

LA VERDAD, AQUI
No está en el Cielo... (Devarim 30,12)
Encontramos en el Ktzot Hajoshen, en la introducción de su gran obra, que hace una gran pregunta:
El Midrash (Bereshit Raba 8,1), escribe, que cuando Hakadosh Baruj Hu se dispone a crear al hombre, primero se aconseja con los Angeles que le sirven, y les pregunta qué les parece a ellos, si el hombre es digno se ser creado o – tal vez – no. Las opiniones estaban divididas, y se formaron varios grupos:
Uno de ellos dijo que sí, que sea creado. Otro grupo dijo que no sea creado. El favor dijo: que sea creado, porque el hombre hace favores. La mentira dijo: no es digno se ser creado, porque en todos sus caminos, miente. La justicia dijo que sí, porque da caridad. El Shalom dijo: no, vive peleando...¿Qué hizo Hakadosh Baruj Hu?
Tomó a la verdad y la arrojó a la tierra, como está escrito: la verdad florecerá en la tierra...
Surge la pregunta – dice el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita – si Hakadosh Baruj Hu no quiere escuchar la opinión de la verdad, ¿por qué comienza aconsejándose con ella?
Ahora, cuando le pregunta, y la verdad responde lo que piensa, ¿por qué la arroja a la tierra?, ¿acaso porque la respuesta no fue digna, o no fue lo que Hakadosh Baruj Hu esperaba que responda?
Otra cosa necesitamos entender: la esencia de las palabras de la verdad no es correcta, ¿acaso podemos decir que las personas son todas mentirosas?, es cierto, hay muchas personas que mienten – tal vez la mayoría, como dice el Jafetz Jaim ztz”l, en nombre de nuestros sabios – pero, ¿es digno poner a todas las personas en la misma bolsa y decir que son todos mentirosos?
Tengo un familiar – dice rabi Shlomo – sobre el que nadie puede discutir cuando decimos que es un hombre verdadero. Por ejemplo, cuando le preguntan como está su esposa, el responde: cuando salí de casa, todo estaba muy bien... y cuando él cuenta algo que escuchó, es muy detallista para relatar todo lo que escuchó y tal cual como lo escuchó, y entonces, podemos estar seguros de que así fue...
¿Acaso no existen en nuestro mundo personas que hablen con la verdad?
Sobre el tema, el Ktzot Hajoshen trae lo que está escrito en la Guemara, en el tratado de Baba Metzia (hoja 59a): la discusión llamada “Horno de Ajnai”, donde rabi Eliezer y un grupo de sabios no se ponen de acuerdo en el caso de un horno que se impurificó, lo rompieron... y volvieron y juntaron las partes rotas, de determinada forma. Rabi Eliezer sostiene que es puro, y los sabios lo consideran impuro.
La Guemara nos cuenta, que ese día, rabi Eliezer contestó a los sabios, todas las respuestas del mundo, para demostrarles que su postura era la correcta, pero – estas respuestas – no fueron aceptadas.
Cuando rabi Eliezer ve – que a pesar de todo – los sabios no aceptan su punto de vista, él señala un árbol de algarrobo que está a su lado, y les dice: si la Halaja se resuelve como yo sostengo, ¡este algarrobo lo demostrará! Y – de inmediato – el algarrobo se arrancó de su lugar, y voló en el aire hasta una altura de cien codos (sesenta metros) – y hay quienes dicen, que voló hasta los cuatrocientos codos (doscientos cuarenta metros) de altura. Dijeron los sabios: no traemos pruebas del algarrobo...
Volvió rabi Eliezer y dijo: si la Halaja es como yo afirmo, la corriente de agua lo demostrará... Y, enseguida, el agua (que corría en un sentido, de lo más alto a lo más bajo, como siempre) volvió hacia atrás (de abajo hacia arriba)... Le dijeron los sabios: no traemos pruebas de las corrientes de agua...
Otra vez, les dijo rabi Eliezer: si estoy acertado en la Halaja, las paredes del Beit Hamidrash lo demostrarán... Las paredes comenzaron a inclinarse, para caer... Intervino rabi Iehoshua, y habló a las paredes: cuando los sabios discuten entre ellos, ustedes no tienen lo qué hacer... ¿por qué se mezclan con nosotros? Cuenta la Guemara, que las paredes no cayeron – por el honor de rabi Iehoshua, y tampoco se volvieron a enderezar – por el honor de rabi Eliezer... y hasta el día de hoy, siguen inclinadas...
Finalmente, dijo rabi Eliezer: si la Halaja es como mi pensamiento – desde el Cielo lo demostrarán... Salió un “Bat Kol” (la Voz del Cielo) y dijo: qué quieren ustedes con rabi Eliezer, si la Halaja es como él dice ¡en todo lugar! Como respuesta, se paró rabi Iehoshua, y dijo: ¡la Tora no está en el Cielo!, y por cuanto que nos fue entregada en el Monte Sinai, y en ella está escrito, que nos inclinamos detrás de la mayoría, por esto, no hacemos caso al Bat Kol... En esta discusión, nuestra postura va como la opinión de la mayoría, y como Hakadosh Baruj Hu dijo, que nos inclinamos detrás de la mayoría, ¡la Halaja es como decimos nosotros!...
