Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

La Hoja Parashat Ree 2

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BS”D

LA TORA TIENE TODO…

Mira, Yo pongo frente a ti, hoy, la bendición y la maldición… Devarim (11,26) 

Si le preguntamos a una persona qué es bendición y qué es maldición – responderá: bendición significa: un buen sustento, un automóvil lujoso, una salud de hierro, una esposa (o esposo) buena, y buenos niños. Y si tenemos todo lo contrario – eso es maldición…

La Tora nos enseña – que si respondemos así – ¡estamos completamente equivocados! Si a causa del dinero, un hombre llega a la situación en que su corazón se eleva, se ensancha, y él se olvida de Hashem – el dinero será una maldición, y no una bendición. Si una persona soporta sufrimientos, y con ellos se le borran todos sus pecados, para llegar al Olam Haba (mundo venidero) puro y limpio – los sufrimientos son una bendición, y no una maldición…

Entonces, ¿cuál es la bendición?… ¿y cuál es la maldición? – pregunta el rab hagaon Arieh Shejter ztz”l.

La bendición, cuando escuchen los preceptos de Hashem, vuestro D-s. Escuchar la Voz de Hashem para cumplir con su Voluntad – ¡es bendición!

Lo contrario – lo alenu: y la maldición, cuando no escuchan los preceptos de Hashem, vuestro D-s. Cuando los preceptos de Hashem no nos interesan y no entran en nuestros oídos – esto es una maldición, porque el no escuchar nos arrastra de inmediato a: y se apartarán del Camino que Yo les ordené – al desviarnos del camino, entenderemos, tarde o temprano, que es la más grande de las maldiciones.

Además de los asuntos elevados que encontramos detrás del cumplimiento de cada precepto, como por ejemplo, que con cada precepto se construyen mundos en los Cielos, y con cada pecado se destruyen mundos completos… también, sin buscar cosas ocultas, en lo simple, podemos afirmar sobre la ganancia que obtenemos al cumplir los preceptos.

Tomemos – por ejemplo – el cuidado del Shabat: cuánto beneficio brinda al cuerpo y al alma un día de descanso, un día donde ponemos freno a la carrera desesperada de los seis días de la semana, un día que nos permite disfrutar de la tranquilidad, para ventilar nuestras cabezas y alcanzar la paz…

Esto y más, el Shabat construye un ambiente familiar que no puede lograrse en ninguna otra circunstancia. La familia puede sentarse – toda junta – alrededor de una mesa, sin teléfonos, sin compromisos urgentes que interrumpan o impidan que cada uno disfrute de su lugar, del cálido ambiente familiar, lo que fortalece el “Shalom Bait” (la paz en el hogar), tanto entre el hombre y su esposa, como entre los padres y los hijos.

Los hombres (padres e hijos) llegan a la casa junto a los “guardianes”, los Angeles del Cielo, y cuando ellos ven el ambiente de Shabat, todo ordenado y limpio, la mesa servida, las velas que brillan con su luz, y las comidas que inundan la casa con su aroma agradable – ellos regalan sus bendiciones, y salen de la casa, deseando que la familia tenga el mismo mérito – también – la próxima semana.

Cuando los Angeles dejan la casa – finalizado el canto del Shalom Aleijem, comienza un ciclo de veintidós alabanzas que el hombre brinda a su esposa – en el orden del Alef-Bet – cantando una de las grandes obras de Shlomo Hamelej, el Eshet Jail. En este canto, el hombre alaba a su esposa, porque trabajó muy duro – ya que ella lleva la enorme carga de la casa sobre sus hombros – y se preocupa para que, en la casa, no falte nada. El marido enfatiza que se apoya en ella y confía en ella, y gracias a su dedicación y esfuerzo (de la esposa), él ya quitó todas las preocupaciones de su corazón.

También, si es necesario viajar y recorrer grandes distancias para traer el sustento (en el caso en que el esposo estudia Tora día y noche) – ella se ofrece, con voluntad y alegría, para hacerlo (porque ella eligió tener una casa llena de Tora), y también cuando hay que levantarse muy temprano – es ella quien lo hace…

Una mujer como ésta, tiene – a la fuerza – que desplomarse debido al agotamiento, y cuando – finalmente – tiene por delante unas pocas horas para dormir, tendría la esperanza de que la luz de la vela del esposo – que se sienta a estudiar hasta altas horas de la noche – no perturbe su sueño… Pero para la mujer virtuosa, la Luz de la Tora no es una molestia… No se apaga en la noche su vela… Ella, no sólo diremos que permite que su esposo se siente a estudiar Tora, sino que – además – lo incentiva, hace que pueda estudiar tranquilo, sabiendo que no hay una mejor “administradora” para la casa, que se ocupe con amor de los niños y de todo lo que una casa de Tora implica. Si llega un pobre a la casa, o surge la necesidad de hacer algún arreglo – ella se ocupará de todos los asuntos, con tal de que su esposo se siente a estudiar…

Así se resuelve la pregunta que todos formulan: aparentemente, las estrofas del Mishle son una alabanza para la mujer, entonces, ¿qué relación tiene el versículo que afirma que son conocidos los lugares donde el esposo está sentado (estudiando) junto a los ancianos de la tierra?, esto representaría una alabanza para el esposo, no para la mujer… Tal vez, la respuesta es: si el esposo puede ocuparse de su estudio en el Beit Hamidrash, junto a los ancianos de la tierra – es, justamente, por la fuerza de la esposa, una mujer virtuosa, que se sacrifica y libera al esposo de cualquier otra carga, permitiendo que estudie con concentración absoluta…

Y las alabanzas que el hombre brinda a su esposa, dan fuerza y motivación. El hombre necesita aumentar en elogios a su esposa. Yo – dice rabi Arieh – siempre le digo a los hombres: utilicen un lente de aumento, para aumentar en elogios… así llegarán a conseguir la gran finalidad… Y mi intención no es decir que aumenten en elogios mentirosos, sino que utilicen las virtudes que están presentes – haciéndolas más grandes. Por ejemplo, si tu esposa es justa en un cinco por ciento, tienes permitido mirarla con aumento, ver un veinte por ciento de rectitud, y alabarla de acuerdo a ese valor. Si haces esto – ella tendrá más motivación, y – finalmente – alcanzará ese veinte por ciento. Entonces, otra vez utilizarás el lente de aumento, y ese veinte lo verás como un cincuenta por ciento, elogiándola por esa virtud. Y poco a poco, paso a paso, ella llegará – primero – al cincuenta por ciento, y así seguirá adelantando hasta llegar al ciento por ciento…

Para la mujer, no es un problema cargar con las obligaciones de la casa, por el contrario, ella ama esa función… pero hay dos condiciones indispensables, la primera: ella quiere ver que alguien valora su esfuerzo y sus hechos… la segunda: que el marido aproveche esa gran oportunidad, para dedicarse al ciento por ciento, con todas sus fuerzas, al estudio de la Tora…

El esposo que entra en la casa y ve – solamente – la mitad del vaso vacío, lo que falta… se queja y protesta por lo que no ve – está destruyendo a la esposa, eliminando toda su motivación…

Hacer ver los defectos, provoca un aumento en los defectos y trae un gran daño al Shalom Bait (la paz del hogar).

En cambio, el esposo que sólo se fija en la mitad del vaso lleno, elogiando a su esposa sobre lo que – en verdad – hay, hace que aumenten las fuerzas para mejorar, y fortalece el Shalom Bait.

Si la mujer alcanzó a ordenar y limpiar la mitad de la casa – no debemos imaginar ni fijar en el corazón el brillo, como las piedras preciosas en la casa de otra persona, sino que debemos comparar nuestra casa, con otra que tiene el piso todo sucio – que seguramente, no faltan. Podemos afirmar y encontrar muchas otras casas que no llegan ni a los talones de la nuestra – y esto no es un consuelo de tontos…

Obrando de esta forma – será más fácil alegrarnos con lo que tenemos, y ayudará – siempre – a aumentar la motivación para mejorar… y a esto, yo le doy dos palabras: ¡cambiar anteojos!

Vemos, ¡cuánta bendición trae el cumplimiento del Shabat!, que tomamos como un ejemplo de cuidar los preceptos de Hashem… nos trae paz y alegría en la casa, y más, cuando el esposo sabe cómo elogiar a su mujer, con las veintidós alabanzas de este canto… Esto lo acostumbra a sacar palabras bonitas de su boca…

¿Y por qué yo hablo sobre este tema? Porque hay muchas personas – que por algún motivo – tienen dificultades para sacar elogios de sus bocas.

Cuando las comidas de Shabat junto a la familia, se realizan en un ambiente de tranquilidad y amor, nos permiten cumplir con otro precepto: “Oneg Shabat”, el placer del Shabat, que nos regala tanta satisfacción en nuestras vidas, y es la bendición que la Tora nos asegura, para las personas que cumplen los preceptos…

El “Jazon Ish” ztz”l, se comprometió con una mujer diez años mayor que él, y aunque lo supo sólo antes de la boda, no quiso anular el compromiso, para no avergonzar a una “Bat Israel”. Y con este compromiso y posterior boda, el “Jazon Ish” tuvo una enorme ganancia. La esposa se ocupó del sustento de la casa – se ocupaba de vender todo tipo de telas para confección – y él pudo sentarse a estudiar Tora, sin que nadie lo moleste, y así cumplir con la meta que se propuso a la edad de Bar Mitzva: ¡estudiar Tora en Nombre de Hashem!

Una vez, le preguntaron a la esposa: ¿qué puedes decir de tu marido? Y ella respondió: hay una pared del lado derecho, y otra pared del lado izquierdo. Hay una pared por delante, y otra pared por detrás. En medio de esas cuatro paredes, un estudiante está sentado con su “Stender”, y estudia Tora sin ninguna conexión con el mundo, ¡es mi esposo!…

Arieh Shaag.

LEILUY NISHMAT

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l

Shlomo Ben Simi ztz”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom

Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu  Aleha Hashalom

Olga Bat Rosa Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom