

BS”D
EMUNAT JAJAMIM
no te desviarás… ni a la derecha, ni a la izquierda… Devarim (17,11)
La fe es el fundamento entre los fundamentos, del servicio al Creador.
La Guemara, en el tratado de Macot (hoja 24a), nos trae una discusión entre los sabios, donde comienzan diciendo que debemos hacer todo para cumplir con la Tora, y ven que es muy difícil intentar cumplir con todos los preceptos de una sola vez. Viene Ieshaiahu y pone a toda la Tora frente a seis preceptos, apoyándose en un pasuk. Como todavía resulta muy difícil, viene Mija y pone a toda la Tora sobre tres preceptos, también con el apoyo de un pasuk. Ieshaiahu vuelve, y en lugar de seis preceptos – como dijo en un principio, ahora afirma que es suficiente sólo con dos. Amos afirma que alcanza con uno, pero discute rab Najman hijo de Itzjak, porque una palabra en su pasuk, “Darsheni” – explícame – representa, nuevamente, a todos los preceptos. Finalmente viene Jabakuk, que afirma que alcanza con un solo precepto, como está escrito (Jabakuk 2,4): y el justo vivirá con su fe… lo que nos muestra la importancia de la fe…
Pero, para poder conducirnos por el camino correcto en el servicio al Creador, necesitamos creer en las palabras de nuestros sabios: Emunat Jajamim…
Los sabios son quienes nos explicarán y nos ordenarán el verdadero camino a seguir, ya que no es posible que cada uno busque – por sí mismo – de acuerdo a su forma de ver, cuál es el camino para servir al Creador. El camino para elevarnos – dice el rab hagaon Jaim Friedlander ztz”l – lo podemos encontrar, sólo cuando vemos las cualidades de nuestros sabios, y aprendemos de ellos.
Por eso, la Tora nos habla muy fuerte sobre este asunto: que nadie intente explicar la Tora como lo sienta su corazón o como lo vean sus ojos, y nos ordena sobre varios preceptos que fortalecen nuestra fe con las palabras de nuestros sabios…
Uno de estos preceptos es el número setenta y ocho que aparece en el libro Hajinuj (en el que se explican todos los preceptos de la Tora), y así nos dice: te inclinarás según la mayoría… este precepto intenta fortalecer nuestro entendimiento y desde luego – el cumplimiento de la Tora.
Si el precepto implicaría que cada cual cumpla la Tora, buscando comprender la verdadera intención, cada uno diría: mi punto de vista es el verdadero… inclusive si todo el mundo dice lo contrario, yo no tengo permiso para hacer ninguna cosa contra la verdad que yo encontré…
Sin embargo – ahora – cuando se nos ordena recibir la opinión de la mayoría de los sabios, hay una sola Tora… la Tora que cumplirá todo el pueblo de Israel… y nosotros no podemos desviarnos del pensamiento de nuestros sabios… ¿Y qué?… también si entendemos que la voluntad de la Tora es otra, cuando cumplimos con la voluntad de nuestros sabios, estamos cumpliendo con la Voluntad del Creador…
Inclusive cuando nuestros sabios – a veces – no llegaron a la verdad – Jalila – el pecado será de ellos, y no nuestro…
Como está escrito cuando se equivoca el consejo de ancianos – el Sanhedrin: (Devarim 15,24): y será, cuando los “ojos” de la congregación se equivocarán – sin intención – y toda la congregación traerá cierto sacrificio (por error)… cada persona, individualmente, no tendrá que acercar otro sacrificio (para corregir el error). Porque la obligación de cada persona es hacer como la orden de la mayoría de los sabios… por eso, son llamados los ojos de la congregación, porque ellos – nuestros sabios – son nuestros ojos, es decir, nosotros tenemos que observar cómo nos enseñan a cuidar el camino en el servicio al Creador.
En el Hajinuj se enfatiza, que este fundamento, la fe en las palabras de nuestros sabios, es lo principal en nuestra fe en Hashem, como escribió, que al hacer y cumplir, de acuerdo a sus palabras, estaremos completando el precepto de Hashem… inclusive cuando la mayoría se equivoca y no van por el camino de la Verdad, de todas formas, nosotros haremos – al cumplir con las ordenanzas de nuestros sabios – el precepto y la Voluntad de Hashem, al hacer según la opinión de la mayoría de nuestros sabios…
Algo parecido, escribió el Hajinuj – en otro precepto – el cuatrocientos noventa y seis: no desviarnos de sus palabras, ni a la derecha ni a la izquierda…
Porque las opiniones de las personas son diversas, y es muy difícil encontrar que concuerden en sus palabras… es sabido que el Dueño de Todo, Baruj Hu, si hubiera escrito la Tora – entregada y puesta en mano de cada una de las personas – y cada uno la interpreta de acuerdo a su entender, tendríamos que cada cual explicará la Tora de acuerdo a su pensamiento, y aumentarían las discusiones en Israel, en la esencia de cada precepto…
Así, de la Tora tendremos varias Torot… y para evitarlo, tenemos el precepto de inclinarnos según la mayoría, y Hashem, el Dueño de todas las sabidurías, nos da la verdadera Tora, Torat Emet, con el precepto – fundamentalmente – de conducirnos de acuerdo a la verdadera interpretación, aceptada por nuestros grandes sabios Hakadmonim (adelantados)…
Nosotros no podemos conducirnos de acuerdo a cómo piensa y entiende cada uno, sino como nos enseñan nuestros sabios adelantados, de las generaciones pasadas…
Aunque también, de acuerdo a los sabios de nuestra generación – como sigue explicando – que en cada generación escucharemos a los sabios, que recibieron las palabras de las generaciones anteriores, y que “bebieron” el agua de los libros sagrados, y se esforzaron – en los días y en las noches – para comprender la profundidad de sus palabras y lo asombroso de sus pensamientos…
Con semejante apoyo logístico, no será difícil encontrar el camino de la Verdad y comprender – efectivamente – muchos de los secretos de la Tora. No hay otra forma, sino ir detrás de ellos. De otra manera, con nuestros pensamientos y la pobreza de nuestro entendimiento, no llegaremos a nada…
Y podemos agregar, sobre el no desviarnos ni a derecha ni a izquierda, lo que dijeron nuestros sabios, en el Midrash: inclusive si te dicen sobre la derecha que es la izquierda, y sobre la izquierda que es la derecha, no te apartarás de sus órdenes.
Es decir, también si se equivocan, no será digno discutir con ellos, y haremos como su error… siempre iremos detrás del buen entendimiento de nuestros sabios… Y no haremos – cada uno – de acuerdo a nuestro pensamiento – porque esto sólo traerá la destrucción… ya que los corazones divididos provocan la separación y la perdición total del pueblo… La unidad es lo que nos mantiene, y sólo se logra cuando – también – aunque haya un pequeño grupo de sabios que piensen de una forma, ellos también aceptan la opinión de la mayoría.
Y para enfatizar – aún más – sus palabras, el Hajinuj nos trae los hechos que aparecen en la Guemara, en el tratado de Baba Metzia (hoja 59b), donde rabi Eliezer discutía con todos los sabios sobre el Horno de Ajnai, y allí, rabi Eliezer trae muchas pruebas, que los sabios descalifican.
Cuenta la Guemara, que rabi Eliezer contestó todas las preguntas que le hicieron los sabios, pero ellos no las aceptaron. Dijo rabi Eliezer, si la Halaja es como yo afirmo, que el algarrobo lo demuestre, y el algarrobo se arrancó de la tierra y se elevó unos sesenta metros… Los sabios dijeron, no aceptamos las pruebas de un algarrobo. Siguió rabi Eliezer, si la Halaja va como mi postura, que la corriente de agua lo demuestre, y las aguas comenzaron a subir (en lugar de bajar)… Dijeron los sabios, las aguas no demuestran nada. Rabi Eliezer no se resignó. Que las paredes del Beit Hamidrash demuestren si la Halaja es como yo digo. Y las paredes comenzaron a inclinarse para caer… Intervino rabi Iehoshua y dijo: si los sabios discuten sobre los asuntos de Halaja, ustedes no tienen que intervenir… Y las paredes dejaron de inclinarse… No cayeron, en honor a rabi Iehoshua y los sabios, pero no se enderezaron en honor a rabi Eliezer… y así quedaron, inclinadas, hasta el día de hoy…
Dijo rabi Eliezer, si yo tengo la verdad en la Halaja, que el Cielo lo demuestre, y se escuchó un Bat Kol (la Voz del Cielo), que afirmó: ¿qué quieren ustedes con rabi Eliezer, si la Halaja siempre de resuelve con su opinión? Otra vez apareció rabi Iehoshua, se paró y dijo: la Tora no está en el Cielo…
Preguntaron, ¿qué significa eso?, respondió rabi Irmiahu: desde que Hashem nos entregó la Tora en el Monte Sinai, no escuchamos el Bat Kol, porque está escrito que vamos detrás de la mayoría…
Rabi Natan se encontró con Eliahu Hanavi y le preguntó: ¿qué hacia Hashem en ese momento?… Sonrió y dijo: mis hijos me vencieron, mis hijos me vencieron…
Dice el Hajinuj: Hakadosh Baruj Hu se alegró, al ver que sus hijos se conducen por el Camino de la Tora y los preceptos, aceptando siempre, la opinión de la mayoría…
Y del relato, que suena muy simpático, obtenemos una enseñanza maravillosa: ¿Qué significa: mis hijos me vencieron?, ¿acaso – Jalila – se puede decir que vencemos al Creador? En esta discusión entre rabi Eliezer y sus compañeros, la verdad estaba del lado de rabi Eliezer, confirmada por la proclama del Bat Kol… y a pesar de que los sabios, no llegaron a comprender la profundidad del pensamiento de rabi Eliezer, para reconocer su postura y no quisieron aceptar sus palabras – ni siquiera después de la proclama del Bat Kol – ellos se apoyan en las mismas palabras de la Tora, que la Ley se establece con la opinión de la mayoría. Y Hashem responde que sus hijos lo vencieron, aunque estén equivocados, y se aparten de la verdad de rabi Eliezer, porque la Tora nos ordena escuchar a la mayoría…
Sifte Jaim.
LEILUY NISHMAT
Israel Ben Shloime ztz”l
Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l
Shlomo Ben Simi ztz”l
Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom
Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Olga Bat Rosa Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom