
BS”D
¡GALUT!
(diaspora)
En el Sidur “Beit Iaacov”, escribió rabi Iaacov Amdin, cosas terribles sobre el debilitamiento que nos atrapa, en cuanto al duelo por la destrucción de los Batei Hamikdash, y éstas son sus palabras – dice el rab hagaon Baruj Rozenblum Shlita: Aquí hay lugar para extendernos en nuestras palabras. Si no fuera que sólo existiría este pecado en nuestras manos, que no lloramos dignamente por Ierushalaim – ¡ya alcanzó lo extenso de nuestro destierro! A mi entender, el motivo más revelado, fuerte y potente, que provocó tanta exterminación, terrible… lo encontramos en todos los lugares donde fuimos desparramados, sobre nuestros cuellos somos perseguidos, y no encontramos la forma para calmar a los pueblos que nos oprimen… porque el duelo por la destrucción salió de nuestros corazones…
Y cuando estamos reunidos en una tierra que no nos pertenece, olvidamos a Ierushalaim, que no sube a nuestros corazones, y la olvidamos como se olvida a los fallecidos. De generación en generación, aumenta el dolor (no por Ierushalaim, sino por el olvido), y todo el que ama la verdad puede confirmar estas palabras… en cada nueve de Av podemos comprobar cuántos (pocos) son los que lloran por Ierushalaim y por el abandono de nuestra tierra. Y no hace falta hablar sobre el resto del año, no hay quien recuerde ni quien hable de ella. Ni siquiera en el pensamiento aparece el recuerdo, como si fuera una cosa más que le ocurrió a nuestro pueblo…
En el libro Tiv Hanejama encontramos que Hashem reclama por el desprecio, por el debilitamiento en nuestras oraciones y pedidos por la construcción del Beit Hamikdash, y esto es lo que – principalmente – provoca todos los sufrimientos que vienen sobre el pueblo de Israel, Hashem nos salve…
Cuando escuchamos que una persona suspira y dice: ¿cuándo – finalmente – llegará el Mashiaj?… si revisamos detrás, encontraremos – casi con seguridad – que hay algún sufrimiento muy fuerte en su casa – tal vez pobreza, o dificultades en la crianza de los hijos. Dentro de la dificultad y los sufrimientos que le vienen, suspira muy profundo y espera la llegada del Mashiaj y la construcción del Beit Hamikdash.
Sin embargo, nuestra esperanza en la llegada del Mashiaj, no está centrada en nuestras dificultades, sino que debe estar enfocada hacia Hashem Itbaraj, para aumentar el Honor del Cielo… porque hoy, Su Nombre está mezclado entre las naciones, hasta que salgamos de este amargo destierro.
¡¿Hasta cuándo seguiremos atrapados?!, o mejor dicho, ¡¿Hasta cuándo Tu Poder está encerrado, Tu Esplendor en otras manos?! Necesitamos despertar Tu Fuerza y que nos salves para que se engrandezca Tu Gran Nombre…
Si revisamos las oraciones donde nosotros pedimos por la Gueula y el rescate de nuestras almas, veremos que no existe Tefila que no despierte y pida por el Honor del Cielo y por el Reino del Cielo…
Una de las perashiot que más nos estremecen en el Tanaj, es – sin dudas – la llamada Pileguesh Baguivah: Había un hombre de la tribu de Levi que tenía una concubina. Ella se excedió y él decidió separarse de ella y devolverla a la casa de sus padres. Pasados unos cuatro meses, este hombre de la tribu de Levi, volvió a buscarla. Pasó unos días en la casa de los padres, y después salió al camino…
Cuando estaba oscureciendo, llegó a las tierras de la tribu de Biniamin, y buscó un lugar para dormir. En toda la tierra de Biniamin no había ni un solo lugar libre para dormir… hasta que vino un hombre anciano y se ofreció para que vayan a dormir junto a él. En ese momento llegaron hombres corruptos de la tribu de Biniamin, que le pidieron al hombre anciano que saque afuera a sus huéspedes, para abusarse de ellos – algo parecido a lo que pasó en Sedom, cuando la gente de Sedom le pidió a Lot que saque afuera a sus invitados. El anciano suplicó para que no cometan ningún delito, que no los dañen – pero fue en vano. Los hombres malvados sacaron fuera a la mujer, y abusaron de ella durante toda la noche. En la mañana, la arrojaron a la puerta de la casa del anciano, ella exhaló su último aliento, y murió…
El hombre de la tribu de Levi hizo algo terrible, macabro: cortó el cuerpo de la mujer en doce partes, y envió – cada una de las partes – a cada una de las doce tribus de Israel. Dijo el profeta (Shoftim 19,30): y fue que todo el que vio, y dijo, no existió ni se pudo ver algo así desde que subieron los hijos de Israel de la tierra de Egipto hasta el día de hoy… ¿Estremece o no estremece?… llega hasta el alma…
Las tribus decidieron salir a la guerra contra la tribu de Biniamin. Once tribus se presentaron frente a Biniamin con una exigencia: encerrar a los hombres que abusaron de la mujer, de lo contrario – saldrían a la guerra. La tribu de Biniamin se negó a entregar a los delincuentes que actuaron con tanta crueldad – y las tribus cumplieron con la segunda opción – salieron a la guerra contra ellos. El primer día murieron veintidós mil hombres (de la tribu de Biniamin) de Israel, y el segundo día, otros dieciocho mil hombres (de las otras tribus) de Israel. Cuarenta mil muertos en sólo dos días…
Dijo el profeta (Shoftim 20,26-28): y subieron todos los hijos de Israel y todo el pueblo, y llegaron a Bet-El… y lloraron y se sentaron allí, frente a Hashem… y ayunaron – ese día – hasta la noche… y acercaron ofrendas (Ola y Shelamim) frente a Hashem. Y preguntaron los hijos de Israel a Hashem – allí estaba el Arca del Pacto de Hashem, en esos días. Pinjas, hijo de Elazar, hijo de Aharon, estaba al frente, y dijo: reúnan más hombres y vuelvan a salir a la guerra contra vuestro hermano. Hashem dijo que suban porque mañana los pondrá en vuestras manos. Salieron el tercer día, y murieron – de la tribu de Biniamin, otros veinticinco mil cien hombres. En total, murieron más de sesenta y cinco mil hombres, en tres días…
Neimot Iomeru.
Inscribite
Contactanos