Shmuel Kaffe
Tora y Ciencia

Cuando no queremos ver

Escuché una historia sorprendente y quiero hacerlos participe de ella. En una ocasión un rabino llevo a su hijo al oculista, después de la revisión, el medico encontró al pequeño paciente un poco curioso, y amistosamente le preguntó al niño,
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Escuché una historia sorprendente y quiero hacerlos participe de ella.

En una ocasión un rabino llevo a su hijo al oculista, después de la revisión, el medico encontró al pequeño paciente un poco curioso, y amistosamente le preguntó al niño,¿quieres hacerme alguna pregunta sobre lo que te hice?, Te voy a explicar, le dijo, ese estudio tan molesto es una revisión normal para ver si después de la caída había quedado alguna lesión en la parte interna del ojo, pero puedes preguntar si quieres saber mas. El niño, bastante vivo e intrigado, cuestionó al medico sobre como funciona el ojo, el dr. con todos los detalles le dio una brillante explicación con la que  el niño quedó satisfecho pero… ¡el padre no!

Le preguntó el rabino al medico, el funcionamiento lo describió de maravilla, pero me puede usted explicar el ¿porqué de ese funcionamiento?. Mas aun ¿Quién creó esta maravillosa maquina que funciona sola, que tiene una óptica tan compleja y que tiene incluso un sistema de limpieza propio?

La explicación del medico por su puesto fue mas simple, pero para entender de lo que se está hablando, diremos que el ojo humano funciona como un sistema óptico complejo, la luz se enfoca y se procesa para crear imágenes, entra por la córnea, pasa por la pupila (controlada por el iris), atraviesa el cristalino y se enfoca en la retina, donde las células fotorreceptoras la convierten en señales eléctricas que son enviadas al cerebro a través del nervio óptico.

  El nervio óptico transmite aproximadamente un millón de señales eléctricas al cerebro ¡constantemente!, estas señales transportan información visual desde la retina hasta el cerebro para su procesamiento. 

Estas señales son generadas por los fotorreceptores en la retina y luego procesadas en el cerebro para crear la percepción visual. 

En resumen, el nervio óptico envía impulsos eléctricos a través de sus fibras nerviosas para transmitir información visual al cerebro… ¡Sorprendente, no!

Y ahora el rabino nuevamente desafió al doctor, me puede explicar el porque y cómo se creó. El doctor evadió la pregunta, no quiso ni pensar en la respuesta, al parecer sabía que cualquier cosa que diga lo podía comprometer.

Nos cuestionamos ¿acaso él sabe la respuesta, alguna vez se trató de preguntar el por qué, o el es solo otra máquina que mecánicamente sintetiza respuestas de lo que “ve”.

Aunque parezca raro, en el mundo todavía se escucha de una teoría que por su puesto nunca se ha podido comprobar, “la teoría de la evolución por selección natural”. Esta explica cómo las especies cambian a lo largo del tiempo a través de la adaptación al medio ambiente. Y si es así, nuestro oftalmólogo tal vez crea que este mecanismo tan complejo, tan perfecto, es el producto de un desarrollo de las especies a partir de la “ameba” durante el tiempo.

Nosotros, le vamos a decir que pensar así es ¡dejar de lado al Creador del mundo!, es llenar el mundo de un vacío inmenso, y callar todas las respuestas o mejor dicho LA RESPUESTA por conveniencia, ¡por que pensar de otra forma compromete!

Tratemos de explicarlo de la siguiente forma, así como cualquier artefacto que usamos, tiene su diseñador, tiene a ese “alguien” que lo armó, por supuesto tiene un manual de instrucciones y una garantía si cumplimos con los requerimientos del fabricante. Así también nosotros reconocemos que hay un Creador de TODO, no solo que toda la creación lo testifica por su perfección, incluso en los menores detalles como en la naturaleza, que Su Mano “armó” todo, sino que Su Torá es el “paquete” de instrucciones que nos enseña a vivir, y si cumplimos lo que está escrito en ella, tenemos también la garantía.

 

En la Yahadut, el concepto de la presencia constante de Un Creador, es el elemento vital de nuestra existencia, como dice David Hamelej en Tehilim, SHIVITI HASHEM LENEGDI TAMID, a HaShem Le he puesto delante de mí siempre en todos mis caminos; Me acordaré de él.

Explica Rashi: En todas mis acciones he puesto Su temor ante mis ojos. ¿Por qué está siempre a mi diestra para ayudarme, para que no sea sacudido? Porque Siempre he puesto a HaShem delante de mí.

Ver la verdad y darse cuenta de que Esa Mano es la que creó todo, y por supuesto también el complejo sistema óptico.

La Mano que dirige todo, la del Creador, es la respuesta que nuestro rabino hubiera querido recibir del doctor, pero sabiendo que el no estaba preparado para dar una respuesta, le bastaba con plantear la pregunta y dejarla como un desafío en la vida del médico.

En el estudio talmúdico decimos: “una buena pregunta es la mitad de la respuesta”, poder dejarlo intrigado, por lo menos pensando sobre la respuesta también es un gran logro. 



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