Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

La Hoja Parashat Jukat 2

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BS”D

DAR  EL  CORAZON

…la mirará y vivirá (Bamidvar 21,8) 

Después de que los hijos de Israel pecaron, y fueron mordidos por las serpientes, Hakadosh Baruj Hu le dijo a Moshe: harás para ti una serpiente y la pondrán sobre un mástil, y todo el que fuera mordido por una serpiente, mirará (a la serpiente que está sobre el mástil) y vivirá…

Continúa diciendo la Tora (21,9): y Moshe hizo una serpiente de cobre y la puso sobre un mástil, y sucedió, que si una serpiente mordió a un hombre y éste observa a la serpiente de cobre, vivirá…

La Mishna, en el tratado de Rosh Hashana (3,8), se ocupa de este asunto y de otro anterior, la guerra contra Amalek, en la que Moshe Rabenu sube a la cima de un monte, y eleva las manos…

Como lo describe la Tora (Shemot 17,11): y cuando Moshe levantaba su mano, se fortalecía Israel, y cuando bajaba sus manos, se fortalecía Amalek… Pregunta la Mishna: ¿acaso las manos de Moshe ganan la guerra o pierden la guerra? Sino que esto debemos decir: todo tiempo que Israel miraban hacia arriba y entregaban su corazón a su Padre Celestial, se fortalecían. Y si no observaban al Cielo, caían…

De la misma forma podemos decir… ¿acaso la serpiente mata o la serpiente hace vivir? Sino, que todo tiempo que Israel miran hacia el Cielo y entregan su corazón a su Padre Celestial, ellos se curaban, y si no, terminarán en pedacitos (deshechos)…

Hasta aquí la Mishna, y cuando observamos bien, encontramos que hay una diferencia en el lenguaje, entre la descripción de la guerra con Amalek y lo sucedido con la serpiente de cobre.

En la guerra con Amalek, las opciones son fortalecernos o caer, en cambio con las serpientes, o nos curamos de la mordida o somos destruidos.

Me parece poder explicar – dice el rab hagaon Arieh Shejter ztz”l – que en toda generación, intentan introducir dentro de nuestro campamento de temerosos, tonterías y cosas vanas, para arrastrarnos en todas direcciones – y todo resulta válido, con tal de que no estudiemos Tora.

Toda la Voluntad de Hashem Itbaraj es que estemos mirando – todo el tiempo – hacia arriba, y no nos dejemos arrastrar detrás de esas tonterías. La Voluntad de Hashem es que le entreguemos nuestro corazón, y nunca permitir que nos roben el corazón… Por eso, en el momento en que quisieron robar el corazón a los hijos de Israel – en el desierto – ellos necesitaban decir: nuestro corazón ya está entregado a nuestro Padre que está en el Cielo… Y esto sucede en cada generación… cuando se levantan contra nosotros, para exterminarnos intentando distraer nuestra mente, y enfriándonos en el servicio al Creador – como la estrategia de Amalek – la exigencia que tenemos es mirar al Cielo, y entregar nuestro corazón a nuestro Padre Celestial… Proclamar con claridad que no nos interesa – ni siquiera ver – las cosas que intentan inculcarnos desde los costados o a través de las ventanas… porque nosotros decidimos entregarnos a la Voluntad de Hashem, sin desviarnos hacia ningún lado…

De acuerdo a esto, podemos explicar la diferencia en la expresión de la Mishna para los dos casos. En la guerra contra Amalek, los hijos de Israel tenían un nivel espiritual muy alto, y se cuidaban para no enfriarse en el servicio al Creador. Y lo conseguían mirando siempre hacia arriba, sin prestar atención a todas las novedades que Amalek quería imponer sobre ellos. Por eso, ellos se fortalecían, y si no, caían (de ese nivel tan alto).

Frente a esto, en la perasha de la serpiente de cobre, estamos hablando de los que ya fueron mordidos y heridos con la mordida de la serpiente… Cuando ellos deciden que desde hoy, retornarán al buen camino, volverán en Teshuva y su mirada estará puesta – solamente – en el Cielo, para cumplir con la Voluntad de Hashem, sin aceptar la influencia de los consejos de Amalek, ellos se curan de sus heridas, y si no, terminan deshechos…

El “Jafetz Jaim” tiene – en nuestra perasha – varias preguntas. Al comienzo de la perasha está escrito (Bamidvar 21,6): y Hashem envió al pueblo a las serpientes venenosas y (ellas) mordieron al pueblo. Normalmente, cuando la Tora habla del “pueblo”, se refiere a los “Erev Rav” (los egipcios que decidieron unirse a los hijos de Israel cuando salimos de Egipto). Pero, de inmediato, está escrito: y murió un pueblo grande en Israel… cuando el calificativo de “Israel” se refiere a los propios hijos de Israel, que estaban en una categoría más alta. Hay otra cosa que debemos analizar… al comienzo está escrito que Hashem Itbaraj envió a las serpientes venenosas, en plural, en cambio, cuando los hijos de Israel fueron junto a Moshe Rabenu, ellos le piden: eleva tus oraciones a Hashem para que quite de nosotros a la serpiente, en singular…

Y hay más para entender: ¿necesitamos a la serpiente de cobre para que salve a los hijos de Israel de las serpientes venenosas?… Moshe Rabenu podría rezar para que las serpientes desaparezcan completamente, como sirvió su oración para que las ranas se vayan del palacio del faraón y del pueblo egipcio…

La respuesta: En la perasha de la serpiente de cobre, los hijos de Israel hablaron Lashon Hara (maledicencia) sobre Hashem Itbaraj y sobre Moshe Rabenu, como está escrito en la Tora (vers.5): y el pueblo habló de Hashem y de Moshe… Y sabemos, que cuando una persona – Jalila – hace un pecado, está creando un Angel acusador, que no necesita acusar explícitamente, ya que su sola presencia es la acusación más grande sobre la persona. Por esto, ese Angel que fue creado con cualquier transgresión contra la Tora, no necesita de ninguna boca para acusar… su presencia es la acusación…

Frente a esto, el acusador creado a partir del Lashon Hara, sí tiene boca, porque el pecado viene de las palabras. Y este acusador se para y acusa – con su boca – al que habló Lashon Hara, y no hay consejo que pueda detener a este Angel acusador, sino detener por completo nuestra lengua, como está escrito (Mishle 21,23): el que cuida su boca y su lengua, se cuida de los sufrimientos del alma…

Nuestros sabios enseñaron que Hakadosh Baruj Hu – metafóricamente – nos dice que El está dispuesto a salvar al pecador (que hizo cualquier pecado), pero que no está dispuesto a salvar a quien habló Lashon Hara.

Y así encontramos en el Midrash (Ialkut Shemoni - Devarim 933): dijo Hakadosh Baruj Hu, de todos los sufrimientos que tengan, Yo puedo salvarlos, pero del Lashon Hara, cada uno debe ocuparse (para salvarse) y así no perderán…

Esto se compara con un hombre rico, que sentía mucho aprecio por un hombre de campo, fue a preguntarle cómo se sentía, y supo, que en la zona había un perro rabioso que mordía y mataba a la gente…

Este hombre rico le dijo a su querido amigo: hijo mío, si tú debes (dinero o algún otro valor) a otra persona, yo puedo pagar tu deuda, no necesitas esconderte (o escaparte) de esa persona… Pero si viste a ese perro rabioso, de él deberás esconderte (y escapar), porque si te muerde, no sabré qué hacer por ti…

Así dijo Hakadosh Baruj Hu: de seis sufrimientos te salvé… pero del golpe de la lengua, escóndete…

También está dicho en el Zohar Hakadosh, que Hakadosh Baruj Hu puede perdonarnos de todos los pecados, menos del Lashon Hara. Esto porque cuando llegue el tiempo del Juicio, cuando estén presentes todos los Angeles acusadores creados por los pecados del hombre, Hashem – con Su Piedad – salvará al pecador. Y así nosotros pedimos – todos los días – en la oración de la noche: que (Hashem) nos saque al Satan que está delante nuestro y detrás nuestro… es decir, que Hashem Itbaraj nos salve, tanto antes del pecado, como después del pecado…

Pero, cuando llega el acusador creado por el pecado de la lengua, él habla todo el tiempo, y reclama lo suyo…

Se compara con un rey, al que le traen un hombre que pecó en su contra. Este rey – con toda su piedad y favor – intenta salvarlo por todos los medios. Pero el acusador no se detiene, sigue gritando (como una persona que pide auxilio), para que castiguen al pecador… Por eso, como “el rey en el juicio levanta la tierra”, no puede dar méritos al pecador y tendrá que aceptar que sea castigado, también contra su voluntad, porque el acusador no le da otra posibilidad.

Esto es lo que sucede con el pecado de la lengua, porque el acusador tiene boca, una boca que no calla, y Hakadosh Baruj Hu no puede salvarlo…

Y con esto podemos explicar, que a pesar de que en un principio fueron los “Erev Rav” quienes pecaron, más tarde se agregaron los hijos de Israel. Y cuando llegan las serpientes, Moshe Rabenu pide sacar a la serpiente, en singular… es decir, al Angel acusador creado con el pecado de la lengua, que acusa para castigar a los hijos de Israel.

Nuestros sabios, en el Midrash, dijeron que le preguntaron a la serpiente: ¿cuál es tu provecho cuando muerdes? Y la serpiente respondió: en lugar de preguntarme a mí, ¿por qué no preguntan a los que hablan Lashon Hara?

El hombre que habla Lashon Hara sobre su compañero, fue comparado con la serpiente. Y el Angel que acusa sobre este pecado, también fue comparado con la serpiente. Sobre esta serpiente, Moshe pide a Hashem que la quite. Pero Hashem le responde que no puede… No hay otro camino que poner frente a los ojos de Israel la serpiente de cobre, para que despertemos, hagamos Teshuva y entreguemos nuestro corazón a nuestro Padre Celestial……  

Arieh Shaag.

LEILUY NISHMAT

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l

Shlomo Ben Simi ztz”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom

Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu  Aleha Hashalom

Olga Bat Rosa Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom