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TODOS LOS DIAS o ESE DIA
Es conocida la pregunta del Maguen Abraham (Shuljan Aruj, Or Hajaim 494): ¿por qué nosotros decimos el día seis de Sivan, “Zman Matan Toratenu” (el tiempo de la entrega de nuestra Tora)? Vimos que discutieron en la Guemara, en el tratado de Shabat (hoja 86b) si la Tora se nos entregó el día seis o el día siete, y la pregunta tiene connotaciones halájicas sobre pureza e impureza. Y la Guemara se inclinó por la opinión de rabi Iose, que la Tora se entregó el día siete, mientras nosotros festejamos Jag Hashavuot el día seis de Sivan y no el siete…
Con lo que la pregunta se refuerza, ¿por qué decimos el día seis “Zman Matan Toratenu”, si la Tora se entregó el día siete?
En el libro “Bircat Jaim” se trata de contestar la pregunta de acuerdo a las palabras de Rabenu Bejaie (Shemot 19,17), donde dice que el día en que se entregó la Tora, el sol de detuvo para Moshe Rabenu, con lo cual, los días seis y siete de Sivan fueron como un “día alargado”, y podemos decir que también el día seis es el tiempo de la entrega de nuestra Tora.
Y esta respuesta da un motivo para quedarnos despiertos en la noche de Shavuot, en recuerdo a que la noche fue como un día claro, porque al detenerse el sol, la noche siguió siendo día…
En el libro “Mishne Sajir” hay un agregado a la pregunta del Maguen Abraham: si la Tora no quiere revelarnos cuál fue el día en que se entregó, y lo oculta a nuestra vista, ¿por qué nuestros sabios pretenden revelarlo?
Y dice más: parece ser una pregunta muy fuerte. El escritor del libro, rabi Issajar Shlomo Taijtel ztz”l, descubrió, justamente en el día de Shavuot del año 5697, la respuesta para el Maguen Abraham, e inmediatamente después de finalizada la fiesta, la escribió y se la envió a su amigo de la infancia, el gaon rabi Moshe Klain ztz”l, y así escribió:
En el libro “Haakeda”, rabi Itzjak Arama, hace una pregunta impresionante: ¿por qué la Tora no aclara explícitamente que Jag Hashavuot se estableció en recuerdo a la entrega de la Tora? En cada festividad, la Tora detalla sobre su significado, ¿qué diferencia tiene Jag Hashavuot? La Tora no da siquiera una señal para pensar que fue establecido en recuerdo al día de “Matan Tora”.
Contesta (en su segunda respuesta) que hay una gran diferencia entre Shavuot y las otras fiestas. Todas las fiestas están limitadas a un tiempo específico, un tiempo que la Tora establece para su festejo, pero la entrega de la Tora no está limitada a un tiempo – y debido a que recordar la Tora y su recepción no tiene un tiempo especial… sólo que la estudiamos todos los días y en todo tiempo… en cada día y día estamos ordenados a que sea un día nuevo y querido a nuestros ojos, como el día de la entrega de la Tora…
De estas palabras, entendemos que la entrega de la Tora es para todos los días, y por esto la Tora no quiso relacionarla con un día en especial, porque ¿qué diferencia tiene un día de otros días? ¡Todos los días podemos recibir nuevamente la Tora!!!
La pregunta, ahora, se refuerza – si la Tora intentó ocultar el día de la entrega de la Tora, para enseñarnos que podemos recibir la Tora todos los días – ¿por qué nuestros sabios revelaron el día, y no sólo eso, por qué establecieron Jag Hashavuot como la fiesta de Matan Tora?
Esta pregunta, junto a la primera del Maguen Abraham, se contestarán entre sí, dice el rab hagaon Shlomo Levinstein Shlita. Nuestros sabios quisieron designar a Jag Hashavuot como el día en que recibimos la Tora, y además entendieron, que si la Tora no tenía un día fijo para festejar su entrega, era sólo para que no pensáramos que solamente ese día se entregó la Tora, porque en realidad todos los días mantienen su santidad para recibir la Tora en forma renovada…
Por esto, nuestros sabios establecieron el festejo de Matan Tora, pero no exactamente el día en que la Tora fue dada a Israel en el monte Sinai.
Y festejamos Matan Tora el día seis de Sivan, y decimos en él, el tiempo de la entrega de nuestra Tora, también cuando en verdad la Tora fue entregada el día siete de Sivan, para enseñarnos que no hay un día especial, sino que todos los días festejamos y nos ocupamos de nuestra sagrada Tora…
La Guemara, en el tratado de Pesajim (hoja 68b) nos cuenta sobre rab Iosef, que hacía una gran comida en el día de Shavuot, y decía: si no fuera por este día, cuántos Iosef encontramos en el mercado… Es decir, si no fuera gracias a este día santo, Jag Hashavuot – yo habría sido como tantas personas en el mercado (o en la calle) que se llaman Iosef, como explica Rashi: si no fuera por este día en el que estudié Tora y me elevé… vemos muchas personas en el mercado que se llaman Iosef, ¿y cuál habría sido la diferencia?
¿Qué quiso decir? Vemos, con seguridad, que si rab Iosef no habría estudiado Tora, no sería ahora un simple campesino, sino que habría estudiado otra cosa, y se habría convertido en el profesor Iosef, o tal vez en el millonario Iosef, el gobernador Iosef, el viceministro Iosef, etc. A todos estos “Iosefim”, les dice rab Iosef – que para él no valen nada. El exterior del honorable profesor Iosef no tiene una categoría superior al Iosef primitivo que no sabe ni leer ni escribir, que trabaja todo el día con sus botas, para limpiar la basura del establo o para juntar los huevos de las gallinas en un gallinero… ¿Qué puede darle a Iosef una categoría para ser a nuestra imagen y semejanza, como nos hizo Hashem? – solamente el mérito del estudio de la Tora, que lo transformó en rab Iosef, el Iosef más grande.
La satisfacción mayor – llega solamente con el estudio de la Tora. Nos permite tener una vida elevada, y ser como los Angeles entre los mortales, con una vida noble y elevada, llena de bendiciones, como dijo el “Jazon Ish” en una de sus cartas. Supongamos que venga un Angel y nos dé a elegir entre dos opciones: vivir una vida sin Tora (Hashem nos guarde y nos salve) y recibir el mundo venidero, o vivir una vida con Tora. Al parecer, el primer pensamiento, podría ser ¿vivir sin Tora? – puede ser un buen negocio. Puedo sentarme en un cómodo sillón, comer semillitas durante horas, mirando el techo, y recibir el mundo venidero. Esto será vivir la vida…
Viene rab Iosef, y nos dice: salgan a la calle, y miren a la gente que vive la vida, tienen dinero sin medida, honor sin medida, viajes por todo el mundo, todos sus deseos (animalescos) sin medida. ¿Y cuál es el final? – Un final de ruptura, sin alegría ni tranquilidad, y muchas veces, la familia se escapa, un hijo en la India, otro en la jungla, ¿y qué queda de todo el esfuerzo?
Entonces, vuelve a las fuentes, se arrepiente, se sienta a estudiar Tora, y dice: ¡ah!, nunca sentí un placer tan grande. Abandona todo su pasado deluxe, y se sienta a estudiar Tora, día y noche, como si estuviera sediento de agua.
No se entiende, este hombre tenía todo el dinero, todos los honores, podía satisfacer cualquier deseo, ¿cómo es posible que sólo ahora, cuando se sienta a estudiar Tora, dice que es la primera vez en su vida que tiene un placer verdadero?
La respuesta: el alma, no puede satisfacerse con viajes, lujos, honores o dinero, sino solamente con la espiritualidad, que es la riqueza y la satisfacción más grande en este mundo. Desde luego, la recompensa mayor la tendremos en el mundo venidero, pero cuando estudiamos Tora, también podemos lograr la satisfacción en este mundo, cosa comprobada por tantos miles de retornantes que dejaron todo lo material para conseguir la verdadera satisfacción, la espiritual.
Me contó un iehudi muy querido, dice rabi Shlomo, un gran sabio, que fue uno de los aviadores más exitosos de la Fuerza Aerea de Israel: fue el primero piloto en ser enviado a los Estados Unidos para aprender a volar los nuevos aviones que Israel había comprado en ese entonces, los cazabombarderos F-51. De vuelta en Israel, enseñó a toda nuestra Fuerza Aerea cómo volarlos, y participó en innumerables misiones, muchas de ellas muy peligrosas, derribando varios aviones Mig, de los sirios. No tenemos idea de cuánto hizo en el aire, tenía entre sus manos el avión más sofisticado de esos tiempos, nadie podía contra él…
Cierto día, dejó todo, por un estudio de Tora: una persona no cavará un pozo cerca del pozo de su compañero. Estas fueron las palabras que lo transformaron y posteriormente editó un libro con muchísimos comentarios sobre el tema. Y atestiguó, cuánto cambió su vida, cuántas satisfacciones tiene desde entonces, frente a la vida gris que llevaba en el pasado.
Una vez, entró a ver al Maran Rosh Ieshive, el rab Shaj ztz”l, uno de los millonarios más poderosos del mundo, que donaba grandes sumas de dinero para las Ieshivot. Cuando el rab Shaj lo vio, le dijo: ¡ah!, ¡qué grande es tu Olam Haba!, ¡qué grande es tu mundo venidero! Y cuando salió de su presencia, el rab Shaj agregó: pero este mundo, solamente nosotros lo tenemos…
Todo esto lo dijo rab Iosef: ¡ah! ¡Cuántos Iosef pude haber sido! El profesor Iosef, o Iosef el millonario, o muchos otros… Pero jamás habría merecido la elevación de la Tora, la verdadera satisfacción. Por esto festejaba con una gran comida en el día de Shavuot…
Umatok Haor.
LEILUY NISHMAT
Israel Ben Shloime ztz”l
Daniel Israel Ben Iehuda ztz”l
Shlomo Ben Simi ztz”l
Rab Itzkaj Ben rabi Shalom Mordejai Shevadron ztz”l
Lea (Luisa) Bat Rosa Aleha Hashalom
Leah Guitel Bat Rajel Aleha Hashalom
Sofía Bat Baruj Aleha Hashalom
Iemima Bat Abraham Avinu Aleha Hashalom
Olga Bat Rosa Aleha Hashalom
Clara Bat Elías Aleha Hashalom
Rivka Bat Mordejai Jaim Aleha Hashalom
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