Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

La Hoja Parashat Ekev 1

BS”D AHORA NO... Y será cuando escuchen... (Devarim 7,12)   Explica Rashi: tenemos que escuchar (observar) los preceptos livianos (o simples) que la persona “pisa” (en su camino, al no darles la debida importancia). Si cuidamos los preceptos simples, es
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BS”D

AHORA NO...

Y será cuando escuchen... (Devarim 7,12)

 

Explica Rashi: tenemos que escuchar (observar) los preceptos livianos (o simples) que la persona “pisa” (en su camino, al no darles la debida importancia). Si cuidamos los preceptos simples, esos preceptos que pisamos con nuestros pies, entonces – y cuidará Hashem, Tu D-s, el Pacto y te hará todo el Favor que le prometió a tus padres...

Dice el rab hagaon Reuben Karelinstein ztz”l, vi que el Maguid Miduvna ztz”l hace una pregunta por demás interesante:

Si – en efecto – la persona escucha la Voz de Hashem Itbaraj y cumple – inclusive – los preceptos livianos, que acostumbramos pisar con nuestros pasos, ¿para qué, el Creador, necesita cuidar “el Pacto y el Favor que prometió a tus padres”?, ¿por qué necesitamos el mérito de nuestros padres, cuando tenemos nuestros propios méritos?...

Como es su santa costumbre, el Duvner Maguid, contesta con un ejemplo:

Un hombre rico, dueño de muchos negocios y propiedades, tenía un niño pequeño. Un día, el millonario se enfermó, la enfermedad se hacía más y más grave, y llegó a sentir, que su final estaba ya muy cerca... y se preguntaba, qué será de todos mis negocios, ya que el niño, todavía era muy pequeño, y no podría administrarlos.

Este hombre tenía un amigo – muy cercano – querido de corazón y alma (como se dice en hebreo: iedid belev venefesh). Llamó a su querido amigo, y le dijo:

Siento que en poco tiempo voy a abandonar el mundo. Quiero pedirte que te ocupes de mis negocios y propiedades. Y a mi pequeño hijo, toma bajo tu cuidado, preocúpate por él, y cuando crezca – harás que reciba todos mis negocios...

El amigo le aseguró al enfermo, que cumpliría con su pedido, y, en efecto, cuando el enfermo falleció, el amigo tomó al pequeño bajo su cuidado, lo llevó a su casa y le enseñó una profesión.

Un día, cuando el niño ya era un joven, alguien le dijo al oído, que el hombre, dueño de la casa en donde creció, no era su verdadero padre, sino que sólo lo había adoptado... y todos los negocios y propiedades que tiene, no son sino de su verdadero padre, y él – el joven – es el único heredero de toda esa fortuna, porque su padre así pactó con su gran amigo.

Cuando escuchó todo esto, el joven se puso muy mal. Seguramente – pensó – este hombre al que yo llamo “papá”, tiene la intención de quedarse con toda la fortuna de mi verdadero padre, por eso me enseñó carpintería, para que pueda trabajar y tenga lo qué comer. Ya que, si mi padre me hiciera rico, con tantos negocios y propiedades, ¿qué necesidad tengo de estudiar y esforzarme?, tengo enormes riquezas, más que suficiente...

Desde ese día, el joven comenzó a moverse – dentro de la casa – con su rostro que mostraba un gran enojo. El padrastro, que entendió que algo pasaba, intentó hacer hablar al joven, pero el joven se negó a contar sus motivos.

Finalmente, cuando la presión sobre el joven subía y subía, éste le preguntó al hombre: ¿acaso tú eres mi padre?

El contestó: tu padre falleció hace ya, muchos años, y yo fui uno de sus amigos más cercanos y queridos. Antes de morir, él me nombró para que sea tu tutor y que cuide de todos sus negocios...

-De acuerdo a tus palabras – dijo el joven – todos esos negocios me pertenecen, ¿cierto?

-Desde luego – respondió el padrastro – yo sólo soy el administrador...

-Entonces – continuó el joven y preguntó – ¿por qué tengo que estudiar el oficio de carpintería y trabajar tan duro?, tengo tantos negocios y riqueza, y de ellos puedo tener mi sustento con dignidad...

Respondió el querido del padre: tu padre me pidió, antes de su muerte, que te ponga bajo mi protección y me preocupe por todos tus asuntos. Pude haberte dado – hace tiempo – todos los negocios, para que obtengas el sustento de ellos... pero, si hubiera hecho así, cuando llegara el momento de casarte y construir una familia, ya no te quedaría dinero suficiente – ni siquiera – para abrir un negocio y sustentarte con él. Porque – con seguridad – habrías desperdiciado toda la herencia que tu padre te dejó.

Por eso, decidí que debías estudiar un oficio, y elegí la carpintería, para que aprendas a sustentarte con el esfuerzo de tus manos...

Y de esta forma, todas las propiedades, todos los negocios seguirían intactos... para que, en el futuro, puedas utilizarlos con la finalidad de abrir tus propios negocios, y que tengas el dinero preparado, para el momento en que te sea necesario...

Así es – dice el Maguid Miduvna, trayendo una explicación simple y renovada – Hakadosh Baruj Hu le dice a la congregación de Israel:

Y será cuando escuchen estos Juicios, y los cuiden (los observen) y los realicen... si ustedes cuidan (observan) toda la Tora, entonces, serán dignos para recibir la recompensa – también – de vuestra parte.

Entonces – y cuidará Hashem, Tu D-s, para ti, el Pacto y el Favor que le prometió a tus padres...

Cuando ustedes reciban la recompensa por mérito propio, y no desperdicien toda la riqueza que heredaron, cuando no desperdicien el mérito que tienen nuestros padres...

Si lo desperdician, pues, no tendrán nada...

Pero cuando el pueblo de Israel se esfuerza y tiene recompensa propia, no heredada, la herencia no se pierde, quedará guardada para cuando exista la necesidad...

Porque hay ciertas ocasiones en que nuestros méritos no alcanzan, y necesitamos – por la fuerza – los méritos de nuestros padres – Abraham, Itzjak y Iaacov...

En ese momento, sólo porque no hemos desperdiciado esos méritos, malgastándolos sin necesidad – estarán listos para salir en nuestra defensa...

Pero, si nos comemos los méritos de nuestros padres, sin necesidad, en el futuro, cuando – realmente – sean necesarios, no nos quedará nada de ellos, ni siquiera, para intentar empezar de nuevo...

Una explicación simple, pero maravillosa...

Ieji Reuben.

LEILUY NISHMAT

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l

Shlomo Ben Simi ztz”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom

Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom

Olga Bat Rosa Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom



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