Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

La Hoja Shoftim 2

First slide

¿A DONDE SE FUE?

Serás íntegro con Hashem, Tu D-s

 (Devarim 18,3)

 

Te conducirás con El, con integridad, y esperarás todo de El, y no harás cálculos sobre el futuro, sino que, todo lo que viniere sobre ti lo recibirás con integridad, y entonces estarás junto a El y serás Su Parte (Rashi).

El mundo se conduce alrededor de caminos que no siempre son claros ni están conectados a nuestras vidas... por ejemplo, no sabemos ¿por qué existe un justo – que le va mal, o, por otra parte, por qué hay un malvado – al que todo le sale bien?

Y muchas preguntas cerradas, sin solución, como ésta, aparecen en nuestras vidas – prácticamente – todos los días.

Serás íntegro – nos ordena la Tora, te conducirás con Hashem con integridad – explica Rashi, y con esto nos enseña cómo presentarnos ante el D-s de los cielos y la tierra, que no nos exige nada excepcional, sino saber que todo lo que viene hasta nosotros es para nuestro bien, y lo recibiremos con simpleza.

Nuestra fe – dice el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita – construye nuestro ser, con la certeza de que el cumplimiento de los preceptos, traen a las personas una buena recompensa.

En cambio, los pecados, ponen sobre nuestras cabezas todo lo contrario, a pesar de que, a veces, nosotros vemos algo malo para el justo y algo bueno para el malvado, de todas formas, sabemos con claridad, que el mundo se conduce con justicia y rectitud...

Y ya lo gritó el profeta (Jabakuk 2,1): estoy parado sobre mi guardia... Explica Rashi: Jabakuk hizo un surco en la tierra, un círculo, y se paró dentro, diciendo: no me moveré de aquí hasta que escuche qué me dice (Hashem) sobre esta pregunta, ¿Por qué vemos el éxito del malvado, y qué le voy a contestar a los que vienen a discutir conmigo?

Y Hakadosh Baruj Hu le respondió (2,4): el justo vivirá con su fe... es decir: tú puedes formular preguntas y descubrir contradicciones. Algunas veces recibirás una respuesta, otras veces, no lograrás comprender – pero siempre estarás convencido de que Hakadosh Baruj Hu hace lo bueno y lo más correcto, sin intentar investigar y entender los Hechos de Hashem...

El rebe de Ierushalaim, rabi Iosef Jaim Zonenfeld ztz”l, acostumbraba bailar en Simjat Tora, junto con los niños. Uno de ellos, que tuvo el mérito de bailar en las rondas de los niños, fue el (entonces) niño Abraham Bergman, que en sus últimos días de vida, contó el siguiente relato:

Cierto año, después de que rabi Iosef Jaim terminó de recitar “En Kelokeinu”, se acercó a él, el pequeño Abrémele, y con mucha vergüenza, le dijo: rabi, tengo una pregunta muy fuerte sobre el Sidur...

Rabi Iosef Jaim le acarició la mejilla y le dijo: pregunta, hijo mío...

-¿Por qué, primero decimos “Ein Kelokeinu, Ein Kadoneinu” (no hay cómo nuestro D-s, no hay cómo nuestro Señor), y después preguntamos “Mi Kelokeinu, Mi Kadoneinu” (Quién cómo nuestro D-s...)? Aparentemente, sería más correcto preguntar primero, y sólo después, contestar...

-Tú eres un niño muy inteligente – le sonrió el rabino – te contestaré con un ejemplo, y con él, entenderás: cuando una persona entra a una cueva enorme, de pronto se encontrará en la completa oscuridad. Por eso, el que quiere entrar en la cueva y también – más tarde – tener el mérito de salir de ella, deberá señalar su camino, utilizando piedras grandes, agrupándolas de formas diversas, para después salir, con la ayuda de esos símbolos.

En cambio, el tonto, no piensa en el mañana, y tampoco prepara señales para su ayuda – sino que entra apresurado, sin prevención, y tiene grandes posibilidades de tropezar con todas las dificultades, cuando se equivoque y pierda el rumbo, sin saber cómo salir de allí. Y ya sucedió con muchas personas que se perdieron dentro de las cuevas, muriendo de hambre y sed.

Estas señales son la seguridad, en manos de las personas, y gracias a ellas, conseguirá salir sin perderse, elevándose mientras avanza por la vida.

También nosotros – aunque no estemos dentro de una cueva – vamos por el camino de la vida, y estamos obligados a poner señales.

Estas señales nos ayudarán, para seguir por el camino que nos marcaron nuestros antepasados, y que nosotros – seguiremos preparando – para las generaciones futuras.

Las señales tienen una declaración muy precisa: no hay cómo nuestro D-s, no hay cómo nuestro Señor, y solamente después de fijar estas señales con clavos de hierro, podemos salir al camino con tranquilidad e intentar entender quién es nuestro D-s, quién es nuestro Señor, y otras preguntas de esta clase. Ya que sin fijar la fe, en lo más profundo del corazón, estas preguntas pueden ser peligrosas...

