciones que tuvo para con sus hermanos hasta este momento. El gran comentarista Najmánides nos propone que veamos el sistema completo de su modo de actuar como una forma de realizar sus sueños, es decir que aquellos mensajes que percibió en los diferentes sueños que tuvo pudieran concretarse: "pues él sabía desde el primer sueño que la interpretación consistía en que todos sus hermanos debían prosternarse a él, como leemos: he aquí nosotros estábamos recolectando gavillas... siendo que la palabra "nosotros" se refiere a sus once hermanos; así también del segundo sueño supo que el sol y la luna junto a once estrellas se prosternarían a él. Por cuanto no vio a Biniamín con ellos pensó realizar esta estrategia de acusarlos, de tal modo traerían también a Biniamín para que se cumpla su primer sueño. (Najmánides a Bereshit 42,9)

Najmánides acentúa además que si Yosef no hubiera soñado aquellos sueños ricos en mensajes proféticos, podríamos ver sus acciones como graves pecados contra sus hermanos y su padre al mortificarlo con el presidio de Shimón, sumir a su familia en el dolor de ver a uno de sus miembros encarcelado en Egipto no es un comportamiento de elevada moral, y aunque podamos entender que quería mortificar en cierto modo a sus hermanos, cómo no se apiadó de la ancianidad de su padre... sin embargo Yosef Hatzadik todo lo que hizo lo hizo exacto en el momento que era necesario y en la cantidad requerida para cumplir sus sueños, ya que entendía que debían realmente concretarse.

A través de las palabras de Yehudá, cuando se cita lo dicho por Yaakov: "Nos dijo tu siervo, mi padre, ustedes saben que dos hijos me parió mi mujer... y salió uno de mi lado y pienso ciertamente que ha sido devorado" (Bereshit 44, 27-28), se aclara la profundidad del error de Yaakov en el cual ha vivido ya veintidós años. Solamente ahora Yosef descubre que nunca fue separado de su familia, de la comunidad de Israel, ya que el hecho que su padre no haya venido a rescatarlo no se deriva de la voluntad de su padre de alejarlo del núcleo familiar, sino del error en la lectura de la realidad. No en vano Yosef estalla en llanto y pregunta "acaso mi padre está aun vivo", como un hombre que espera que aun no sea tarde para reparar las brechas que se formaron entre él y su padre debido a estos trágicos errores.

Según una opinión extendia entre los comentaristas, y especialmente desarrollada por Maimónides, la finalidad de la intrincada conducta de Yosef era posibilitar a sus hermanos un arrepentimiento completo, que construyera una renovada hermandad entre los hijos de Israel sin las asperezas del pasado. Según el principio que nos ha enseñado Maimónides, que el arrepentimiento completo se encuentra bajo las siguientes condiciones: "¿A qué se denomina arrepentimiento completo? En caso que se presenta a una persona un pecado que cometió y tiene posibilidad de realizarlo nuevamente, sin embargo se aleja y no lo hace, no por miedo y no por debilidad" (Hiljot Teshuvá 2,1). Según esta opinión, Yosef sabía que si se hubiera revelado a los hermanos siendo virrey de Egipto y la vida de ellos estando bajo su poder, sería claro que su arrepentimiento y el perdón provendrían del "miedo" o de la "debilidad".

Por esta causa ideó Yosef un sistema de situaciones en el cual nuevamente debería presentarse la envidia de los hermanos para con Biniamín, el único hijo que queda de Rajel, lo cual les daría la posibilidad a ellos de librarse de él a través de la oportunidad de dejarlo como esclavo en Egipto. Así el hecho que Yosef estalla en llanto deriva de que observó el profundo arrepentimiento de Yehudá que hace veintidós años atrás propuso venderlo como esclavo. Ahora vio en la realidad que él era capaz de arriesgarse por uno de los hijos de Rajel, e incluso se propuso a su mismo como esclavo en lugar de Biniamín. Así vemos que los motivos que impulsaron a Yosef fueron familiares, reunir nuevamente la hermandad quebrada, esta vez con monolítica fuerza.

Al parecer las tres direcciones de pensamiento que hemos traído sobre nuestra parashá, pueden transformarse en un paradigma para la pregunta por qué cada persona actúa como finalmente escoge actuar, es posible hacer depender las acciones humanas en sus anhelos y sueños personales (ya sea de naturaleza material y humana o, manteniendo las proporciones, en el caso de Yosef – proféticos). Es posible además fijar que las acciones humanas derivan del contexto familiar y social en el cual creció, el hombre se comporta según la visión de mundo y las motivaciones del medio en el cual se educó, siendo por lo tanto una grave responsabilidad fijar un medio acorde con principios morales. De la historia de Yosef, sin embargo, podemos descubrir que todos estos motivos y motivaciones son solo máscaras de un programa divino.

Después que Yosef comprendió que sus sueños se habían cumplido, después que supo que su padre nunca lo había rechazado, o por el contrario después que vio terminado el proceso de arrepentimiento de sus hermanos, entiende Yosef que en la realidad todos estos acontecimientos, en especial la venta a Egipto, no fue sino una máscara de una intención divina: "Ahora, no han sido ustedes los que me han enviado aquí, sino Dios..." (Bereshit 45,7). Yosef entendió que más allá de las motivaciones humanas, se revela en la historia de su vida una intención superior que lo llevará a mantener a la familia de Yaakov y a salvarlos del hambre.

Sin embargo todos sabemos que Yosef logró develar solo una máscara de entre las máscaras del programa divino. Por un lado la historia de Yosef y sus hermanos nos llama a buscar en la realidad, más allá de las motivaciones humanas, familiares o nacionales, también la intención divina, aunque por otro lado nos enseña la Torá que cuando buscamos precisamente la intención del programa divino debemos comportarnos con humildad, escuchar a las personas que saben, ya que toda explicación personal no responsable puede ser nuevamente otra máscara.

 




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