Continúa la Guemara: después de cierto tiempo, rabi Natan se encontró con Eliahu Hanavi, y le preguntó: ¿qué hizo Hakadosh Baruj Hu en ese momento, cuando discutían los sabios de Israel?
Le respondió Eliahu Hanavi: Hashem sonrió y dijo: ¡mis hijos me ganaron!,¡mis hijos me ganaron!
Todo esto es terrible, y a la vez maravilloso. Tal vez se entienda mejor con un relato adicional, que aparece más adelante, en la misma Guemara (hoja 86a):
Cierto día, hubo una discusión entre Hakadosh Baruj Hu y la Corte Celestial, en una Halaja muy importante, sobre el tema de las manchas de lepra. En la Tora está escrito sobre una mancha de lepra llamada “Baheret”, que si la mancha antecede al pelo blanco, la persona es impura, pero si el pelo blanco antecede a la mancha, la persona será pura. ¿Cuál será la Ley, en el caso en que no sabemos qué antecede a qué?... Hakadosh Baruj Hu estableció que la persona será pura, y la Ieshiva del Cielo, que es impura...
Y por cuanto que no llegaron a un acuerdo, decidieron enviar al Angel de la muerte para que traiga con ellos al “Emora” (sabio de los tiempos de la Guemara), Raba Bar Najmani, considerado como el experto número uno, en las leyes de manchas y tiendas... Seguramente él, podría afirmar quién está acertado en la Halaja...
En esos días, Raba, era perseguido por el reino (de turno), por eso, estaba escondido, sentado sobre una palmera. Cuando llega el Angel de la muerte, lo encuentra estudiando Tora, allí, sentado. Y como no interrumpía su estudio, ni siquiera por un instante, no podía hacerle ningún daño. Mientras tanto, comenzó a soplar un viento muy fuerte entre los árboles. Raba Bar Najmani escuchó el ruido del viento, y estaba seguro que era el sonido de los carros de los soldados que venían a atraparlo... Por eso, interrumpió su estudio por un instante, y dijo: prefiero morir (en manos del Angel de la muerte) y no caer en manos de los soldados del reino de malvados... Enseguida, el Angel de la muerte hizo su trabajo y se llevó su alma. Y mientras el alma salía de su cuerpo, sacó a todos de la duda, estableciendo la Halaja con dos palabras: ¡Puro, Puro! Al instante, se escuchó un “Bat Kol”, que dijo: dichoso, Raba Bar Najmani, que tu cuerpo es puro, y de él salió tu alma, pura...
Cuando Hashem quiso crear al hombre, vinieron los Angeles, y le dijeron al Creador: el hombre es todo mentira, ¡será mejor no crearlo! La queja de los Angeles frente a Hakadosh Baruj Hu era una queja muy fuerte, ya que miles de años después, cuando una persona se acercara a uno de los cientos de “Beit Horaah” (un lugar donde asiste la gente con preguntas de Halaja, y es recibida por un rabino especializado para contestarlas), que se levantan en la tierra de Israel y en todo el mundo, con una pregunta sobre cierta Halaja, es muy posible que le respondan: “acostumbraron a ser estrictos en esto”...¿Por qué acostumbraron a ser estrictos en esto?
Porque se generó una discusión en la Guemara, después la Guemara discutirá según la opinión de quién se dictaminará la Halaja, mucho más tarde, la discusión llega hasta los legisladores, que tampoco se ponen de acuerdo, y finalmente, pasando por los Gueonim, Rishonim... hasta que los Ajaronim discuten cómo debemos proceder hoy en día... Y, en la práctica, acostumbraron a ser estrictos...
Los Angeles le dijeron a Hakadosh Baruj Hu: ¿A éstos Tú les das la Tora? Vemos que – finalmente – ¡no saben nada! Tú sabes que la Halaja es así, y ellos la establecen diferente... el hombre es todo mentira, ¡deja la Tora aquí!¿Qué hizo Hakadosh Baruj Hu?
Arrojó la verdad a la tierra. Y entonces – podríamos decir – que le dijo a los Angeles: vuestra queja es correcta. Por eso, de ahora en más, la verdad estará junto a las personas, los sabios de la Tora – con su esfuerzo – decidirán cuál fue Mi Intención en la Tora. Y puede ser que no legislen como Yo, pero Yo aceptaré lo que ellos decidan. Porque la verdad está con ellos y la Tora les pertenece... Y si hay discusión entre los legisladores, tanto la palabra de uno como la del otro, serán Mi Palabra...
Raba Bar Najmani está sentado sobre la palmera, y sobre él, discute Hashem con Su Corte de Angeles. Ellos dicen que tienen fuerza para discutir, pero la decisión, es sólo de Raba Bar Najmani. El está en ese mundo y puede decidir... y después de afirmar “Puro”, sale su alma... La verdad florece de la tierra – la verdad florece sólo aquí, de la tierra, y – desde luego – sólo con mucho esfuerzo en el estudio de la Tora, podemos llegar a encontrar la Halaja, y no todo el que quiere, puede hacerlo...
Umatok Haor.
Leiluy Nishmat
Israel Ben Shloime ztz”l
Shlomo Ben Simi z”l
Rab Itzjak Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom