

El rabino Avigdor Miller habla sobre la vida en otros planetas.
Pregunta:
¿Qué pretenden demostrar realmente los científicos al planificar costosos viajes espaciales a Marte en busca de signos de vida?
Respuesta:
Ese es un tema del que quería hablar.
En primer lugar, debemos entender que la Torá no dice que no haya vida en Marte. La Torá dice que no hay hombres en Marte. La Torá dice que el hombre solo está en este mundo. Cuando Hakodosh Boruch Hu dijo: “la hierba debería empezar a crecer”, la hierba empezó a crecer por todo el mundo, y podría ser que la hierba también esté creciendo en otros planetas. ¿A quién le importa? No dice que la hierba no creciera allí o allá.
Pero Adán, hubo solo un Adán. Él estaba aquí abajo. No tenía forma de llegar a Marte. Así que no hay ningún Adán en Marte.
Pero incluso el hecho de que afirmen que hay vida en Marte no es más que mentira. No es más que propaganda. Y la NASA quiere tomar millones de dólares de nuestro dinero kosher, que trabajamos duro, para desperdiciarlo con el fin de reforzar su teoría de que es un accidente. Nosotros somos un accidente. Érase una vez que no éramos más que oxígeno, nitrógeno, hidrógeno y dióxido de carbono. Y se juntaron por accidente y se convirtieron en un hombre. Tienes que creer ese bobbe ma'aseh ,cuento de hadas.
Es la idea más descabellada jamás propuesta. Los antiguos la habrían ridiculizado, pero no tenían escapatoria. Verás, el mundo es tan complejo y lleno de sabiduría que hay que admitir que existe un Creador que lo diseñó, así que inventaron una teoría falsa, la gran mentira de Darwin de que todo sucedió por sí solo y de forma gradual.
¿Cómo pudo suceder? Dijeron: «Se necesitaron millones y miles de millones de años, y en miles de millones de años, eso pudo haber ocurrido». Si creen que en miles de millones de años la vida puede surgir de la no vida, ¿por qué no la crean hoy? Lo intentan con todas sus fuerzas en todos sus laboratorios, con todo tipo de experimentos, pero ni siquiera hoy han podido crear el comienzo de la vida a partir de la no vida en ningún lugar.
Los periódicos no publican más que mentiras, cada día hacen nuevos descubrimientos. La semana que viene ya no hablan de ellos. Les da vergüenza admitir que se descubrió que era mentira.
Por ejemplo, en Yale había una exposición sobre caballos que mostraba cómo el caballo evolucionó desde un pequeño gato hasta convertirse en un gran caballo. Ya no está. Durante muchos años, esa exposición fue la base de la ciencia. Allí se demostró su eficacia. Hoy dicen que es un error, que fue un fallo, y la han retirado.
Hasta hace poco, todos los libros de texto afirmaban que el desarrollo del embrión era una recapitulación del proceso evolutivo. Comenzaba con una célula y se convertía en un organismo multicelular. Hoy en día, todos los científicos afirman que el embrión no recapitula las etapas de la evolución. Y hoy en día, esa idea está completamente descartada. Claro que en los libros de texto que les enseñan a los chicos y chicas de secundaria, repiten las mismas mentiras una y otra vez, pero los científicos aseguran que es erróneo, que el embrión no demuestra absolutamente nada.
Hubo un tiempo en que todos los museos tenían un busto del hombre de Piltdown. Tenía una frente muy retraída como la de un mono, una mandíbula grande y caminaba con un martillo de piedra en la mano, inclinado hacia adelante. Y finalmente, después de cincuenta años que este busto estuvo en todos los museos del mundo, hoy ya no está. Descubrieron que todo era una falsificación. Alguien lo había falsificado, pintando los dientes para que parecieran viejos, y la figura nunca existió.
Ahora, uno a uno, todos los descubrimientos resultan ser falsos. Pueden estar seguros de que la afirmación de que hay vida en Marte resultará ser una farsa. Estoy seguro. No nos importa, porque según la Torá podría haber vida en Marte. La Torá no dice nada al respecto. La Torá solo dice que Adán estuvo en este mundo.
Así que debemos saber que el mundo está hecho para engañarnos. Es una prueba para nosotros. Y debemos luchar contra las mentiras de los científicos.
Por cierto, las universidades se han convertido en los peores lugares de Estados Unidos. No hay lugar más degradado ni más perverso que las universidades. Antes se creía que en los antros del hampa se encontraban el crimen, la maldad y la inmoralidad. Hoy en día, son las universidades. Y no quiero decir lo que enseñan allí. Es terrible contarles lo que dicen, lo que hacen, los cursos que imparten, y cómo les dan créditos por estudiar las peores y más sucias conductas. Me gustaría hablar de ello porque conozco bien el tema, pero en público no es apropiado hablar de estas cosas. Hoy en día, las universidades son los peores lugares del país. Estados Unidos sufre las consecuencias de las universidades.
Y por tanto, boruch Hashem que nuestra juventud ha comenzado a ir a las yeshivot, y aprenden una Torát emet una Tora verdadera, nos separaron de aquellos que se extravían tras todas las cosas falsas y boruch Hashem el pueblo judío está aumentando y multiplicándose. Los judios observantes se están volviendo más y más, mientras que los otros no tienen ninguna familia, y finalmente lamentablemente si siguen asi, todos se perderán. Es una pena, pero todos se perderán.