

CURSO DE POLITICA
Y se levantaron frente a Moshe... (Bamidvar 16,2)
Me encontré con un iehudi que me dijo: ¡honorable rabino!, ¿puedo hacerle una pregunta?
Aunque la pregunta ya me la hizo, le dije que podía hacerme otra, y comenzó:
Koraj – como sabemos – no fue un hombre común. Nuestros sabios afirman que tenía Ruaj Hakodesh, y sobre esto dijeron “el ojo que se torció”, como encontramos en las palabras de Rashi. Y solamente un hombre grande, se puede hacer merecedor del Ruaj Hakodesh.
Y más: Koraj, no estaba solo, doscientos cincuenta hombres justos, los principales del tribunal, se asociaron con sus firmas.
Nuestros sabios, en el Midrash (Bamidvar Raba 18,20), disertaron sobre lo que la Tora escribe respecto a ellos:
“Nesiei Eda” – los elegidos entre la congregación. “Kerei Moed” – que saben establecer cuándo extender el año y fijar los principios de mes. “Anshei Shem”– que ellos tienen nombre en todo.
¿Qué puede hacer, en una situación como ésta, un iehudi simple, normal, del pueblo de Israel?
De un lado, está parado Moshe Rabenu, el Gadol Hador, el más grande en su generación, que sacó de Egipto al pueblo de Israel, haciendo milagros y maravillas, que descendió del Monte Sinai con la Tora – sosteniendo que Hashem Itbaraj eligió a su hermano Aharon para ser Cohen Gadol.
Pero... en el otro extremo está parado Koraj, con doscientos cincuenta hombres, los jueces principales del tribunal, todos grandes sabios, que saben extender los años y establecer el principio del mes... y ellos tienen una queja: el gran sacerdocio le corresponde a otra persona, no a Aharon.
Una persona simple puede sentirse confundida: por un lado – es cierto, no hay nadie más grande que Moshe Rabenu. Pero, por otra parte – estos doscientos cincuenta hombres, saben lo que hablan y miden – con exactitud – las cosas que hacen... ellos se asociaron a la discusión de Koraj – al parecer, hay algo en sus palabras...
Entonces, me preguntó este iehudi: ¿por qué hay una queja contra todos los que fueron con Koraj? Vemos que hay cierta fuerza – que no es digna de anular – en todo lo que ellos exigen. Cuando vemos doscientos cincuenta rabinos que elevan sus voces, hay algo que influye en la opinión de la gente...
Le respondí – dice el rab hagaon Reuben Karelinstein ztz”l – mi querido señor, si de un lado están Moshe Rabenu y Aharon Hacohen, y del otro, doscientos cincuenta rabinos – tú debes investigar de qué lado van los “Arjei Parje” (la traducción al hebreo sería “Orjim Porjim” o invitados florecientes, que aparecieron sin que los llamen)... si tú ves que los impuros van con uno de los lados – ¡escapa de ellos!...
Si dos personajes – Datan y Aviram, van junto a Koraj – ¡escapa de allí!...
Corre hacia el otro lado...
¡Señores!, en toda discusión entre dos partes – hay que revisar con quién están los que se reúnen inútilmente, llamemos bares o como fuera, y pasan horas y horas, sin hacer nada – de allí debemos ¡apresurarnos y escapar!
Pregunta la Guemara, en el tratado de Sanhedrin (hoja 52b): ¿con qué se comparan un sabio y un ignorante? En un principio, se comparan con un recipiente de oro. El sabio habló con el ignorante – se compara con un recipiente de plata – tuvo provecho de él – se compara con un recipiente de barro. Y cuando el barro se rompe – ya no puede repararse...
Así es la naturaleza de la persona: al principio, un hombre ignorante se relaciona con un sabio, brindándole honores. Después de acercarse un poco – el honor disminuye. Y si con su bondad, le da la posibilidad de tener provecho de sus negocios – el ignorante ya se siente en el “Cielo”, y toda la relación honorable que tenía con el sabio, desaparece como si nunca hubiera existido.
Dijo Rashi, que la Guemara trae esto, porque antes se había ocupado de la congregación de Koraj.
¿Y qué quiere decirnos con esto?
Continua Rashi: en la congregación de Koraj, todos eran Talmidei Jajamim, como ya explicamos al comienzo, “Nesiei Eda, Kerei Moed, Anshei Shem”.
Rabi Aizik Sher ztz”l, acostumbraba decir: el que estudia esta Guemara, piensa sobre sí mismo: yo debo tener un cuidado extremo, porque soy un sabio, necesito guardar distancia de los ignorantes, para no terminar siendo despreciado por ellos...
Pero, esto no es lo que nos dice la Guemara. El mensaje de la Guemara es otro:
si tú quieres saber si eres un Talmid Jajam o un ignorante – aquí está la prueba:
¡cómo tú te comportas con otro Talmid Jajam!... ¡con otro!
Si cuanto más te acercas a un Talmid Jajam, éste se vuelve más importante frente a tus ojos – señal de que tú también eres un Talmid Jajam... pero, si te acercas más y más a un Talmid Jajam, y su valor desciende – significa que eres un ignorante...
El pensamiento es muy simple: para poder valorar a un sabio, es necesario que tú mismo seas un Talmid Jajam, hace falta sabiduría para entender cuál es su valor.... Sólo el que tiene sabiduría puede valorar al dueño de la sabiduría. Y cuanto más sabio, sabrá valorar más lo que saben otros Talmidei Jajamim.
Frente a esto, un ignorante no entiende lo que significa el saber. ¿Y por qué – entonces vemos – que sabe valorar?... El no entiende la Tora y sus enseñanzas, pero, de todas formas, también el ignorante se conduce brindando honor a los sabios de la Tora... simplemente, porque entiende que la sabiduría de la Tora es algo honorable y elevado.
Y justamente, porque él no tuvo el mérito suficiente para ser un sabio, siente como algo digno, valorar a quién sí tuvo ese mérito.
Pero, ¿qué vamos a decir? Cuando el ignorante – que en un principio brinda honores al Talmid Jajam – comienza a hablar con él, ve que no es lo que pensó anteriormente. Lo ve – ahora – como una persona común... cuando antes pensaba que estaba hablando con un Angel. Entiende que puede hablar con él, de igual a igual, y la consecuencia, es el descenso de su valor. Y si también, abre su bolsillo para darle algunas monedas, para fortalecer el estudio de la Tora – ya siente que está por encima de él...
Rabi Eljanan Vaserman ztz”l HYD, acostumbraba decir: ¿cuál es la diferencia entre los grandes de los pueblos del mundo – imposible de comparar – con los grandes de Israel?
Entre los pueblos del mundo, los grandes se ven grandes a la distancia... a medida que nos acercamos a ellos – el valor desciende, porque de cerca se ven sus falencias y sus debilidades – ocultas a la distancia...
Desde lo lejos – hacen mucho ruido, como si se tratara de personas importantes... gritan, se muestran fuertes y arrogantes, parece que pudieran llevarse el mundo por delante – ¿esto no nos recuerda algo?...
Pero cuando nos acercamos – todo cambia, vemos que todo es mentira, una imagen fabricada, que sólo tiene fuerza cuando está lejos...
En cambio, con los grandes de Israel, cuanto más nos acercamos a ellos, vemos más de cerca su grandeza, cubierta por su humildad...
Las palabras de rabi Eljanan estaban orientadas a su maestro, Raban Shel Israel, el Maran “Jafetz Jaim” ztz”l. Toda persona que se acercaba a él – sentía temor y temblaba, y cuánto más conseguía acercarse – ese temor se potenciaba.
El gran deseo de Koraj era ser Cohen Gadol, en lugar de Aharon.
Pero exteriormente, no podía revelar sus verdaderas intenciones – como todo buen político, que pregona por el bien del pueblo...
Si la gente supiera la verdad – nadie se asociaría con él y dirían que Koraj no tiene los méritos suficientes para estar por encima de Aharon...
Por esto, hacia afuera, se mueve con gran cantidad de símbolos, como la grandeza de la rectitud, la justicia y la igualdad... Estos son ideales que la gente “compra”, y se dejan influenciar por quienes levantan estas banderas...
Así, su programa sale a la calle: los principales jueces del tribunal se unen a él, defendiendo su causa: la defensa del pueblo... sin conocer sus intenciones verdaderas, y su deseo de poder...
Nuestros sabios, en el tratado de Sanhedrin (hoja 109b) nos hablan de la esposa de “On Ben Pelet”, que salvó a su marido de la muerte, cuando descubrió el verdadero rostro de Koraj. Ella prestó atención y entendió que toda la discusión giraba alrededor de un solo punto, si el Cohen Gadol debía ser Aharon o Koraj.
No rectitud, no justicia, ni tampoco igualdad – todo el poder para Koraj. Con lo cual, su esposo, de una forma o de otra, quedaría por detrás...
Koraj hizo su propio cálculo y descubrió que el sacerdocio le correspondía. Y estaba seguro de ser el hombre indicado para esa función tan honorable. Con ese pensamiento, anuló su candidatura para ser el conductor del pueblo. Porque un conductor está obligado a deshacerse de sus intereses personales. Y él estaba atado a estos intereses. Un conductor está obligado a que todos sus intereses, sean sólo para el bien del pueblo – como los políticos y los gobernantes de hoy en día... Pero, al estar seguro de que el cargo de Cohen Gadol es suyo – se transforma para él en un asunto subjetivo – y tendrá prohibido opinar en su propio nombramiento.
Así se entiende el asunto del “Talit” que es todo “Tejelet”, que Koraj utiliza en su propuesta: ese Talit necesita un hilo Tejelet, porque el Talit es una prenda para la persona, que está interesada en utilizarlo como vestimenta. Y porque es vestimenta, no puede utilizarse como precepto. Hace falta un hilo Tejelet, que a la persona no le interesa vestirlo, para que se pueda usar como precepto - porque no está acompañado de ningún interés...
Sólo el que puede eliminar su interés personal – podrá conducir a Israel...
Ieji Reuben.
Leiluy Nishmat
Israel Ben Shloime ztz”l
Shlomo Ben Simi z”l
Rab Itzjak Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom