Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

La Hoja Parashat Lej Leja 1

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BS”D

¿PERSONAS o BURROS? 

Estamos estudiando el Jumash Bereshit, llamado Sefer Haiashar (libro recto), el libro de Abraham, Itzjak y Iaacov, que fueron llamados hombres rectos (tratado de Avoda Zara, hoja 25a).

Y cuando nos ocupamos en él, es necesario saber de qué nos estamos ocupando – dice el rab hagaon Reuben Karelinstein ztz”l – y ocurrió en la casa de uno de los grandes rabinos de la generación, que le preguntó a su padre: ¿cómo es posible, que durante los diecisiete años en los que Iaacov Avinu vivió en la tierra de Egipto, nunca le preguntó a Iosef Hatzadik sobre cómo llegó hasta allí? Tal vez, dijeron nuestros sabios, Iosef se cuidó de no estar a solas con su padre, para que no exista la posibilidad de la pregunta, pero, de todas formas, Iaacov pudo haber intentado saber el motivo junto a Iosef…

Y el padre respondió: ¿acaso al Gaon de Vilna también le harías la misma pregunta?, ¡seguro que no!, ¿y por qué? Muy simple, porque el Gaon ztz”l, no tiene tiempo de ocuparse de simples relatos… y entonces, ¿por qué preguntas sobre Iaacov? (seguramente Iaacov tampoco tiene tiempo sobrante).

La respuesta: sobre Iaacov Avinu, estudiaste en el Talmud Tora, y sobre el Gaon de Vilna estudiaste aquí, en casa…

Y las palabras del sabio tienen gracia, y una buena enseñanza…

Está escrito en el Midrash (Bereshit Raba 47,8), y también en el Zohar Hakadosh: los Avot (Padres), ellos, ellos son la Carroza (metafóricamente, son los que llevan la Carroza de Hashem, es decir, siempre lo acompañan). Desde luego, son palabras muy profundas, por encima de nuestro entendimiento, pero, rabenu Jaim Mivoloshin ztz”l, nos da la posibilidad de entender al menos, un poquito: Y así está escrito en el Nefesh Hajaim (3,13): éste era el servicio de nuestros patriarcas, todos sus días, porque en sus corazones había una medida extrema de rectitud, mezclada con la pureza en la santidad – lo que provocaba que sus pensamientos busquen acercarse más a Hashem, cumplir más con Su Voluntad, todos los días, sin ninguna interrupción, ni por un instante…

Y termina diciendo: por eso, sus nombres se unen al Nombre, como recitamos: Eloke Abraham, Eloke Itzjak, veEloke Iaakov… y sobre esto, los sabios dijeron: los Avot, ellos, ellos son la Carroza… Y podemos profundizar aún más, en el libro sagrado, Jovot Halevavot, cuando describe cómo se ve un servidor de Hashem, y sus palabras – llenas de santidad – son aterradoras…

Y como conclusión, escribió: ¿y en qué ellos fueron mejor que nosotros?… (no sé si cabe hacer esta pregunta, hoy) Además de muchas cualidades que ni siquiera imaginamos, también podemos ver las señales del servicio al Creador en cada uno de sus movimientos, en cada una de sus cualidades… – y allí, el libro enumera veintiséis “No”, con palabras de fuego sagrado, y como cierre: y así en todos sus movimientos, no mueven una pierna, no parpadean, sino después de confirmar que ésa será la Voluntad de Su Señor…

Y si llegamos hasta aquí, todo se ve demasiado simple, al ver que nuestra sagrada Tora nos enseña – en las perashiot del Sefer Bereshit – sobre las acciones de nuestros patriarcas, como por ejemplo, cuando está escrito (Bereshit 13,2): y Abram estaba muy cargado, con ganado, oro y plata… como así también con Itzjak Avinu, en los sucesos de los pozos de agua que cavaba y se los tapaban o le reclamaban, y con Iaacov Avinu, frente a su salario que Lavan le cambiaba una y otra vez, o con las varas pintadas…

Podríamos pensar en cada uno de estos hechos, tal vez, como lo son, asuntos simplemente materiales, pero todos van en una sola dirección: el servicio al Creador, sin siquiera una pizca de alguna otra cosa, absolutamente nada sobre asuntos de este mundo, sino todo como está escrito (Shemot 22,19): únicamente para Hashem…

Veamos lo que está escrito en perashat Toledot, cuando Iaacov se lleva las bendiciones, o, en perashat Vaietze, con el asunto de las varas (que provocaban cierta reacción futura en el nacimiento de las ovejas)… hay muchas preguntas y muchas respuestas…

Pero, si investigamos sobre lo que el pueblo de Israel pide y suplica – para que Hashem nos salve – en las oraciones de Hoshana Raba (el último día de Jag Hasucot)… allí recordamos el mérito de nuestros antepasados, que Hashem no nos salve por nuestros méritos (si es que existen) sino por los méritos de ellos, todos ellos, también los Rishonim (primeros sabios), también nuestros patriarcas, y entre otras cosas, así decimos: por los íntegros en las generaciones… por lo completo de todas sus acciones en las que se produjeron diez milagros… enumeramos los méritos y que por ellos, Hashem nos salve…

Después, recordamos el mérito de Iaacov Avinu, Alav Hashalom: porque se adelantó para tomar las bendiciones… porque calentó las varas que puso en las aguas (frente a los animales), que Hashem nos salve por esto… y preguntaron los comentaristas: ¿cuál es aquí – el mérito de Iaacov Avinu?… ¿acaso es algo meritorio adelantarse y recibir las bendiciones o calentar las varas, sólo para pedir la salvación?

Y diremos, no sólo que no hay ninguna pregunta, sino todo lo contrario, estos méritos están parados allí – firmes – para salvar a todo el pueblo de Israel, durante todas las generaciones, porque en todas estas acciones sólo vamos a encontrar el servicio al Creador…

Aunque, es posible que no lo entendamos, porque – al parecer – son acciones que van detrás de un beneficio particular, y además, material…

El sabio y justo – el “Rebe” – rabi Shalom Shevadron ztz”l, acostumbraba a recordarnos, las palabras del Midrash Shojar Tov (sobre el Tehilim 16): dijo rabi Pinjas: si nuestros patriarcas hubieran querido vivir en el Cielo, no habría ningún problema, podrían vivir allí. Y a pesar de que no fueron llamados “santos” hasta que no se vieron sus acciones en la tierra, decimos que, con el nivel espiritual que tenían, podían vivir en los Cielos, tal cual como vivieron en la tierra…

Y el Zohar Hakadosh (perashat Beshalaj 66,2), pregunta: ¿cómo es posible que Abraham Avinu y Iaacov Avinu, hayan dicho: por favor, pon tu mano bajo mi pierna?… (para hacer un juramento) Está prohibido hacer (o pedir) semejante cosa…

Y responde el Zohar Hakadosh: tal vez, entre las personas, nuestros sabios pusieron cercos, para que – Jas Veshalom – no caigamos en el pecado (sabemos que está prohibido tocar las partes íntimas), pero para los Avot Hakedoshim, esta acción es la misma que poner la mano sobre los ojos como cuando recitamos el “Keriat Shema”…

Y también lo confirma la Guemara, en el tratado de Baba Batra (al final del capítulo Hashutafim): hay tres, sobre los cuales el Ietzer Hara (instinto del mal) no tiene gobierno, y ellos son: Abraham, Itzjak y Iaacov, como está escrito Bakol, Mikol, Kol… (en todo, con todo y todo – cada uno de estos Kol=todo, aparece en un versículo junto a cada uno de los patriarcas).

Y si todo esto no alcanzara, ya que nuestros padres no son como cualquier otra persona (y menos como nosotros), pero igualmente, surge la pregunta: ¿por qué, encontramos junto a ellos, mucho ganado, oro y plata?, ¿acaso no son cosas materiales?, a lo largo de las perashiot, se muestran a nuestros Avot como hombres importantes – poderosos y millonarios – entre la gente… ¿y para qué tanta materialidad en quienes sólo ven y buscan servir al Creador?

Para todas las preguntas hay una sola respuesta: todo esto, todas las riquezas, son para ellos – solamente – el servicio a Hashem, ¡todo es espiritualidad! (son nuestros ojos, algo o muy torcidos, que ven lo material) Nuestros Avot Hakedoshim son la Carroza… toda la materialidad del mundo es espiritualidad, para ellos…

Y mis disculpas con todos los lectores, rabi Reuben Karelinstein ztz”l trae las palabras de morenu Harambam, en el More Nevujim, palabras muy extensas y profundas, para las que necesitaríamos las cuatro páginas, y no sé si todavía alcanzarían, para semejante exposición…

En la Igueret Hakodesh, que según se supone, se adjudica al Ramban ztz”l: necesitamos entender lo grande que encierra, el poder decir: Eloke Abraham, Eloke Itzjak veEloke Iaacov… porque en todas nuestras ocupaciones corporales, para nuestros Avot, las intenciones van en Nombre del Cielo, y sus pensamientos jamás se separaban de la Luz del Cielo, ni siquiera por un instante… esto le dio a Iaacov Avinu la posibilidad (y el mérito) de que nacieran de él las doce tribus, todos hombres – completamente – justos e íntegros, y dignos se ser el ejemplo en el orden del mundo, que llevan y se conducen como un objeto que Hashem dirige, porque – también ellos – tenían todos sus pensamientos dirigidos hacia la Luz de las Alturas…

Rabenu, el gaon rabi Akiva Iguer ztz”l (aparece en el libro Jut Hameshulash) comentó las palabras de nuestros sabios, en el tratado de Shabat (hoja 102b): si los (Rishonim) primeros fueron como Angeles, nosotros seremos como personas… y si los primeros fueron como personas, nosotros seremos como los burros, pero no como el burro de rabi Janina Ben Dosa o el de rabi Pinjas Ben Iair, sino como el resto de los burros… Y explica – tal vez no como nosotros entendemos al leer – si los primeros fueron como Angeles, es decir, si a nuestros ojos, la categoría espiritual de los primeros nos hace pensar que son Angeles, significa que nosotros somos personas… pero si a tus ojos, los primeros fueron como personas, significa que ¡tú eres un burro!

Y rabi Reuben dijo sobre sus palabras “Usfataim Ishak”, una expresión en hebreo que elogia las palabras que salieron de su boca, y su origen viene del Mishle, de Shlomo Hamelej: las palabras son tan exactas que esos labios merecen ser besados… 

Ieji Reuben.

LEILUY NISHMAT

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l

Shlomo Ben Simi ztz”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom

Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu  Aleha Hashalom

Olga Bat Rosa Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom