

¿Cómo se dice en hebreo "mal de ojo"?
Para encontrar el significado original detrás de un concepto o una idea judía, debemos analizar el origen de las palabras hebreas que definen esa idea. Advierto que inevitablemente, una aventura filológica de ese tipo puede convertirse en un poco técnica y densa, especialmente para el lector que no domina la lengua hebrea. De mi lado trataré de ser lo menos técnico posible. Del lado del lector, apelo a su paciencia y comprensión, con la esperanza de que al finalizar la lectura sienta que el esfuerzo valió la pena.
Si analizamos el Décimo Mandamiento encontramos el "No envidiarás.". La envidia ha sido siempre asociada simbólicamente con el "ojo" , ya que mirar y observar lo que tiene el vecino es el principio que conduce a los celos y a la envidia. Una breve búsqueda en Google ("mal de ojo") nos demostrará que virtualmente todas las religiones y culturas, incluyendo a las antiguas religiones paganas e idolatras, creían y creen en el poder del "mal de ojo" . Esta realidad nos tiene que alertar y hacernos revaluar cuál es exactamente la idea JUDIA acerca del mal de ojo, que obviamente no puede ser asociada con la idea pagana del mal de ojo. Comencemos, como dijimos, por un análisis etimológico.
En el idioma hebreo, Bíblico o rabínico, NO existe la palabra o expresión "mal de ojo" AYIN HARRA . Hay, sin embargo, dos expresiones parecidas: 1. "El ojo del malo" HA AYIN SHEL HARRA y 2. "El ojo malo" AYIN RAA.
Comencemos por aclarar que la palabra AYIN (que se pronuncia 'ayin), "ojo" en hebreo corresponde al género femenino. Por eso no se puede decir en hebreo para decir "el ojo malo" sino que se dice, en femenino. Ahora bien, si 'ayin hará no se refiere al mal de ojo, ¿a que sí se refiere? O, en otras palabras, ¿qué significa "el ojo del malo"? .
Para entender el concepto del "ojo del malo" deberíamos compararlo con una expresión hebrea mucho más y mejor conocida: "leshón hará" (que mucha gente erróneamente pronuncia "lashón hará"). En hebreo la palabra "lashón", lengua, también es femenino (en hebreo, los elementos del cuerpo se adjetivizan en femenino: lashon medaberet guedolot, etc). Leshón hará entonces no es la "lengua mala" o "el mal de la lengua" sino "la lengua del malvado". En hebreo la expresión "la lengua del malvado" no se refiere al daño causado a otra persona a través de un poder sobrenatural sino que define lo que se conoce como "maledicencia", hablar mal de otras personas, degradarlas y dañarlas con nuestras palabras. Esta acción es considerada como una gravísima transgresión. La maledicencia puede herir, destruir y hasta matar (en inglés hay un concepto muy interesante: "character assassination", "destruir la reputación de una persona", una forma de asesinato virtual).
Veamos ahora la expresión 'ayin hará, el ojo del malo. "El ojo del malo" se refiere al carácter envidioso de una persona. De la misma forma que leshón hará se usa para definir los daños que causa la maledicencia, 'ayin hará se usa para definir las consecuencias destructivas que acarrea la envidia. Es interesante que en Birkot haShahar, todas las mañanas le pedimos a HaShem que nos proteja de los daños que nos pueden causar otras personas a través del leshón hará, hablando mal de nosotros, y del 'ayin hará, cuando alguien se obsesiona con nuestro éxito, ya que como vimos por ejemplo con Koraj, los celos son destructivos.
Veamos ahora el segundo concepto: "El ojo malo". En la Mishná aparece la expresión "el ojo malo" asociado con la idea de falta de generosidad y la avaricia. Un ejemplo: La Terumá, que era una donación (o impuesto), de una parte de la cosecha que debía ser entregada a los Cohanim, los maestros del pueblo judío. La Torá no establece cuál es el porcentaje exacto de nuestra cosecha que se dona al Cohen. Ahora bien, si una persona aportaba para la Terumá un 1/40 de su cosecha se consideraba un acto de "ojo generoso" (en hebreo 'ayin yafá). Si alguien aporta 1/50 de su cosecha, tiene un "ojo promedio" ('ayin benonit) y el que aportaba 1/60 tiene un "ojo malo" o 'ayin ra'a. Como vemos, el concepto de "ojo malo" no tiene que ver con poderes mágicos sino con la avaricia y la falta de generosidad. El ideal de un Yehudí en el área de Terumá o Tsedaqá (caridad, asistencia económica al necesitado) es comportarse con 'ain yafá, con un "ojo generoso" (literalmente, "ojo lindo").
Para finalizar, veremos cual es el concepto opuesto al ojo malo o al ojo del malvado. En la Mishná de Pirqué Abot los rabinos se refieren a 'ayin toba, "el buen ojo". ¿Qué es el buen ojo?. El buen ojo se define de varias maneras: la actitud positiva, ver el lado bueno de los demás, ver el vaso medio lleno, etc. Pero creo que la mejor definición es que cuando uno tiene un "ojo bueno" es capaz de estar contento no sólo por su propio éxito sino también por el éxito de ls demás.
¿Qué es lo contrario de la envidia?
Anteriormente, comentando acerca de concepto de "mal de ojo", explicamos que las actitudes que tenemos hacia otras personas en el area de la envidia o la generosidad se definen en hebreo con expresiones asociadas a los ojos. El "ojo malo" describe la falta de generosidad o el egoísmo; el "ojo del malo" define la envidia y los celos; "ojo lindo" AYIN YAFE se refiere a la bondad y al desprendimiento; y el "ojo bueno" define al altruismo y la nobleza de carácter.
Vamos a profundizar un poco más este último concepto, lo cual nos ayudará a comprender mejor el fenómeno de la envidia.
KINA La envidia es un tema recurrente en la Torá. Irónicamente, casi todos los hermanos en el libro de Bereshit, desde Caín y Abel hasta Yosef y sus hermanos, sufren en algún momento y de alguna manera por temas relacionados con la envidia. La envidia aparece por temas de primogenitura, más o menos atención de los padres o incluso atención Divina (Caín y Abel). Los primeros hermanos que logran evitar por completo el fenómeno de la envidia son a la vez los últimos hermanos que aparecen en el libro de Bereshit: Efraim y Menashé, los hijos de Yosef. Ya'aqob Abinu bendice a su nieto Efraim antes que a Menashé, que era el primogénito y tenía prioridad. Menashé aceptó la determinación de su abuelo, y no encontramos que haya reaccionado mal o haya tenido recelos del éxito de su hermano menor. Así, el libro de Bereshit comienza con el fratricidio, un hermano matando al otro, y va progresando hasta llegar a la harmonía fraternal. En términos de la superación de la envidia ¿Qué podría ser mejor que la aceptación del éxito del otro?
En el próximo libro de la Torá, Shemot, encontramos a Moshé y a su hermano mayor Aharón. HaShem se revela a Moshé y le encarga liberar a Israel de Egipto. En cierto punto HaShem también le concede a Moshé, que Aharón lo acompañe y lo asista. Y allí se expresa lo que sucederá y sucedió cuando Aharón se encuentra con Moshé: "Y te verá y se alegrará en su corazón" . Dos observaciones antes de explicar lo que este pasuq dice. Primero, que la Torá ya nos prepara a comprender que estamos hablando de sentimientos relacionados a envidia/altruismo, ya que si bien no se mencionan "ojos", la Torá utiliza un verbo asociado con la vista: "Y te verá". Segundo, también se habla de alegrarse "en el corazón", es decir, internamente, no de la boca para afuera sino de una manera totalmente genuina.
Ahora veamos lo que este versículo dice: Aharón era el hermano mayor. Quizás HOY no le demos mucha importancia a este detalle de nacimiento, pero en esos tiempos el hermano mayor era también el líder natural de la familia. Y cuando este orden no se preservaba la harmonía familiar quedaba al borde del colapso. Aharón era el hermano mayor. Naturalmente, él debía ser el líder que liberara a Israel. En lugar de eso, su rol ahora era ser el asistente de Moshé, su sombra. Sin embargo, no solo que no tuvo recelos y aceptó su nuevo rol como ocurrió con Menashé, sino que Aharón se elevó a un nivel superior: se alegró por asignación de su hermano menor como líder (algo que teóricamente le correspondía a él, ¡a Aharón!). Y su alegría no fue protocolar ni forzada. Fue una alegría totalmente sincera e incondicional.
Esto es AYIN TOVA, "el buen ojo" , la capacidad de poder alegrarnos por el éxito de los demás.
El "buen ojo" es la actitud completamente opuesta a la envidia. De hecho, es el antídoto contra todos los males de la envidia. Pero tener "un buen ojo" no es fácil ni muy común, ya que requiere un altísimo nivel de espiritualidad y desprendimiento material. ¿Conocen gente así? No es raro que las personas con este tipo de altruismo no sean muchas. Alcanzar este nivel de generosidad puede llevar años de un duro trabajo en el refinamiento de nuestro carácter. Pero el esfuerzo vale la pena, ya que poseer la virtud del "buen ojo" es la mejor garantía de una vida feliz, elevada y plena.
Terminaremos nuestro análisis del Décimo Mandamiento de "No envidiarás" y veremos cómo nos podemos encaminar hacia el nivel del "buen ojo".
3 ideas para evitar envidiar y ser envidiados
1. Ostentación.
Rabino Yosef Bittón
Sitio web: www.halaja.org