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Un lindo día de verano salimos a pasear a uno de los parques más grandes y hermosos de Jerusalem, Gan Sacher. Este jardín tiene grandes explanadas de pasto, arboles, caminos para bicicletas, muchos juegos para niños, en resumen un hermoso lugar.
Paseamos y salimos a caminar por el pasto, en eso ¡ups!… lo que se veía como hierba crecida, tenía por debajo… un charco de agua y barro. En resumen, mi zapato, y mi media mojada sucia con barro no fue un gran deleite. Que desilusión, no calcule que mi paseo “veraniego” tendría un desenlace sucio y desagradable. Sabía que regaban el pasto con frecuencia, pero a esa hora del día, todo debería haber estado seco.
¡Cuidado!, no siempre lo uno quiere es lo que va a resultar. En toda decisión que se toma en la vida, hay que considerar que una cosa es ser optimista y otra es ser realista. Me hubiera gustado que todo ese hermoso prado hubiera estado seco, pero no fui precavido y caminé por un lado que no debía .
Veamos, ser optimista significa pensar y confiar que las cosas de todas maneras saldrán bien, y que finalmente habrá un resultado positivo. Pero a partir de ahí busca tus oportunidades. Mientras que ser realista implica evaluar los hechos, los obstáculos que hay en la situación tal como son, sin idealizar.
Uno de los pilares del judaísmo es el BITAJON, la seguridad, esto implica poner toda la confianza en la providencia divina y saber que uno depende solo de HaShem.
Esta cualidad es fundamental, en la perspectiva de la Torá, es una forma de vida que se incluye entre los deberes centrales del judío. Y este mismo Bitajon es el que nos asegura, que si las cosas no salen como yo quiero, ¡si salen como las quiere HaShem!
Según la mayoría de las opiniones, una persona debe hacer su hishtadlut, debe tratar, debe esforzarse para lograr satisfacer sus necesidades, y “asegurarse” en cierta forma para salga todo bien, porque esta es la voluntad de HaShem, uno debe tratar.
Sin embargo, hay que entender que ambas posturas no son contradictorias una de la otra; de hecho, la combinación de ambas da lugar a la posición optima, que es un optimismo realista.
El optimismo es el motor que te da las fuerzas para hacer y enfrentarte al desafío (tal vez esta seco), te hace mantener las esperanzas, te otorga la energía y la motivación para actuar a pesar del reto que tienes en frente. Y el realismo te muestra un mapa, te guía, te hace ser consciente de las dificultades, de los recursos que te faltan y los pasos precisos que debes planear antes de emprender la gestión. En nuestra historia, no camines sobre lo que no vez, que hay debajo de esas yerbas, porque te puedes mojar.
Combinando estos elementos, en lugar de esperar pasivamente a que todo mejore, el optimista realista se prepara para los obstáculos y te diseña un plan para actuar.
Todo esto lo vemos en un plano “muy humano”, si soy precavido, y tomo en cuenta lo que puede pasar, creo que todo saldrá bien. Sin embargo, hay un dicho conocido que dice así: “el hombre propone y HaShem dispone” y esta expresión refleja el concepto mencionado por Shlomo HaMelej en Mishle- Proverbios 16:9 " El corazón del hombre planea su camino, pero HaShem dirige sus pasos. " y la explicación a este versículo es que aunque los seres humanos hacen planes y trazan metas, es la soberanía divina solamente la que determina el resultado final.
¿Que es la planificación humana versus la providencia divina?: El hombre planea sus pasos, se fija metas y piensa en su futuro, pero verdaderamente, la realidad y el resultado final son determinados por HaShem.
En toda determinación también existe un elemento que se llama humildad y reconocimiento de las limitaciones. Este versículo de Mishle nos enseña que hay que esforzarse para cumplir una meta, pero al mismo tiempo debemos recordar que la persona no tiene un control absoluto sobre el futuro ni sobre el resultado. Por lo tanto, el hombre debe planificar con sabiduría como dice el pasuk “El corazón del hombre considerará sus caminos”, y así puede abrir la puerta a la SIATA DI SHMAYA--la ayuda divina concluyendo, “Y HaShem dirigirá sus pasos”.
Pero el secreto está en la sinceridad, como dice en Tehilim "Karov Hashem Lejol Korav, Lejol Asher Yikreu Be'emet - HaShem está cerca de todos los que lo invocan, de todos los que lo invocan con sinceridad."*
Nota del Editor
*La pregunta es: "¿Es cierto que HaShem escucha a todos? La respuesta es sí, si lo invocan con sinceridad". Entonces la pregunta es: ¿qué significa exactamente invocar a Dios con sinceridad?
El Etz Yosef explica que no significa orar con fervor e intención. Es obvio para todos que la oración debe ser seria y genuina para que sea efectiva. En verdad, significa más bien que quien ora es una persona verdadera. Esto tiene muchas implicaciones. Primero, significa que es una persona honesta, que su palabra tiene valor, y entonces sus palabras de oración también serán poderosas. Segundo, Rav Miller zt"l explica que una persona debe ser fiel a sus oraciones, lo que significa que uno no puede orar por salud y comer mal, por ser un erudito de la Torá y nunca abrir un Sefer o estudiar, o para ganarse la vida y nunca buscar trabajo. Uno debe ser fiel a sus oraciones. Rav Mordechai Kaplan solía decir: "Más vale que tengas cuidado con lo que pides en oración, porque podría hacerse realidad". Uno debe estar seguro de que realmente desea lo que está pidiendo en oración.
Que todos reconozcamos nuestra cercanía a Hashem cuando oramos. Que aprovechemos las palabras del rey David y clamemos a Dios con sinceridad.
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