Después de todo esto, rabi Iosef Jaim observó a Abrémele Bergman con una mirada profunda, y le dijo: yo puedo ver, que en el futuro, tú abandonarás Ierushalaim, y durante muchos años, estarás fuera. No olvides colocar señales en tu camino, para que – Jalila – no haya torceduras en tu camino. El rabino suspiró, y después repitió: no lo olvides...

Pasaron los días, el pequeño niño se hizo un hombre, y viajó a Europa, estando allí durante todos los años de la segunda guerra, y los terribles sucesos del Holocausto, quedaron grabados sobre su carne.

Durante esos años, no sólo una vez pasó por situaciones y pruebas muy amargas. La desesperación – terrible – lo empujaba a creer que era preferible morir, antes de seguir viviendo así.

Pero, frente a cada situación semejante, siempre aparecía en su cabeza, la imagen del rabino anciano de Ierushalaim, parado frente a él y explicándole, como cuando un hombre habla con su compañero, sobre las señales que estamos obligados a poner – para nuestro bien – en nuestro camino.

Y por el mérito de estas señales y gracias a la fuerza de una fe clara – contó mucho tiempo después – me fortalecí y me mantuve, sin torceduras.

Rabi Iosef Iaavetz, que fue expulsado junto con el destierro de España, escribió, que ante la prueba tan grande que se presentó en España, donde cada iehudi estuvo frente a la elección de ser expulsado o abandonar el judaísmo – Jas Veshalom – parte del pueblo consiguió sobreponerse con grandeza, en el momento en que otros no lo lograron, y aceptaron el cristianismo – a la vista de todos.

Y en todo esto hay algo asombroso, que – justamente – las personas más sencillas, que con gran dificultad, apenas pueden leer Tehilim, pero, que tienen una fe, apoyada sobre fuertes columnas – ellos, lograron mantenerse sin caer, dejaron todo atrás y salieron al destierro. En cambio, los sabios, las personas adineradas y también, los filósofos, quedaron en España, parte de ellos pasaron la prueba y parte no...

Porque quien preguntó “quién cómo nuestro D-s”, ya puso en peligro su fe, porque a continuación se paró para decir “no hay cómo nuestro D-s” (ya negando su existencia – lo alenu).

Un cosaco importante, que llegó a la categoría de ministro del imperio ruso, compró – para él – un caballo egipcio, de estirpe, con certificados sobre sus antepasados, hasta la décima generación.

Con gran esfuerzo, este cosaco llevó su caballo a Rusia, donde lo bañó, y luego lo adornó con joyas muy valiosas.

Un día, el cosaco necesitó viajar a otra ciudad. Tomó un soldado (poco o nada inteligente), y a éste le ordenó sobre el cuidado del caballo entre las noches... mientras el cosaco dormía.

Cayó la noche, y el cosaco se iría a dormir, pero antes, le advirtió al soldado para que no se durmiera. Y le aconsejó, que en las próximas horas, intentara descubrir – con sus pensamientos – los secretos de la filosofía.

El cosaco se durmió de inmediato, pero, en sólo dos horas, se despertó asustado: ¡¿quién sabe si el soldado no se durmió?! – pensó, y saltó de la cama.

Encontró al soldado bien despierto. ¿Qué estás pensando? – le preguntó.

-Cuando clavamos un clavo en una madera, se hace un agujero – el soldado le estaba revelando las profundidades de su corazón – y yo estaba pensando, ¿a dónde se fue la madera que estaba en el lugar donde ahora hay un agujero?

-Estos pensamientos son muy importantes – lo alentó el cosaco – sigue así y harás una gran carrera...

Pasaron dos horas más, y otra vez apareció el cosaco, que encontró al soldado sentado, profundamente concentrado, ¿qué es – ahora – lo que pone preocupación en tu cabeza? – le preguntó.

Y el soldado respondió: cuando comemos rosquitas (beiguele) con un agujero, el agujero desaparece al comerla, y quiero saber, ¿a dónde se fue el agujero?

-Con pensamientos como éste – dijo el ministro con asombro – muy pronto tendrás un ascenso – sigue así...

Dos horas más, y nuevamente viene el cosaco para comprobar qué tan despierto está su soldado: las arrugas en su frente, atestiguaban sobre los grandes esfuerzos por descubrir grandes cosas: ¿y ahora qué? – preguntó el cosaco.

-Ahora – contestó el soldado – yo estoy ocupado en pensamientos muy importantes. Y estoy asombrado: ¿cómo es posible que yo estoy parado aquí, ya durante varias horas, y de todas formas, se robaron el caballo?

Dijo el Jidushei Harim ztz”l (y aparece en el libro “Pirjei Rashi”): éste es el fin del que se ocupa de pensamientos filosóficos, finalmente le robaran a D-s, sacándoselo de sus propias manos. Por eso, nuestra obligación: conducirnos junto a Hashem con simpleza, y sólo con una fe bien plantada, podremos intentar entender los qué y los por qué...

Existe un lugar para la filosofía en el judaísmo: encontramos que el Rambam, en el “More Nevujim”, hace muchas preguntas filosóficas, pero la filosofía, sólo tendrá lugar, después de comprobar la integridad de nuestra fe...

Umatok Haor.

Leiluy Nishmat

Israel Ben Shloime ztz”l

Shlomo Ben Simi z”l

Rab Itzjak Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom