
BS”D
TODO TU DINERO
Y Hashem probó a Abraham… (Bereshit 22,1)
El sacrificio de Itzjak fue la prueba más grande a la que se tuvo que sobreponer Abraham Avinu, pero, nosotros necesitamos saber, que para cada uno de nosotros hay pruebas. Para Abraham Avinu, están las pruebas de Abraham Avinu, y para nosotros, nuestras pruebas…
Existe la prueba del Bejol Nafsheja – con toda tu alma… debemos entregar el alma para santificar Su Nombre. En todas las generaciones, inclusive el iehudi más simple, entregó el alma por su fe…
Y existe – también – la prueba del Bejol Meodeja – con todo tu patrimonio, es decir, con todo el dinero. Necesitamos entregar todo lo que tenemos, para no pasar por una prohibición de la Tora.
Sobre esta prueba – dice el rab hagaon Reuben Karelinstein ztz”l – recordamos los hechos maravillosos de rabi Iaacov Iosef Herman ztz”l, como aparece en el libro sobre su vida – Hakol Laadon Hakol – un ejemplo de fuerza afrontando el Bejol Meodeja: El rabino Herman y su esposa, comenzaron su viaje hacia la tierra de Israel a la salida de un Shabat, y debían llegar al puerto de Haifa, el día miércoles…
Viajando por el corazón del mar, el capitán del barco recibió la orden de realizar un rodeo, debido al peligro de que – en cualquier momento – comenzara la guerra, que ya estaba en la puerta… Como consecuencia del rodeo, en lugar de llegar – como estaba programado – el día miércoles, llegaron al puerto de Haifa el día viernes, apenas una hora antes de la puesta del sol.
Unas horas antes, había comenzado la segunda guerra mundial, con la invasión alemana sobre Polonia. Los altoparlantes exigían el abandono inmediato de la embarcación. Toda la carga del barco fue amontonada en el muelle, y los viajeros debían ocuparse de desocupar el muelle lo más pronto posible. La confusión era total…
El rabino Herman y su esposa eran los más preocupados. ¿Cómo podían pensar en sus equipajes, cuando debían llegar a destino antes de la puesta del sol, en la casa donde los esperaban, en la ciudad? El rabino tomó la maleta donde guardaba un Sefer Tora, su Talit y sus Tefilin, mientras que la esposa tomó – sólo – una pequeña maleta de mano.
Ellos dejaron el muelle y pidieron ver al oficial responsable. El oficial inglés escuchó al rabino: nunca profané el Shabat. Y llegar a la tierra de Israel para profanar el Shabat – no entra en mis cálculos. Las lágrimas llenaban sus mejillas mientras hablaba. El oficial fue breve: rabino, ¡comenzó la guerra!, téngalo en cuenta… -Sólo firme nuestros pasaportes y permítanos salir de aquí – suplicó – los equipajes los llevaremos con la salida del Shabat… -Eso es imposible – dijo el oficial – nosotros vaciaremos el barco y dejaremos todo sobre el muelle. Cuando el barco deje el puerto, el muelle debe quedar vacío… -No me importa lo que suceda con nuestras pertenencias. Solamente firme nuestros pasaportes para viajar a la ciudad. El oficial lo miró extrañado: ¿cuántas maletas trae en el barco? -Dieciséis en los depósitos y nueve en el camarote – contestó el rabino. -¿Acaso usted sabe que cuando se retire, sus pertenencias quedarán en el muelle sin ningún cuidado? Hasta mañana en la noche, no quedará ni el recuerdo. Los árabes se llevarán todo… -No tenemos alternativa – dijo el rabino Herman – el Shabat está por comenzar y nosotros debemos llegar a la ciudad a tiempo. Sólo firme nuestros pasaportes para que podamos retirarnos…
El oficial, llamó a otro oficial inglés: firma sus pasaportes y entrégales el permiso para salir – le ordenó – este rabino está dispuesto a perder todas sus pertenencias, con tal de llegar a la ciudad antes del comienzo del Shabat de ellos. El segundo oficial observó, extrañado, al rabino, firmó los pasaportes y aprobó sus documentos.
El rabino tomó su maleta, su esposa tomó el bolso de mano, y se subieron a un taxi… Baruj Hashem, llegaron a la casa donde los esperaban, en el justo momento de encender las velas de Shabat. Durante todo el Shabat, el rabino se veía con un espíritu muy elevado. Una y otra vez le decía a su esposa: nuestro Jefe (Hashem) hizo todo para nosotros, ¿qué podría yo – una vez – hacer por El? Finalmente, cayó en mis manos el mérito de Bejol Meodeja, para santificar Su Nombre…
Para la esposa, era muy difícil asociarse en tanta elevación. Ella sentía el agotamiento, y extrañaba tanto a sus hijos… sentía el dolor en el corazón y en su mente… Además, la pérdida de todo, no era fácil de digerir… Pero no se quejó de nada…
A la salida del Shabat, pasados setenta y dos minutos de la puesta del sol hasta la oración de la noche, y después de que hicieron la Havdala, dijo el dueño de casa: vayamos al puerto. Es posible que – todavía – encontremos algunas de las maletas. El rabino y su esposa no compartían el optimismo, pero fueron con él…
Cuando se acercaban al puerto, todo estaba muy oscuro, y escucharon una voz, con acento inglés: ¿quién camina allí? El rabino Herman dijo en voz alta: uno de los viajeros de la embarcación que llegó ayer, en las últimas horas de la tarde. El guardia inglés se acercó a ellos: ¿cuál es su nombre? – preguntó. -Iaacov Iosef Herman – respondió el rabino. -Al fin, al fin, ya era tiempo de que aparezcan por aquí – dijo el soldado inglés – me aseguraron que llegaría ni bien se ponga el sol… Usted se retrasó varias horas. Me hicieron responsable de sus pertenencias durante más de veinticuatro horas. El oficial responsable del desembarco me amenazó con cortarme la cabeza, si faltara alguno de sus paquetes… Por favor, revise si todo está en orden y después, firme estos papeles. Le pido por favor, saque todo de aquí lo más rápido posible… yo estoy a punto de desfallecer…
Ieji Reuben.
LEILUY NISHMAT
Israel Ben Shloime ztz”l
Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l
Shlomo Ben Simi ztz”l
Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom
Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Olga Bat Rosa Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom
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