Adaptación Rav Gabriel Guiber
La Hoja

La Hoja Parashat Noaj 1

BS”D ¡SALVEMOS AL MUNDO!  Harás, para ti, un arca de madera… y Yo voy a traer el Diluvio sobre la tierra… (Bereshit 6,14-17)  Pregunta el rabino Shimon Moshe Diskin ztz”l, en su libro Masat Hamelej, que, al parecer, el orden de las palabras
First slide

BS”D

¡SALVEMOS AL MUNDO! 

Harás, para ti, un arca de madera… y Yo voy a traer el Diluvio sobre la tierra… (Bereshit 6,14-17) 

Pregunta el rabino Shimon Moshe Diskin ztz”l, en su libro Masat Hamelej, que, al parecer, el orden de las palabras no se entiende. Hakadosh Baruj Hu le ordena a Noaj construir la Teva, le explica cómo hacerla, y solamente, después, le informa que va a traer el Diluvio. Más lógico hubiera sido, que le informe primero sobre el Diluvio, y después le ordene hacer la Teva, para que sepa cómo salvarse de dicho Diluvio…

Hay muchas cosas que se nos prohíben ver – dice el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita – cosas terribles, Hashem nos cuide y nos salve. Pero, ¿qué podemos hacer?, vivimos en una generación, en la que, a cualquier parte que vayamos, podemos tropezar con cosas que no debemos mirar…

De todas formas, ¿qué podemos hacer al respecto? Lo más simple, bajar la vista, también cuando ya caímos y vimos algo, de inmediato bajamos la vista… Así nos enseñaron nuestros sabios, en el tratado de Ketuvot (hoja 77b): proclamó rabi Iojanan, cuídense de las moscas de los que tienen “Raatan”, es decir, de la mosca que tocó a un enfermo de Raatan.

Y explicó Rashi, que se trata de un insecto que se localiza en la cabeza. Agrega la Guemara, y nos cuenta sobre el gran cuidado de los Emoraim (los sabios de los tiempos de la Guemara) para evitar el contagio: Rabi Zeira se cuidaba de no sentarse donde soplaba un viento que provenía del lugar donde estaban los enfermos de Raatan, sospechando que si se sentaba allí, podría contagiarse la enfermedad. Rabi Elazar no entraba a la casa donde había un enfermo. Rabi Ami y rabi Asi no comían los huevos que venían del barrio donde había un enfermo. ¿Qué tipo de enfermedad es el Raatan?

Nuestros sabios explican esta Guemara, en base a las palabras de otra Guemara, en el tratado de Baba Metzia (hoja 33a), que habla sobre el versículo (Shemot 33,5): cuando veas el burro del hombre que odias, aplastado por su carga… ciertamente lo ayudarás… La Guemara entra en detalles: es un burro “Robetz”, y no “Rabtzan”. Robetz significa que ahora cayó aplastado por su carga, en cambio Rabtzan, es un burro que siempre cae aplastado con cualquier carga… Por eso, si ves que el burro – ahora – cayó aplastado, tienes que ayudarlo. Pero si se trata de un burro que siempre cae bajo su carga, entonces no (será mejor que el dueño compre un burro nuevo).

Algo similar podemos explicar en el texto de las oraciones de Iom Hakipurim: porque Tú eres “Saljan” para Israel y “Majalan” para las tribus de Ieshurun, en todas las generaciones… Si Hakadosh Baruj Hu hubiera perdonado los pecados de Israel, sólo una vez, entonces sería un Rey que “Mojel Vesoleaj” (perdona y salva, una vez), pero ahora, que El hace esto en todas las generaciones, es “Saljan Umajalan”, un perdón continuado, que nunca se interrumpe. (Selija y Mejila, que traducimos como perdón, cuando alguien perdona por única vez, puede ser Soleaj o Mojel, pero cuando perdona siempre, será Saljan y Majalan, como decimos en las oraciones).

De acuerdo a esto, también podemos entender las palabras de nuestros sabios – de bendita memoria – cuando explican el versículo (Devarim 30,12): no está en el Cielo y tampoco al otro lado del mar… Y nos dicen, en el tratado de Eruvin (hoja 55b), que la Tora no la encontramos entre los “Sajranim” y tampoco entre los “Tagranim”. Y no se entiende, porque sabemos, que en esos tiempos, los sabios más grandes, Talmide Jajamim, se ocupaban de vender sus mercaderías para obtener el sustento. ¿Cómo es que la Guemara dice que la Tora no se encuentra entre los Sajranim y los Tagranim?

La respuesta es muy simple – los sabios no eran Sajranim, ellos se ocupaban de comerciar con las mercaderías para obtener el sustento, pero la Tora era su ocupación fija, y el comercio, sólo una ocupación pasajera, secundaria.

La Guemara no habla de los sabios, el sabio era “Sojer”, y no “Sajran”, el Sojer, se ocupa – eventualmente – de comerciar, en cambio, el Sajran – de quien habla la Guemara – es el que comercia todo el tiempo, no comercia para vivir, sino que vive para comerciar…

Entonces, explicaron los sabios del Musar (reproche) lo que trae la Guemara, en el tratado de Berajot (hoja 61a): dijo Rab, el instinto del mal se comparó con la mosca… y de aquí, que la mosca de los que tienen Raatan, está hablando del Ietzer Hara que nos empuja a ver cosas prohibidas. Tal vez, dijeron nuestros sabios, que hay tres cosas, de las que no podemos salvarnos ningún día, y entre ellas están los pensamientos de pecado. Sin embargo, si una persona cae viendo algo prohibido y, de inmediato, controla su instinto, desviando la vista hacia otra parte… todavía tendrá una puerta abierta para la solución.

Pero si es Raatan, si está acostumbrado a ver cosas prohibidas, se trata de una enfermedad crónica y muy peligrosa, y los Emoraim fueron muy cuidadosos, de alejarse de cualquier posibilidad de contagio…

La Guemara nos cuenta sobre un Emora, que no tenía miedo de acercarse a los que padecían Raatan: rabi Iehoshua Ben Levi se acercaba a ellos y se ocupaba del estudio de la Tora. ¿Y por qué no tenía miedo al contagio? Porque sostenía que el mérito de la Tora lo protegía y lo salvaba…

Cuenta la Guemara, que cuando llegó el tiempo en que rabi Iehoshua Ben Levi debía subir al Cielo, enviaron al Angel de la muerte – desde el Cielo – para llevárselo. Llega el Angel de la muerte a la casa de rabi Iehoshua Ben Levi, y le dice: Shalom Aleijem, vine a llevarte…

Le dice (rabi Iehoshua al Angel): ¿quién dice que yo acepto ir contigo? Antes deberás mostrarme el lugar del Gan Eden al que me llevarán… y yo voy a decidir si es bueno para mí o no…

[Cuando comenzamos con este diálogo, entendemos quién era rabi Iehoshua Ben Levi y por qué no tenía miedo a los contagios…] -Está bien – dijo el Angel de la muerte (aceptando las condiciones que le puso para acompañarlo).

Pero, rabi Iehoshua Ben Levi no confiaba en el Angel de la muerte… por eso, agregó: no me alcanza con esto, necesito algo más… dame tu cuchillo – yo no estoy dispuesto a ir contigo mientras tengas el cuchillo en tu poder, tal vez pase algo en el camino y se te ocurra matarme… Si me das tu cuchillo, iré contigo para que me muestres mi lugar en el Gan Eden… No tuvo alternativa, el Angel tuvo que aceptar y poner, en manos de rabi Iehoshua, su cuchillo – algo totalmente impensado… y los dos fueron juntos hasta las puertas del Gan Eden…

Cuando llegaron, y el Angel le mostró su lugar… rabi Iehoshua Ben Levi saltó hacia adentro, y juró que no saldría de allí… El Angel no se rindió, le exigió que saliera de allí, pero rabi Iehoshua le dijo que no podía, porque lo juró… Fueron delante del Creador, para que lo resuelva y Hashem dijo: si alguna vez le anularon las promesas, ahora Yo también puedo anularla, pero si nunca lo hicieron, no puedo… Revisaron y jamás le anularon una promesa a rabi Iehoshua Ben Levi, y se quedó en el Gan Eden… ¿Y el cuchillo?, el Angel quería recuperar su cuchillo. Rabi Iehoshua no aceptó, pero desde el Cielo lo obligaron a devolverlo… porque sin él, el Angel no podía hacer su trabajo (matar gente).

La Guemara continúa con la proclama para que le hagan un lugar en el Cielo al “hijo de Levi”. Allí se encontró con rabi Shimon Bar Iojai, que estaba recostado sobre trece almohadas de oro. Rashbi, le preguntó: ¿tú eres el hijo de Levi?, contestó que sí. Y volvió a preguntar: ¿has visto el arco iris en tus días?, también respondió que sí… Entonces - dijo Rashbi – ¡no eres el verdadero hijo de Levi! En verdad, nunca vio el arco iris, pero no mintió, quiso decir que sus méritos no eran suficientes y que debió haberlo visto, sólo que Hashem no quiso que lo viera…

Preguntó el rab Diskin: Noaj fue un justo, ¿y no alcanzó su categoría para evitar el Diluvio? Rabi Iehoshua Ben Levi, tal vez tenía Ruaj Hakodesh, pero no era profeta, en cambio, Noaj sí era profeta, con lo que entendemos que fue más grande, y con todo eso, en los tiempos de Noaj descendió el Diluvio…

Tal vez, por este motivo, la Tora cambió el orden de las cosas. Y así lo explicó el “Beit Haleivi”: la Teva de Noaj era considerada como un Mundo en sí mismo, y de acuerdo a esto, todo tiempo que Noaj estaba en el mundo, pudo salvar al mundo del Diluvio, pero, cuando Hashem le ordena salir de este mundo para entrar en la Teva (que es otro mundo), ya no puede salvar a este mundo del Diluvio…

Por eso, primero, Hashem le ordena construir la Teva, y sólo después le informa que traerá el Diluvio al mundo (a este mundo, cuando Noaj ya esté en otro mundo, en la Teva que construyó). Es decir, solamente cuando existe la posibilidad de sacar a Noaj de este mundo, para llevarlo al mundo de la Teva – Hashem podrá traer el Diluvio sobre la tierra… Pero, en este mundo, mientras que – al menos – si hay un justo completo – éste salvará al mundo del Diluvio, por eso, en Sedom, Abraham Avinu no pidió por esto, porque si hubiera un solo justo, Hakadosh Baruj Hu lo habría quitado (lo hubiera llevado a otro lugar, separado) para poder destruir Sedom…

Y Rashbi preguntó bien, si rabi Iehoshua Ben Levi estaba en este mundo, podría haber salvado a la generación del Diluvio (señalado por el arco iris), debido a que era un justo completo…

Umatok Haor.

LEILUY NISHMAT

Israel Ben Shloime ztz”l

Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l

Shlomo Ben Simi ztz”l

Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l

 

Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom

Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom

Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom

Iemima Bat Abraham Avinu  Aleha Hashalom

Olga Bat Rosa Aleha Hashalom

Clara Bat Elías Aleha Hashalom

Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom



Articulos Relacionados

Inscribite
Contactanos